Las titulaciones universitarias vinculadas a Informática, Salud e Ingeniería presentan las mejores perspectivas de empleo en España, tanto por sus tasas de afiliación a la Seguridad Social como por la estabilidad y los salarios. En el extremo contrario se sitúan los estudios de Artes y Humanidades, que registran los menores niveles de ocupación y las bases medias de cotización más reducidas.

Así lo recoge el informe La empleabilidad de los jóvenes en España 2026. ¿Cómo es la inserción de los graduados universitarios?, publicado por la Fundación CYD. El estudio analiza la situación laboral en 2024 de los titulados universitarios de grado que finalizaron sus estudios en el curso 2019-2020, cuatro años después de obtener el título.
Los resultados también muestran una evolución positiva de la inserción laboral de los universitarios respecto a promociones anteriores, aunque persisten diferencias importantes entre ámbitos de conocimiento, género y tipo de universidad.
Informática, Salud e Ingeniería concentran las mejores oportunidades laborales
El ámbito de Informática obtiene los resultados más favorables del sistema universitario español. Sus graduados presentan una tasa de afiliación a la Seguridad Social del 88,3%, la más elevada entre los campos analizados. Además, el 95,1% cuenta con contratos indefinidos y el 97,6% trabaja a jornada completa.
También registra la base media de cotización anual más alta, con 37.534 euros, lo que sitúa a las titulaciones informáticas a la cabeza tanto en empleabilidad como en ingresos.
En segunda posición destaca Ingeniería, industria y construcción, que presenta una de las mejores combinaciones de estabilidad laboral y empleo a tiempo completo. El 93,3% de sus graduados tiene un contrato indefinido y el 95,7% trabaja a jornada completa. Su base media de cotización anual alcanza los 35.054 euros, la tercera más elevada del conjunto de ámbitos.
Por su parte, Salud y servicios sociales sobresale por sus elevados niveles de ocupación y adecuación profesional. Registra la segunda tasa de afiliación más alta, con un 85,4%, y la segunda mejor base media de cotización anual, con 36.204 euros. Además, alcanza el mayor porcentaje de egresados que cotizan en el grupo profesional de titulados universitarios, con un 89,1%.
En el lado opuesto se encuentran Artes y Humanidades, que presenta los indicadores menos favorables. Su tasa de afiliación a la Seguridad Social se queda en el 66,5%, la más baja de los ámbitos analizados, mientras que su base media de cotización anual es de 28.259 euros, también la menor del sistema universitario.
El informe identifica así diferencias significativas en las oportunidades laborales asociadas a las distintas ramas de conocimiento. Las titulaciones relacionadas con la informática y las ingenierías se encuentran entre las que ofrecen mejores resultados, mientras que los estudios vinculados al arte, las lenguas y la historia afrontan mayores dificultades de inserción laboral.
El 77,9% de los graduados universitarios trabaja cuatro años después de terminar sus estudios
Más allá de las diferencias entre titulaciones, los indicadores generales de empleo muestran una evolución positiva de la empleabilidad universitaria en España. A los cuatro años de finalizar sus estudios, el 77,9% de los graduados del curso 2019-2020 está afiliado a la Seguridad Social. De ellos, el 73,9% cuenta con un contrato indefinido y el 61,3% cotiza en el grupo profesional correspondiente a titulados universitarios.
La base media de cotización anual alcanza los 32.219 euros, una cifra que constituye una aproximación a los ingresos brutos de los egresados. La comparación con la promoción 2016-2017, analizada también cuatro años después de finalizar sus estudios, refleja una mejora en los principales indicadores de inserción laboral. La tasa media de afiliación aumenta tres puntos porcentuales, la contratación indefinida crece 14,5 puntos y los ingresos se incrementan un 12,3% nominal.
La mejora de la afiliación se explica principalmente por el avance de las universidades públicas, cuya tasa alcanza el 77,3% en la promoción 2019-2020. Este porcentaje se aproxima al 80,8% de las universidades privadas, que mantienen resultados estables en las distintas cohortes analizadas.
El aumento de la contratación indefinida es otro de los cambios destacados. Como explica Maria García, técnica de la Fundación CYD y coautora de la publicación, “la proporción de contratos indefinidos cuatro años después de finalizar los estudios aumenta del 59,4 % en la cohorte 2016-2017, al 73,9 % en la de 2019-2020. Esta evolución se explica, en buena medida, por el Real Decreto-ley 32/2021, de 28 de diciembre, que limitó significativamente el recurso a la contratación temporal”.
Otros indicadores presentan una evolución más estable. El porcentaje de graduados que trabaja a jornada completa se mantiene en torno al 80%: pasa del 81,2% en la promoción 2016-2017 al 80% en la de 2019-2020. También desciende ligeramente la proporción de contratos que cotizan en el grupo profesional de titulados, del 62,6% al 61,3%.
Por su parte, el trabajo por cuenta propia representa el 7,3% de los graduados de 2019-2020, frente al 7,6% de la promoción anterior.
Pese a la mejora nominal de los ingresos, el informe advierte de una pérdida de poder adquisitivo. El incremento de la base media de cotización, del 12,3%, no compensa la inflación acumulada durante el periodo, que alcanza el 17,1%. La diferencia se traduce en una pérdida de poder adquisitivo del 4,8%.
La brecha salarial entre hombres y mujeres persiste en la universidad
El análisis de la Fundación CYD también pone de manifiesto que las diferencias de género continúan presentes en la inserción laboral de los graduados universitarios. La brecha es especialmente visible en la contratación indefinida, el empleo a jornada completa y la base media de cotización anual, con resultados más favorables para los hombres.
Según explica Maria García, “en todos los ámbitos, los hombres obtienen una BMC anual superior a las mujeres. En un 70% de los ámbitos hay una diferencia de más de 1.000 € favorable a los hombres, siendo Servicios el ámbito con mayor brecha salarial (más de 3.300 € favorable a ellos). La mayor brecha salarial se registra entre los hombres egresados en las universidades privadas y las mujeres egresadas en las públicas, cuyos ingresos son 6.257 € inferiores”.
La comparación entre las promociones 2016-2017 y 2019-2020 confirma que la brecha de género persiste, aunque su evolución varía según el indicador. La diferencia en la base media de cotización anual aumenta 1,5 puntos porcentuales, mientras que la brecha en contratación indefinida se reduce 3,2 puntos. En cuanto al empleo a jornada completa, las diferencias se mantienen en niveles similares.
Diferencias de empleo entre universidades públicas y privadas
El tipo de universidad también influye en algunos de los indicadores de inserción laboral. Los graduados de instituciones privadas presentan una tasa de afiliación a la Seguridad Social del 80,8%, frente al 77,3% de quienes estudiaron en universidades públicas. La diferencia es todavía más notable en la cotización dentro del grupo profesional de titulados universitarios: el porcentaje alcanza el 70,9% en las privadas y el 59,3% en las públicas.
También se observan diferencias en los ingresos. La base media de cotización anual de los egresados de universidades privadas se sitúa en 35.090 euros, mientras que en las públicas alcanza los 31.666 euros.
Sin embargo, las universidades públicas destacan en contratación indefinida, con un 74,8% de sus graduados en esta situación, frente al 69,1% de las privadas. Estas últimas registran, por su parte, una mayor proporción de trabajadores autónomos: el 11,7%, frente al 6,4% de las universidades públicas.













