El origen de las chovas que han conquistado Europa y África está en el Himalaya

Las chovas que hoy habitan montañas y acantilados de Europa, África y Asia tienen su origen evolutivo en el Himalaya y la meseta tibetana. Así lo revela una investigación internacional liderada por científicos del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), que ha reconstruido la historia evolutiva de las dos especies conocidas de estos córvidos: la chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax) y la chova piquigualda (Pyrrhocorax graculus).

El estudio, publicado en la revista científica PeerJ, muestra cómo los cambios ambientales del pasado, los movimientos de las poblaciones y la capacidad de adaptación de estas aves han condicionado su distribución actual. Los resultados también aportan información relevante para proteger su diversidad genética y orientar futuros programas de conservación.

Para reconstruir esta trayectoria evolutiva, el equipo investigador analizó ADN mitocondrial y nuclear de muestras de sangre y plumas de ejemplares procedentes de 16 países de Europa, África y Asia. El muestreo abarcó prácticamente toda el área de distribución de ambas especies y permitió identificar los principales procesos de diversificación y expansión geográfica.

El origen de las chovas está en el Himalaya y la meseta tibetana

Los resultados sitúan en la región del Himalaya y la meseta tibetana el origen geográfico de la diversificación de las dos especies de chovas. En estos territorios de elevada altitud, sus antepasados experimentaron una transformación ecológica que condicionó su evolución y su posterior expansión.

“En esta región de elevada altitud, los ancestros de estas especies experimentaron un giro ecológico fundamental: se apartaron de los ambientes forestales utilizados por los córvidos más primitivos para especializarse en medios abiertos, esteparios y cantiles rocosos”, señala el investigador del MNCN-CSIC Iñigo Palacios Martínez.

Esta especialización hacia los ecosistemas abiertos no impidió que ambas especies conservaran una notable capacidad para ocupar diferentes ambientes.

“En cualquier caso, más allá de esta especialización histórica hacia ecosistemas abiertos, la investigación resalta que ambas especies conservan una elevada capacidad de adaptación a distintos hábitats y condiciones climáticas”, añade Palacios Martínez.

Las chovas se expandieron hacia Europa y África durante el Pleistoceno

La expansión de las chovas desde Asia hacia el oeste se produjo durante el Pleistoceno, un periodo que comenzó hace aproximadamente 2,58 millones de años y terminó hace unos 12.000 años. Durante esta etapa tuvieron lugar desplazamientos de poblaciones e intercambios genéticos bidireccionales a través de diferentes corredores geográficos.

Entre las principales rutas de dispersión destacan el corredor levantino, el valle del Nilo, las cordilleras del Atlas, en el norte de África, y el Mediterráneo occidental. Estos movimientos contribuyeron a configurar la distribución actual de las dos especies.

Las condiciones climáticas también desempeñaron un papel decisivo. Durante las fases glaciales más intensas, la cuenca mediterránea ofreció condiciones relativamente templadas que permitieron la supervivencia de distintas poblaciones.

“Durante las fases glaciales más severas la cuenca mediterránea, con un clima más templado, actuó como refugio permitiendo la supervivencia de poblaciones continentales e insulares que hoy mantienen una elevada variabilidad genética”, explica el investigador del MNCN-CSIC Guillermo Blanco.

El análisis genético también ha permitido identificar conexiones históricas entre poblaciones que actualmente se encuentran aisladas. “Los datos genéticos sugieren que en esa época hubo poblaciones hoy extintas que conectaban la península ibérica con las poblaciones de las islas canarias y que actualmente solo están presentes en la isla de La Palma”, añade Blanco.

La diversidad genética de las chovas, una clave para su conservación

Más allá de reconstruir la historia evolutiva de estas aves, la investigación identifica varios linajes genéticos que constituyen unidades evolutivas diferenciadas. Este hallazgo tiene especial importancia para la conservación de las poblaciones aisladas o en declive, como las de La Palma y el altiplano etíope.

“La información recopilada es especialmente relevante para poblaciones aisladas y en declive, como las de La Palma o el altiplano etíope, así como para los programas de reintroducción ya que preservar estos linajes, evitando la mezcla de poblaciones genéticamente distintas, será clave para mantener la diversidad evolutiva de la especie a largo plazo”, afirma Iñigo Palacios Martínez.

El investigador también destaca que la chova piquirroja mantiene una diversidad genética significativa incluso en poblaciones reducidas y aisladas: “Pese a su amplia distribución y su aparente capacidad de dispersión, la chova piquirroja esconde una diversidad genética que se mantiene relativamente alta en las poblaciones más pequeñas y aisladas”.

Conocer el origen y la filiación evolutiva de cada población resulta, por tanto, fundamental para diseñar actuaciones de conservación adecuadas. Entre ellas se encuentran la cría en cautividad y los proyectos de reintroducción, como los que se desarrollan en las Islas Británicas.

“A la hora de llevar a cabo actuaciones de conservación, como la cría en cautividad o los proyectos de reintroducción que se desarrollan en lugares como las Islas Británicas, es vital conocer la procedencia exacta y la filiación evolutiva de los ejemplares. Mezclar linajes sin un criterio riguroso puede provocar la pérdida de adaptaciones locales y la homogeneización de un patrimonio genético que ha tardado millones de años en construirse”, concluye Guillermo Blanco.

La investigación demuestra así que la historia evolutiva de las chovas no solo explica cómo estas aves se expandieron desde las montañas de Asia hasta otros continentes, sino que también proporciona información genética esencial para preservar su diversidad y evitar que las actuaciones de conservación alteren un patrimonio evolutivo construido durante millones de años.