Estudiantes de Ingeniería Biomédica de la UA crean sus primeros escenarios clínicos virtuales

El alumnado del grado en Ingeniería Biomédica de la Universidad de Alicante, adscrito a la Escuela Politécnica Superior (EPS), ha llevado a cabo una actividad práctica dentro de la asignatura Fisiopatología centrada en la innovación diagnóstica y clínica: simulación de procesos. La sesión ha permitido acercar al estudiantado a un entorno de simulación de alta fidelidad para analizar desde la ingeniería cómo se recrean situaciones clínicas reales y qué retos tecnológicos aparecen cuando el “paciente” pasa a ser un sistema monitorizado, programable y evaluable.

La práctica se desarrolló la semana pasada en un escenario de simulación donde se reprodujeron situaciones críticas con un alto nivel de realismo con elementos como un helicóptero simulado, maniquíes y equipamiento conectado para monitorización y control. “Lejos de entrenar qué hace desde el punto de vista asistencial, el objetivo ha sido poner el foco en el cómo se hace posible, en qué infraestructura técnica necesita un escenario para comportarse como un entorno clínico real, cómo se integran dispositivos y software, y qué oportunidades existen para optimizar la simulación desde el diseño y la ingeniería”, ha señalado el profesor de Fisiopatología Segundo Jiménez García, quien dirigió la práctica junto con el profesor Pedro Limonchi Fernández.

De este modo, Jiménez García ha explicado cómo, desde la sala de control, el alumnado ha podido observar la operatividad del conjunto: cámaras móviles, audio, sistemas de supervisión y programas que permiten modificar el estado fisiológico del paciente simulado de forma dinámica. “Este tipo de entornos son, en la práctica, un laboratorio tecnológico donde convergen adquisición de señales, comunicación entre equipos, visualización de parámetros, registro de eventos y revisión posterior de lo ocurrido. Comprender esa arquitectura, qué está conectado, cómo se sincroniza y qué información se genera, resulta clave para quienes se formarán como ingenieros e ingenieras biomédicas”, subraya.

El profesor destaca que uno de los aspectos más valiosos de la sesión ha sido el hecho de traducir los conceptos de fisiopatología a necesidades técnicas “puesto que un proceso de enfermedad no es solo una descripción clínica, sino también un conjunto de variables medibles y simulables (parámetros, umbrales, tendencias, respuestas a intervenciones) que deben representarse de manera coherente en un sistema”. “En ese punto aparece la intersección: la fisiopatología aporta el conocimiento sobre la evolución del organismo ante la enfermedad y la ingeniería, las herramientas para modelar, instrumentar, monitorizar, registrar y validar esos cambios en entornos controlados”.

“La actividad también ha servido para bajar al terreno la innovación diagnóstica y clínica desde el prisma del diseño en espacios como un helicóptero, que tiene limitaciones de tamaño, movilidad, acceso al paciente, ruido, tiempos críticos y coordinación. Precisamente por eso, observar el escenario de alta fidelidad ayuda al estudiantado a identificar requisitos reales: ergonomía, robustez, interoperabilidad, seguridad, fiabilidad de medidas, trazabilidad de datos, facilidad de uso y mantenimiento, o integración con sistemas de vídeo y comunicación. Todo ello conecta con competencias propias del perfil biomédico: entender necesidades reales para diseñar mejores soluciones”.