Los Cursos de Verano Rafael Altamira de la Universidad de Alicante cumplen su XXV aniversario como uno de los programas de formación universitaria continua más relevantes del sistema académico español. Más que una oferta estival, la iniciativa refleja un cambio estructural en la forma en que la universidad se relaciona con la sociedad, el empleo y los nuevos desafíos tecnológicos.

Tras 25 años de trayectoria, con más de 30.000 estudiantes y cientos de docentes internacionales, el programa se ha convertido en un espacio estable de transferencia de conocimiento, actualización profesional y reflexión interdisciplinar.
Un modelo universitario en transformación
La edición de este año refuerza un cambio de modelo: los cursos dejan de ser únicamente una oferta formativa complementaria para convertirse en una herramienta estratégica de formación permanente adaptada a un entorno social en transformación constante.
La vicerrectora de Cultura, Deporte y Extensión Universitaria, Catalina Iliescu, subraya esta evolución al destacar que “nuestros cursos de verano llegan a su veinticinco aniversario con una gran vitalidad, refrendada por las incorporaciones en la presente edición de nuevos socios colaboradores institucionales”.
Este crecimiento se apoya en una red de alianzas cada vez más amplia, con la incorporación del Imserso y el Colegio de Economistas de Alicante (ICOEA), que se suman a entidades como el Cuerpo Nacional de Policía o el Colegio de la Abogacía de Alicante, reforzando la conexión entre universidad, administración pública y sector profesional.
Formación alineada con los grandes cambios sociales
Uno de los ejes clave de esta edición es la adaptación de la oferta formativa a los grandes procesos de transformación contemporánea, especialmente la inteligencia artificial, la digitalización y los cambios en el mercado laboral.
La programación incorpora cursos centrados en el uso de IA aplicada a la productividad, la automatización de procesos y la toma de decisiones basada en datos, reflejando cómo la tecnología está redefiniendo la educación y el trabajo.
En palabras de la vicerrectora Rosabel Roig, esta nueva etapa busca “proyectar hacia el exterior un modelo formativo más dinámico, adaptado a las necesidades emergentes y alineado con las demandas de una sociedad en constante transformación”.
Inteligencia artificial, empleo y nuevas competencias
La presencia de la inteligencia artificial en la formación universitaria es uno de los elementos más destacados de esta edición. Los cursos abordan desde la automatización del trabajo profesional hasta la transformación del dato en decisiones de valor, así como su aplicación en educación, comunicación y empresa.
Este enfoque refleja una conclusión clara: la formación universitaria ya no se limita a la transmisión de conocimiento, sino que se orienta a la adquisición de competencias adaptativas en entornos tecnológicos cambiantes.
Educación, salud, sostenibilidad y geopolítica como ejes transversales
La programación también integra áreas clave como la salud, la sostenibilidad, la educación inclusiva y los desafíos geopolíticos contemporáneos.
Entre los temas abordados destacan la neurodivergencia en el aula, la gestión de riesgos digitales en educación, la microbiota intestinal y su impacto en la salud, así como el análisis del nuevo orden internacional y los conflictos globales actuales.
Este enfoque multidisciplinar refuerza la idea de que la formación continua se ha convertido en un instrumento esencial para interpretar un mundo cada vez más complejo.
Formación distribuida en toda la provincia
Los Cursos de Verano no se limitan al campus principal, sino que se extienden a distintas sedes universitarias como Alcoy, San Vicente del Raspeig, Cocentaina, La Nucía, Petrer y Villena.
Esta descentralización consolida el papel de la Universidad de Alicante como agente de cohesión territorial y democratización del acceso a la formación especializada, acercando contenidos de alto nivel a diferentes municipios.
Un ecosistema educativo conectado con la sociedad
Más allá de la oferta concreta de cursos, la edición del XXV aniversario confirma una tendencia estructural: la universidad se está consolidando como un ecosistema de aprendizaje continuo conectado con la sociedad, la empresa y las instituciones públicas.
Desde programas vinculados a la comunicación digital y el liderazgo, hasta propuestas sobre derecho europeo, música, cultura o innovación social, la oferta refleja una diversificación creciente orientada a la empleabilidad y la actualización profesional.













