Expertos alertan de que la tecnología no puede sustituir el trato humano en la sanidad ni en la vida cotidiana

La inteligencia artificial, las redes sociales y la creciente digitalización están transformando la forma en la que las personas se relacionan, pero la tecnología no puede sustituir la empatía, el contacto humano ni la capacidad de crear comunidad. Esa fue una de las principales conclusiones del curso ‘Humanizar la deshumanización’, celebrado dentro de los Cursos de Verano de la Universidad de Almería (UAL) en colaboración con la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).

El encuentro reunió a especialistas de ámbitos tan diversos como la filosofía, la teología, la comunicación y la salud para analizar cómo afrontar algunos de los grandes desafíos sociales actuales, desde el aumento de la soledad y los problemas de salud mental hasta el papel que desempeñan las nuevas tecnologías en las relaciones personales.

La humanización también forma parte de la formación universitaria

El director del curso y vicerrector de Sostenibilidad, Salud y Deportes de la UAL, Gabriel Aguilera, defendió que la universidad debe formar profesionales excelentes desde el punto de vista técnico, pero también capaces de comprender las necesidades de las personas.

En este sentido, subrayó que esa dimensión humana resulta especialmente importante en disciplinas relacionadas con la salud, donde la calidad asistencial depende tanto del conocimiento científico como de valores como la empatía, la solidaridad o la capacidad de comunicación con los pacientes.

Una idea compartida por la presidenta de la Asociación Española Contra el Cáncer en Almería, Magdalena Cantero, quien recordó que la humanización constituye uno de los pilares del trabajo que desarrolla la organización desde hace más de siete décadas. Según explicó, el incremento de la soledad, los problemas de salud mental o el debilitamiento de los lazos comunitarios hacen necesaria una reflexión sobre el modelo de sociedad que se está construyendo.

Cantero puso además el foco en el ámbito sanitario y defendió que la forma de comunicar un diagnóstico de cáncer influye directamente en el bienestar emocional del paciente. La manera de informar, la mirada, el lenguaje o la cercanía del profesional sanitario, afirmó, pueden convertirse en un elemento decisivo para afrontar la enfermedad.

La tecnocracia, uno de los riesgos de deshumanización

El catedrático de la Universidad Pontificia de Salamanca Gonzalo Tejerina situó la reflexión en un plano filosófico y advirtió de que toda sociedad está expuesta a procesos de deshumanización.

A su juicio, uno de los principales riesgos actuales es la tecnocracia, entendida como un modelo que sitúa la producción, el consumo y la eficiencia por encima de las personas. Según explicó, cuando la lógica tecnológica domina todas las dimensiones de la vida existe el peligro de reducir al ser humano a un mero instrumento, favoreciendo procesos de alienación y pérdida de identidad.

No obstante, el profesor lanzó un mensaje optimista al recordar que también existen numerosas iniciativas sociales, culturales y solidarias que demuestran que siguen presentes valores como la gratuidad, el compromiso o el sacrificio por los demás.

Las redes sociales no sustituyen las relaciones personales

El divulgador, escritor y filósofo David Pastor Vico centró su intervención en el llamado dolor social, un fenómeno asociado al estrés, la ansiedad, la depresión y otras consecuencias derivadas del ritmo de vida contemporáneo.

Frente a esa realidad, defendió la necesidad de recuperar espacios de encuentro y conversación cara a cara. En su opinión, las redes sociales no constituyen auténticos espacios públicos de debate, sino plataformas diseñadas bajo una lógica comercial cuyo objetivo principal es generar beneficios económicos.

Por ello, sostuvo que la verdadera conversación sigue produciéndose fuera de las pantallas, en las familias, entre amigos o en los lugares de trabajo. También reivindicó el sentido clásico del ocio, entendido no como tiempo de consumo, sino como un espacio dedicado a la reflexión, al aprendizaje y al cultivo de las relaciones personales.

La sensibilidad también forma parte del tratamiento del cáncer

Pastor Vico compartió además su propia experiencia como paciente oncológico y explicó que uno de los aspectos que más le ayudó durante el tratamiento fue encontrar profesionales sanitarios capaces de comprender las necesidades emocionales del enfermo.

Matizó que humanizar la medicina no significa que el profesional deba compartir el sufrimiento del paciente, sino saber ofrecer la respuesta adecuada en el momento oportuno. En este sentido, elogió la calidad de la sanidad pública española, recordando que, tras ser diagnosticado y operado en México, regresó a España para recibir un tratamiento que, según explicó, habría tenido un coste inasumible en ese país.

Un curso para reflexionar sobre la sociedad actual

El curso ‘Humanizar la deshumanización’ ha formado parte de la programación de los Cursos de Verano de la Universidad de Almería, dirigidos por Gabriel Aguilera y Magdalena Cantero, con el objetivo de abrir un espacio de reflexión sobre los efectos sociales de la digitalización, el debilitamiento de los vínculos comunitarios y la necesidad de situar nuevamente a las personas en el centro de ámbitos como la educación, la salud o la tecnología.