La UNED ha investido este jueves como doctoras honoris causa a las científicas Elena García Armada y Eva Nogales, dos investigadoras cuyas aportaciones han transformado la ingeniería biomédica y la biología estructural.

Una creó el primer exoesqueleto pediátrico del mundo para niños con enfermedades neuromusculares. La otra ayudó a revelar, con un nivel de detalle sin precedentes, cómo funcionan las células.
El acto, celebrado en la Facultad de Educación y presidido por el rector Ricardo Mairal Usón, reconoce dos trayectorias científicas de referencia internacional cuyo impacto trasciende el ámbito académico y ha contribuido a mejorar la vida de las personas y el conocimiento sobre los mecanismos fundamentales de la vida.
El primer exoesqueleto pediátrico para cambiar la vida de los niños
La candidatura de Elena García Armada, impulsada por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales, reconoce una trayectoria marcada por la aplicación de la ingeniería a la medicina.
Durante su intervención, la investigadora repasó el desarrollo del ATLAS 2030, el primer exoesqueleto pediátrico del mundo, diseñado para ayudar a niños con enfermedades neuromusculares y neurológicas, entre ellas la parálisis cerebral infantil.
El dispositivo ya se utiliza en hospitales del Sistema Nacional de Salud y ha demostrado beneficios clínicos que mejoran la movilidad y la calidad de vida de los pacientes.
En la laudatio, la directora de la ETSII, Cristina González Gaya, destacó la capacidad de García Armada para transformar la investigación en soluciones reales.
«Pertenece a esa categoría de investigadores que consiguen que el conocimiento y la tecnología cambien la vida de las personas«.
Eva Nogales, la científica que ayudó a ver el interior de las células como nunca antes
La Facultad de Ciencias promovió la candidatura de Eva Nogales, una de las mayores especialistas internacionales en criomicroscopía electrónica, una técnica que ha revolucionado el estudio de las estructuras celulares.
Gracias a sus investigaciones, la comunidad científica ha podido comprender con una precisión sin precedentes el funcionamiento de las células y los complejos mecanismos moleculares que sustentan la vida.
La catedrática Emilia Crespo del Arco, madrina de la investidura, resumió así la trascendencia de su trabajo.
«Si hay algo tan fascinante como mirar por un telescopio hacia el exterior de la Tierra para observar estrellas y planetas es precisamente mirar por un microscopio hacia el interior de nosotros mismos«.
La universidad como espacio abierto al conocimiento
En su discurso, Eva Nogales reivindicó el papel de la universidad pública como motor del conocimiento y de la igualdad de oportunidades.
«La sabiduría y el conocimiento no necesitan muros para prosperar. Y la UNED, con su modelo, ha demostrado que tampoco los necesita la universidad«.
La investigadora defendió además que la formación universitaria debe contribuir no solo a preparar profesionales, sino también a formar ciudadanos comprometidos con el conocimiento y el pensamiento crítico.
Ciencia con impacto social
Tras prestar juramento sobre los Estatutos de la universidad, ambas científicas quedaron incorporadas al Claustro de la UNED.
Durante la clausura, el rector Ricardo Mairal Usón calificó la ceremonia como un ejercicio de «memoria, justicia y esperanza» y destacó la importancia de visibilizar el papel de las mujeres en la ciencia.
Asimismo, puso en valor la complementariedad de ambas trayectorias.
«Si Eva Nogales nos ayuda a comprender cómo funciona la vida, Elena García Armada nos muestra cómo ese conocimiento se convierte en una respuesta concreta al sufrimiento humano«.













