El azufaifo mantiene una alta diversidad genética en el sureste de España

Un equipo de investigación de la Universidad de Jaén ha hallado una alta variabilidad genética en poblaciones de un matorral amenazado. A pesar del impacto sufrido en las últimas décadas y de la desaparición de muchos individuos, su longevidad y su capacidad de rebrote determinan que aún hay posibilidades de salvar esta especie, característica de zonas áridas o semiáridas y única en Europa.

Un equipo de investigación de la Universidad de Jaén en colaboración con la Estación Experimental de Zonas Áridas, EEZA-CSIC y la Universidad de Liverpool han determinado que un matorral propio de zonas áridas, el azufaifo, conserva una alta diversidad genética en el sureste de España debido a su longevidad y su capacidad de rebrote, a pesar de ser una especie amenazada por la pérdida de su hábitat.

El azufaifo o azofaifo (Ziziphus lotus) cuenta con grandes raíces que extraen agua de zonas profundas del subsuelo. Esto contribuye a la hidratación de capas más superficiales, lo que permite la proliferación de otras especies vegetales y favorece la biodiversidad de las zonas donde se encuentra. Además, por ser un arbusto de gran porte y poseer un sistema de ramas enredadas sirve de refugio a distintos animales.

Importancia ecológica del azufaifo

A pesar de su importancia ecológica, los investigadores han observado que el futuro del azufaifo puede verse amenazado, especialmente en aquellas poblaciones donde existen menos individuos. En el artículo ‘Spatial genetic structure of a keystone long-lived semiarid shrub: historical effects prevail but do not cancel the impact of recent severe habitat loss on genetic diversity’, publicado en la revista Conservation Genetics los expertos concluyen que si bien las poblaciones de esta especie mantienen una cantidad significativa de diversidad genética, los datos muestran que las perturbaciones provocadas por el ser humano ya están impactando sobre ella.

El hecho de que su estructuración genética poblacional muestre patrones geográficos e históricos, amortigua, en cierta medida, el impacto de la fragmentación y degradación del hábitat. Sin embargo, la desaparición de numerosos individuos de esta especie en determinadas zonas, supone una pérdida irreparable. “Son ecosistemas emblemáticos a nivel mundial. Es la clave de ese paisaje, ya que muchas de las especies que coexisten con él desaparecerían si este no estuviera. Nuestros resultados muestran que las perturbaciones del ser humano, que previsiblemente continuarán en el futuro cercano, ya está amenazando a la diversidad de esta especie”, afirma a la Fundación Descubre la investigadora de la Universidad de Jaén Ana González Robles, autora del artículo.

Almería y Murcia cuenta con aproximadamente el 90% de los hábitats del azufaifo en Europa. El estudio ha incluido a 21 poblaciones de azufaifo localizadas en Poniente y Levante Almerienses, y Norte-Sur Almeriense-Murciano. Entre ellas difieren en el número de ejemplares que las conforman. Es por ello que la diversidad genética se encuentra especialmente amenazada en aquellas poblaciones más pequeñas. De los tres grupos genéticos que se han localizado en el estudio, el que más preocupa a los científicos es el que se encuentra en el Poniente Almeriense, con tres de las poblaciones más aisladas y una de las zonas más afectadas por la agricultura intensiva de invernadero.

Especies milenarias y economía

La diversidad genética determina la supervivencia y adaptación de las especies. Sin ella, muchas habrían desaparecido al no poder superar los desafíos del cambio en el ambiente. Por ello, es importante que una especie mantenga una alta variabilidad que le permitirá sobrevivir y adecuarse frente a cambios climáticos en su zona geográfica, llegada de nuevos predadores y enfermedades o desaparición de especies simbióticas, es decir, aquellas que conviven, se complementan y favorecen mutuamente. Sin una buena diversidad genética las especies tienen menos posibilidades de hacer frente a los cambios y podrían desaparecer.

Los resultados del estudio ofrecen una visión esperanzadora sobre la preocupación por la supervivencia del Ziziphus lotus, ya que confirma que su diversidad genética aún no se ha perdido y supone un beneficio para la recuperación y conservación de esta especie y sus hábitats.

Sin embargo, el punto geográfico donde se encuentra se ha visto transformado en las últimas décadas por la implantación de invernaderos en el caso de Almería y de la ampliación de zonas de huerta intensiva, en Murcia, además de la proliferación de nuevos núcleos urbanos, destinados fundamentalmente, al turismo.

A pesar de ser un hábitat que debe estar conservado por su categoría de amenaza de acuerdo a las directivas europeas, tras la finalización de los trabajos, la investigadora descubrió que una de esas poblaciones estudiada en el Poniente Almeriense había sido destruida para la colocación de invernaderos. Esta zona contaba con una singularidad genética particular que ya se ha perdido, por lo que tras este estudio, los datos han vuelto a modificarse por la acción humana.

Desgranando la genealogía del azufaifo

Atendiendo a las diferencias entre las 21 poblaciones estudiadas, los expertos han definido tres grupos genéticos localizados en zonas geográficas distintas. También han estudiado, la riqueza alélica, es decir, las características genéticas de cada individuo, y los coeficientes de consanguinidad para conocer si están vinculados. Además de la tasa de selfing, que establece una correlación entre la fecundación cruzada y la autofecundación de la planta, lo cual incide en la conservación de la diversidad genética de sus poblaciones.

El trabajo se ha financiado mediante el proyecto de excelencia de 2008-2013 ‘Disrupción de los mutualismos de polinización y dispersión de semillas por fragmentación de hábitat: consecuencias para la conservación de poblaciones vegetales y hábitats en el sureste semiárido’ de la Junta de Andalucía, liderado por Pedro J. Rey.

Referencias

Ana González-Robles, Antonio J. Manzaneda, Teresa Salido, Francisco Valera, Cristina García, Ana M. Fernández-Ocaña y Pedro J. Rey. ‘Spatial genetic structure of a keystone long-lived semiarid shrub: historical effects prevail but do not cancel the impact of recent severe habitat loss on genetic diversity’. Conservation Genetics. 2020.

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