El acoso sexual es un problema que todavía no se ha erradicado de los campus, según se puso de manifiesto en la Universidad de Alicante, en la jornada de clausura del proyecto europeo Uni4Equity, un diagnóstico detallado sobre la percepción y la respuesta institucional frente al acoso sexual en el ámbito universitario. Esta iniciativa ha servido para elaborar una serie de herramientas de prevención y erradicación del acoso.

Los responsables del proyecto Uni4Fquity llamaron la atención sobre la persistencia del acoso sexual en los campus, así como de fortalecer la formación, la coordinación de recursos y la comunicación a la comunidad universitaria. El proyecto presenta los resultados de las propuestas de mejora en estos ámbitos diseñadas y pilotadas durante su desarrollo.
La jornada, celebrada este jueves en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la UA y abierta a toda la comunidad, sirvió para compartir evidencias, intercambiar experiencias y para trazar una hoja de ruta con nuevas recomendaciones que permitan avanzar hacia entornos académicos más seguros, accesibles y equitativos.
El acoso es una realidad en la vida universitaria
Los datos de Uni4Equity muestran que el acoso sexual “continúa siendo una realidad en la vida universitaria” y que “las mujeres, personas LGBTIQ+, jóvenes, personas con discapacidad y colectivos en situación de vulnerabilidad socioeconómica son las que más riesgo tienen de sufrirlo”.
La mayoría de quienes participaron en la encuesta afirman conocer la existencia de recursos institucionales, un 89,9 % de los encuestados, sin embargo persisten dudas sobre su funcionamiento, los pasos de los procedimientos formales y el modo de reaccionar cuando se presencia o se sufre una situación de violencia.
Además, la investigación indica que “existe incertidumbre sobre cómo reaccionarían las compañeras y compañeros de trabajo o de estudios si se enfrentaran o presenciaran un caso de acoso sexual”. Igualmente, entre los principales motivos de no denuncia “se encuentran la inseguridad sobre si el comportamiento era lo suficientemente grave como para denunciarlo y la falta de reconocimiento del comportamiento como violencia en ese momento, lo que indica una falta de claridad sobre qué conductas constituyen acoso sexual”.
Los resultados indican que “la falta de claridad para identificar qué comportamientos constituyen acoso y el temor a que el caso no se considere lo suficientemente grave” siguen siendo factores determinantes para frenar denuncias, que pueden abordarse a través de la formación y estrategias de sensibilización como las desarrolladas en el contexto del proyecto.
A pesar de que el clima general de la universidad es percibido como seguro, las conclusiones recogidas en Uni4Equity señalan que entre el 26,6 % y el 45,3 % de las mujeres declararon haber estado expuestas a episodios de acoso o de violencia sexual en el pasado.
Así, según añade, “la violencia verbal y psicológica son las formas más comunes de acoso sexual en la universidad”. De este modo, el 27,3 % de las mujeres y el 14,5 % de los hombres “habían estado expuestos al menos una vez a comentarios sexistas, historias o chistes sexuales, comentarios ofensivos o gestos con connotación sexual, y/o comentarios sexistas sobre el aspecto físico”.

Medidas para prevenir y combatir el acoso sexual
Entre estas medidas desarrolladas para prevenir y combatir el acoso sexual se incluyen los tres programas de formación desarrollados en Uni4Equity, centrados en la prevención en los niveles primaria, secundaria y terciaria. La prevención primaria se trabaja mediante el curso “¿Por qué ocurre el acoso sexual? Descubriendo sus raíces”, que aborda los orígenes de la violencia desde un enfoque transformador e interseccional. La prevención secundaria se impulsa con el curso “Actívate contra el acoso sexual en la universidad”, destinado a la detección y la actuación de testigos activos. La prevención terciaria se aborda mediante el curso “Consentimiento sexual y relaciones de género en la universidad”, que profundiza en dinámicas de poder y consentimiento.
En total, se han realizado siete ediciones formativas, tres presenciales y cuatro en línea, con más de 360 participantes entre estudiantes y personal docente y administrativo. Las formaciones han tenido un elevado grado de participación y compromiso y han generado un fuerte impacto, aumentando la conciencia sobre las raíces del acoso sexual, la capacidad de identificar factores de riesgo y señales de alerta, las habilidades para intervenir y apoyar a víctimas y la comprensión sobre el consentimiento sexual. Además, se ha implantado un curso obligatorio para puestos con funciones de toma de decisiones.
Información accesible en la web y aplicación móvil de la UA
Uni4Equity ha impulsado una mejora integral de la información disponible en la página web de la Unidad de Igualdad y en la aplicación móvil de la UA, incluyendo secciones ampliadas sobre derechos, recursos internos y externos, preguntas frecuentes, procedimientos actualizados, protocolos accesibles, contenidos multilingües y materiales audiovisuales. También se ha habilitado un buzón de sugerencias y se ha integrado información procedente de la encuesta Uni4Equity.
El proyecto también ha apostado por impulsar campañas de sensibilización efectiva, con contenido participativo que aumenta el alcance y la implicación de toda la comunidad universitaria. Estas campañas han sido lanzadas en momentos clave del calendario y han incluido materiales visuales, dinámicos y multilingües difundidos a través de redes sociales y plataformas institucionales.
En la UA destaca especialmente la creación del pódcast “Que no nos determinen”, con dos temporadas y un total de 16 episodios dedicados a temáticas como consentimiento sexual, cibersexismo, violencias ocultas, pornografía, activismo feminista o educación sexoafectiva. El pódcast ha logrado más de 72.000 visualizaciones en plataformas como Instagram y Tiktok, así como un importante crecimiento gracias a sus formatos breves y cercanos.
Asimismo, el proyecto ha reforzado la cooperación interinstitucional mediante actividades de coordinación con diversos servicios de apoyo externos, incluidos nuevos recursos especializados en violencia sexual. Este refuerzo amplía las posibilidades de asesoramiento, acompañamiento y denuncia y fortalece la capacidad universitaria de respuesta ante casos de acoso sexual y violencia de género.













