Expertos se reúnen en la UA para trabajar en la mejora de las políticas migratorias

En las últimas décadas, la migración se ha convertido en uno de los mayores retos para la Unión Europea (UE) y sus Estados miembros. Sin embargo, las políticas migratorias tienden a fundamentarse en supuestos simplificados asociados principalmente con la pobreza o la desigualdad, sin tener en cuenta la complejidad de los procesos sociales, económicos y personales que influyen en las decisiones de migrar.

En este contexto, el proyecto europeo PACES («Making migration and migration policy decisions amidst societal transformations»/ «Tomar decisiones sobre migración y políticas migratorias en medio de transformaciones sociales»), en el que participa la Universidad de Alicante (UA), parte de la necesidad de basar las decisiones políticas en evidencias científicas y en una comprensión más profunda de los factores que motivan la migración

Hasta el próximo viernes 24 de octubre, parte del equipo de trabajo de este proyecto, formado por una decena de instituciones de países de Europa, EE.UU. y África, se reúne en la UA para fortalecer la base científica sobre la que se diseñan las políticas migratorias europeas, mediante enfoques participativos que incluyen la voz de migrantes, organizaciones sociales, sindicatos y empleadores.

«PACES pone de relieve la importancia de entender la migración no como un problema a controlar, sino como un fenómeno social complejo que requiere políticas informadas, humanas y basadas en evidencia científica», explica el investigador de la UA y miembro del consorcio, Juan David Sempere Souvannavong.

Resultados preliminares

Entre otras acciones, los investigadores están llevando a cabo un gran número de entrevistas y de encuestas en diversos países africanos y europeos. El equipo de la UA, integrado por los profesores del Departamento de Geografía Humana, Juan David Sempere Souvannavong, como investigador principal, María Jesús Cabezón Fernández y Zoulikha Benkaakaa, junto a Mariví Pérez Mateo, del Departamento de Traducción e Interpretación, ha realizado, hasta la fecha, unas 80 entrevistas en profundidad en Argelia y una treintena a migrantes nigerianos en España, centradas en comprender cómo los servicios, las transformaciones sociales y las políticas influyen en las trayectorias migratorias.

Los resultados preliminares revelan que los procesos de desarrollo a nivel nacional y local tienen consecuencias tanto positivas como negativas en la vida cotidiana de las personas. El desarrollo trae consigo mejoras en las infraestructuras, como las carreteras, y en la prestación de servicios educativos y sanitarios. Sin embargo, estas mejoras no van necesariamente acompañadas de mejoras en la gobernanza local y en los niveles de violencia. Además, el desarrollo suele traer consigo una mayor inseguridad laboral y un aumento del coste de la vida. «Estas percepciones ambiguas no siempre derivan directamente en un deseo de emigrar, pero sí configuran esta opción como una posibilidad de futuro», detalla el profesor de la UA.

Los datos también muestran que las personas viven su migración con una mezcla de gratitud y frustración. «Esto se debe a la imposibilidad de contribuir a la sociedad de los países de destino, por ejemplo, a través de su trabajo y del pago de impuestos», añade Sempere Souvannavong.

Con una duración de 40 meses (2023-2026), PACES está financiado por Horizonte Europa, el programa de investigación e innovación de la UE. La coordinación del proyecto está liderada por Simona Vezzoli, del International Institute of Social Studies (ISS) de la Erasmus University Rotterdam de los Países Bajos.