La bacoreta del Atlántico y la del Mediterráneo son especies distintas

Un estudio internacional publicado en la revista científica Hydrobiologia aporta nuevas evidencias de que lo que hasta ahora se consideraba una única especie de bacoreta (Euthynnus alletteratus) engloba en realidad dos especies evolutivamente diferenciadas

El trabajo propone recuperar el nombre Euthynnus quadripunctatus para los ejemplares del Atlántico norte y el Mediterráneo, mientras que las poblaciones tropicales del Atlántico oriental mantendrían el nombre Euthynnus alletteratus

Bacoreta común (Euthynnus alletteratus). Foto de Xavi Salvador Costa. Fishipedia.

La investigación, titulada Concordancia entre filogenómica y crecimiento en la descripción de la especiación críptica del atún pequeño (Euthynnus alletteratus, Scombridae), ha sido liderada por la Universidad de Gerona (UdG) y el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), con participación de personal investigador del Centro Oceanográfico de Cádiz y del Centro Oceanográfico de Málaga. En el trabajo colaboran además equipos científicos de Portugal, Estados Unidos, Vietnam, Brasil, Túnez, Senegal, Costa de Marfil y Gabón. 

El estudio combina información genética y genómica con datos sobre edad y crecimiento de los peces. En concreto, los análisis incluyeron secuencias de ADN mitocondrial de más de 600 ejemplares y un estudio genómico basado en cerca de 38.000 marcadores, además del análisis de 466 espinas dorsales utilizadas para estimar la edad y el crecimiento de individuos procedentes del Atlántico nororiental y del Atlántico tropical sudoriental.

Dos especies crípticas donde hasta ahora se reconocía una sola

Los resultados revelan una profunda discontinuidad genética entre los ejemplares del Atlántico norte y el Mediterráneo y los procedentes de las aguas tropicales de la costa atlántica africana. Ambos grupos forman linajes evolutivos diferenciados y presentan niveles de divergencia genética comparables a los encontrados entre especies ya reconocidas del género Euthynnus. 

Las distintas metodologías empleadas para delimitar especies coincidieron en separar las poblaciones septentrionales y tropicales en dos grupos diferenciados. Los autores concluyen así que Euthynnus alletteratus, tal como se entendía hasta ahora, engloba en realidad dos especies crípticas, es decir, especies evolutivamente diferentes que presentan una apariencia externa muy similar.

Para la especie distribuida por el Atlántico norte y el Mediterráneo, los investigadores proponen recuperar el nombre Euthynnus quadripunctatus. Este nombre tiene su origen en una descripción realizada en 1817 y fue utilizado posteriormente para referirse a estos ejemplares antes de quedar integrado bajo la denominación Euthynnus alletteratus. El nombre E. alletteratus se mantendría para las poblaciones tropicales estudiadas.

Diferencias genéticas que también se reflejan en el crecimiento

La separación genética entre ambos grupos está acompañada por diferencias claras en sus patrones de crecimiento. Los ejemplares septentrionales presentan un crecimiento más rápido y alcanzan tallas superiores a edades comparables. Los modelos utilizados en el estudio estimaron una talla asintótica cercana a los 99 centímetros para el grupo septentrional, frente a unos 70 centímetros para el tropical.

También se observaron diferencias en la estacionalidad del crecimiento. Los ejemplares del Atlántico norte y el Mediterráneo muestran un patrón más marcado, con un periodo de crecimiento rápido asociado a los meses cálidos. En las poblaciones tropicales, por el contrario, el crecimiento presenta una menor estacionalidad.

Estas diferencias son coherentes con distintas estrategias reproductivas descritas para ambas regiones. Mientras que en el Mediterráneo la reproducción se concentra principalmente desde finales de primavera y durante el verano, en el Atlántico tropical el periodo reproductivo puede extenderse durante buena parte del año. Los autores plantean que el grupo septentrional combina una reproducción más estacional con un crecimiento más rápido, mientras que el tropical presenta una reproducción más prolongada y un crecimiento más lento.

Una estructura poblacional más compleja de lo esperado

El trabajo muestra además que la diversidad genética no se organiza únicamente en dos grandes especies, sino que existe una estructura poblacional más compleja dentro de cada una de ellas.

En el caso de la especie septentrional, los resultados apuntan a la existencia de al menos tres grandes poblaciones: una en el Atlántico occidental, otra en el Atlántico oriental y Mediterráneo occidental y una tercera en el Mediterráneo oriental. Los análisis sugieren además que el canal de Sicilia, y no el estrecho de Gibraltar, constituye una importante barrera al flujo genético entre las poblaciones occidentales y orientales del Mediterráneo.    

En las poblaciones tropicales estudiadas también se detectaron diferencias entre Senegal, Costa de Marfil y Gabón, aunque estas son mucho menores que la profunda separación existente entre los linajes septentrional y tropical.

Implicaciones para la gestión pesquera

Los resultados tienen importantes consecuencias para la evaluación y gestión de las pesquerías de pequeños túnidos en el Atlántico. Actualmente, sus capturas se agrupan en grandes áreas estadísticas que no necesariamente coinciden con las unidades biológicas identificadas por el estudio.

Los investigadores advierten de que algunas de estas áreas podrían incluso estar agrupando ejemplares pertenecientes a especies diferentes. El artículo señala, por ejemplo, que Senegal se encuentra incluido actualmente en una de las grandes áreas estadísticas del Atlántico norte pese a que los ejemplares analizados en esta zona pertenecen al linaje tropical.    

Por ello, los autores destacan la necesidad de delimitar con mayor precisión la distribución geográfica de ambas especies y sus distintas poblaciones antes de establecer futuras unidades de evaluación y gestión.

Una de las principales incógnitas se encuentra precisamente en la zona de transición entre ambas especies. La ausencia de muestras de Marruecos, Sáhara Occidental y Mauritania impide todavía establecer dónde se sitúa exactamente el límite entre los dos linajes y determinar si existe algún grado de mezcla entre ellos. Los autores consideran también necesario incorporar muestras del Atlántico sudoccidental para completar el conocimiento sobre la distribución global de ambas especies. 

Diversidad oculta en una especie explotada desde hace siglos

El estudio constituye uno de los primeros trabajos que combina datos genómicos de alta resolución con información sobre crecimiento para investigar un proceso de especiación críptica en especies de túnidos.

Los resultados ponen de manifiesto que todavía puede existir biodiversidad no reconocida incluso entre especies de peces de gran importancia comercial y explotadas desde hace siglos. La combinación de herramientas genéticas, genómicas y biológicas permite identificar con mayor precisión las unidades evolutivas y poblacionales que deben tenerse en cuenta para su conservación y gestión.

El trabajo se desarrolló en el marco del Programa Anual de Túnidos Menores de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT) y contó con financiación de este programa y de la Unión Europea a través de una iniciativa destinada a reforzar la base científica para la toma de decisiones en ICCAT.

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