Las empresas familiares de la Región de Murcia mantienen una evolución positiva de su actividad, pero afrontan importantes dificultades para garantizar su continuidad. El 82% considera que la falta de relevo generacional puede comprometer el futuro de sus negocios, mientras que la escasez de profesionales cualificados y la burocracia se han convertido en dos de los principales obstáculos para su desarrollo.

Así lo recoge el Barómetro de la Empresa Familiar 2026, elaborado por la Cátedra de Empresa Familiar Mare Nostrum, vinculada a la Universidad de Murcia (UMU) y la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), con la colaboración de la Asociación Murciana de la Empresa Familiar (AMEFMUR) y el apoyo de CaixaBank y la Fundación Cajamurcia.
El estudio analiza la situación de 146 empresas familiares de la Región de Murcia y refleja una realidad marcada por el contraste entre la evolución de los negocios y el deterioro de las expectativas económicas. Aunque buena parte de las compañías continúa creciendo, sus responsables identifican problemas estructurales que pueden condicionar su competitividad y continuidad a medio y largo plazo.
La actividad de las empresas familiares crece, pero cae la confianza empresarial
El contexto económico internacional mantiene cierta capacidad de resistencia, aunque está sometido a una presión creciente por las tensiones geopolíticas y la incertidumbre. La inversión impulsada por la inteligencia artificial y distintas medidas de ajuste han contribuido a amortiguar parte de sus efectos.
En la Región de Murcia, el crecimiento económico supera el promedio nacional, aunque las previsiones apuntan a una desaceleración tanto en el ámbito regional como en el conjunto de España.
Esta situación también se refleja en las expectativas de las empresas familiares. El Índice de Confianza Empresarial desciende 13,9 puntos respecto a la medición anterior y se sitúa en 14,6. Pese a esta caída, permanece en terreno positivo.
Los resultados de actividad muestran que el 41,7 % de las empresas encuestadas ha aumentado su facturación, el 35,4 % ha incrementado sus inversiones y el 27,1 % ha creado empleo. Por tanto, el deterioro de la confianza se concentra especialmente en las perspectivas de futuro y no tanto en la evolución reciente de los negocios.
La calidad y el talento, las principales apuestas estratégicas
Las empresas familiares murcianas mantienen una estrategia orientada a la calidad y a la atención al cliente. El 79 % de las compañías encuestadas considera estos aspectos prioritarios para su actividad.
La cualificación y motivación de los trabajadores ocupan también un lugar destacado, con un 61 % de respuestas que las sitúan entre sus principales prioridades.
Estos resultados reflejan un modelo empresarial que apuesta por la creación de valor a largo plazo, en el que la competitividad depende tanto de la calidad de los productos y servicios como de la preparación y el compromiso de las personas que forman parte de las organizaciones.
La falta de trabajadores cualificados y la burocracia frenan a las empresas
La disponibilidad de talento y las dificultades administrativas constituyen dos de los principales problemas para las empresas familiares de la Región de Murcia. El Índice de Evaluación del Entorno Empresarial alcanza los 68 puntos, cuatro más que en el ejercicio anterior, lo que refleja un aumento de los obstáculos percibidos por las compañías.
En concreto, el 98 % de las empresas identifica la escasez de personal cualificado como un obstáculo relevante para su actividad. El mismo porcentaje señala la burocracia como un problema que dificulta la gestión y el desarrollo de los negocios.
Ambos factores reciben las valoraciones más elevadas en cuanto a intensidad e impacto sobre la actividad empresarial. A ellos se suma la situación económica general, que condiciona las decisiones de inversión y las expectativas de crecimiento.
El diagnóstico apunta a la necesidad de mejorar la disponibilidad de profesionales preparados y avanzar hacia un entorno administrativo más sencillo y eficiente, capaz de facilitar la actividad de las empresas.
El relevo generacional, uno de los grandes desafíos de la empresa familiar
La continuidad de las empresas familiares no depende únicamente de su rentabilidad. La planificación de la sucesión y la capacidad para encontrar personas dispuestas a asumir responsabilidades directivas se han convertido en cuestiones decisivas para su futuro.
El Barómetro refleja algunos avances en la organización empresarial y familiar. El 50 % de las compañías dispone de consejo de administración y el 36 % cuenta con un plan estratégico, cinco y tres puntos porcentuales más, respectivamente, que en la medición anterior. El protocolo familiar alcanza el 30 %, con un incremento de seis puntos en los últimos dos años.
El estudio también muestra que los objetivos empresariales están estrechamente relacionados con el bienestar de las familias propietarias. La rentabilidad obtiene una valoración de 8,6 puntos sobre 10 y el bienestar familiar alcanza los 8,5. A continuación figuran la reputación, con 8,2 puntos, y la satisfacción personal, con 8,1.
Sin embargo, la continuidad de los negocios se enfrenta a diferentes riesgos. Entre los motivos que podrían llevar a una discontinuidad, el 91 % señala la falta de rentabilidad, el 88 % el cansancio o desgaste personal y el 82 % la ausencia de relevo generacional.
Las expectativas de los sucesores y la falta de planificación dificultan la sucesión
El Barómetro de la Empresa Familiar 2026 dedica un apartado específico a analizar las causas de la falta de relevo generacional, un problema especialmente acusado entre las empresas de menor tamaño y las pertenecientes al sector comercial.
La investigación distingue entre los factores relacionados con los posibles sucesores y los vinculados a la gestión del propio proceso de sucesión.
En el primer grupo destacan las nuevas expectativas personales y profesionales de las generaciones más jóvenes. El 98 % de las empresas señala que las demandas de conciliación y calidad de vida dificultan que los potenciales sucesores asuman responsabilidades directivas. Además, el 97 % identifica las mejores oportunidades profesionales fuera de la empresa familiar como otro factor que puede desincentivar la continuidad.
En cuanto a la gestión de la sucesión, el principal problema es la falta de planificación y preparación, señalada por el 90 % de las compañías. También destaca la ausencia de una propuesta atractiva para quienes podrían asumir el negocio, una dificultad identificada por el 85 %.
Esta propuesta debe contemplar aspectos como la autonomía en la toma de decisiones, las responsabilidades, la remuneración y las posibilidades de desarrollo profesional.
Los resultados muestran que garantizar el relevo generacional exige anticiparse al cambio, preparar a los futuros responsables y ofrecerles un proyecto empresarial que resulte atractivo para sus expectativas personales y profesionales.
La continuidad de las empresas familiares murcianas dependerá, por tanto, no solo de su capacidad para mantener la rentabilidad y competir en el mercado, sino también de cómo afronten la sucesión y consigan atraer a las nuevas generaciones hacia la gestión de sus negocios.













