Ese centro de recuperación de las ‘caídas’ que fue el Patronato de Protección a la Mujer

Cuando se creó en 1902, el Patronato de Protección a la Mujer estaba destinado a luchar contra la trata de personas, principalmente mujeres, a las que trataba de buscar una nueva oportunidad en la vida. Sin embargo, con la llegada de la dictadura de Franco, este espacio se convirtió en una institución represiva, que bajo el aparente objetivo de eliminar la prostitución de menores, se convirtió en un centro de internamiento de adolescentes que no comulgaban con la moral del régimen.

Ahora, con la exposición Patronato de Protección a la Mujer: décadas de violencia contra las mujeres, la UNED recupera la memoria de las mujeres, las ‘caídas’ que se les llamaba en la época, que cayeron en las redes de esta institución, que se mantuvo viva hasta 1985.

La muestra está comisariada por Zoé de Kerangat, profesora de Historia Contemporánea de la Facultad de Geografía e Historia, y en ella se rescata del silencio la historia de las mujeres internadas en los reformatorios del franquismo. La exposición, organizada por el Departamento de Historia Contemporánea y la Biblioteca de la UNED, puede visitarse en la Biblioteca de la UNED, hasta el próximo 28 de noviembre.

Una historia que ha pasado desapercibida demasiado tiempo

Zoé de Kerangat explica que “nos ha parecido importante visibilizar la historia del Patronato porque ha pasado desapercibida durante muchos años a pesar de que siguió funcionando hasta el año 1985”. Y destaca que “se ha hecho visible gracias a las supervivientes, que nunca han callado su voz”.

De Kerangat recordó que “estas jóvenes, a las que llamaban acogidas o protegidas, eran sometidas a una educación violenta y religiosa y eran calificadas como ‘caídas’, simplemente porque habían decidido tomar otro camino en la vida o por el hecho de haber nacido pobres”.

“Ni olvido ni perdono”

La superviviente Paca Blanco, autora del libro Paca Blanco la Brava, participó en la inauguración de la exposición con un testimonio estremecedor de su paso por varios de estos centros. “A las mujeres se nos encerraba solo por llevar minifalda, escuchar rock and roll, acudir a manifestaciones o tener una familia roja”, dijo, “y lo hacían para para hacer de nosotras mujeres ‘como Dios manda’, es decir: sumisas, católicas, serias, sensatas, educadas, cariñosas…”. Con sus palabras, Paca Blanco denunció que las monjas “negociaban con nuestro trabajo, nos quitaban a nuestros hijos y nos propinaban castigos tremendos”.

La comisaria de la exposición, De Kerangat, critica el intento de petición de perdón de la Confer (Conferencia Española de Religiosos) a las supervivientes del Patronato de Protección a la Mujer, que tuvo lugar el pasado mes de junio, así como al rechazo que mostraron las aceptadas “porque solo hacía referencia a los casos de bebés robados”.

“Ni olvido ni perdono”, afirmó Paca Blanco, refiriéndose a esta cuestión. “Yo podría haber sido abogada… o periodista… podría haber sido lo que hubiese querido. Pero a los 21 años tenía tres hijas y un marido que me pegaba” debido a su paso por los distintos centros del Patronato.

Por su parte, Yayo Aznar, decana de la Facultad de Geografía e Historia, subrayó que las supervivientes “están más que en su derecho de no aceptar el perdón. Piden justicia y reparación, pues mo se trata solo de Historia, sino de Derechos Humanos”.

Centros penitenciarios de control moral

Aznar añadió que el Patronato se organizaba mediante centros penitenciarios de control moral, disciplina, trabajos forzados, esclavitud y castigo y ha recalcó que “las mujeres son siempre víctimas propiciatorias porque son la base de un sistema social que las necesita en ellas para su supervivencia”.

En el acto de apertura de la exposición, el rector de la UNED, Ricardo Mairal Usón, agradeció al Departamento de Historia Contemporánea la promoción de “una investigación imprescindible para visibilizar una realidad que habría permanecido desconocida. Sin memoria no hay futuro. Es absolutamente clave hoy más que nunca apostar por este conocimiento y difundirlo para que, desde el rigor, las generaciones jóvenes conozcan la verdadera historia”. Mairal ha concluyó que “debemos ser conscientes de lo que se ha hecho para que jamás vuelva a ocurrir”.

La exposición podrá visitarse en el vestíbulo de la Biblioteca de la UNED en Madrid hasta el próximo 28 de noviembre y se completará con una mesa redonda que se celebrará con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.