¿Preparados para el gran seísmo?

¿Preparados para el gran seísmo?

Medición de actividad sísmica en la Balsa del Sapo (El Ejido).

Medición de actividad sísmica en la Balsa del Sapo (El Ejido).Investigadores de la Facultad de Ciencias Experimentales de la Universidad de Almería (UAL) desarrollan un método para medir el riesgo sísmico en el Poniente almeriense mucho más económico y fiable.

¿Estamos seguros en caso de terremoto? ¿Qué se está haciendo para evitar que un temblor de tierra se convierta en un desastre? El terrible terremoto ocurrido hace unas semanas en México ha vuelto a recordar la devastación que pueden provocar estos fenómenos de la naturaleza y la importancia de contar con sistemas de alerta temprana y de prevención, para minimizar los daños provocados por los temblores de la Tierra.

Sureste, la zona de mayor actividad sísmica de la Península Ibérica

El Sureste es la zona de mayor actividad sísmica de la Península Ibérica. Si bien es cierto que los temblores que se registran en este entorno no son comparables al acaecido en el continente americano o como los que se producen en Japón, sí es cierto que pueden alcanzar intensidades elevadas, que ponen en riesgo a la población. Y como triste ejemplo, lo ocurrido en el municipio murciano de Lorca, en mayo de 2011, donde un terremoto de magnitud 5,1 puso en jaque a la mayor parte de los edificios de esta ciudad y causó la muerte a nueve personas.

Desde ese momento, los esfuerzos en prevención de desastres sísmicos se han multiplicado. Los científicos tienen en este campo mucho que decir y también una importante labor por delante, para determinar los posibles daños que puede provocar un seísmo de media o gran magnitud, e incorporar esta información a los diferentes planes de seguridad que elaboran las ciudades.

La Universidad de Almería, a través de la Facultad de Ciencias Experimentales, tiene mucho que decir a este respecto. En este centro almeriense trabajan los científicos del grupo de investigación de Geofísica Aplicada, que actualmente trabaja en un proyecto para determinar el riesgo sísmico en el entorno del Poniente almeriense, en la franja que va desde El Ejido hasta Roquetas de Mar y donde viven cerca de 200.000 personas.

Sensor para medir actividad sísmica.Conocer el comportamiento del terreno ante un terremoto

Este entorno es uno de los más activos desde el punto de vista sísmico y el control de la zona resulta fundamental para conocer el comportamiento del terreno. El objetivo, realizar una estimación previa de cuáles pueden ser las consecuencias en caso de un temblor de magnitud elevada, uno, por ejemplo, como el que se produjo el 25 de enero de 2016 y que alcanzó una magnitud de 6,3.

Este temblor fue el mayor registrado en los últimos años y se quedó en un susto gracias a que se produjo muy adentrado el Mar de Alborán y a una profundidad estimada de unos diez kilómetros. Desde luego, de haber sido más superficial y más cercano a la costa, no se recordaría tan alegremente. este suceso hizo saltar alarmas y vino a poner de relieve que esta zona es de alta actividad sísmica.

Una tierra castigada por los terremotos

El de enero de 2016 no fue el único. A lo largo de la historia, la provincia de Almería y el conjunto del Sureste peninsular han vivido episodios muy graves, como por ejemplo, los terremotos sufridos en 1508, que se saldó con la práctica destrucción del municipio de Vera; y en 1522, que afectó gravemente a la capital almeriense y la comarca del Bajo Andarax. Y ya en época más reciente, la serie sísmica de los años noventa, entre los que destaca el gran terremoto de magnitud 5 registrado en 1993 en la localidad de Berja y que provocó daños de consideración en edificios.

Son algunos ejemplos del riesgo sísmico de esta zona del país y de la importancia de conocer en profundidad cómo se producen, de qué manera se propagan y, sobre todo, cómo reacciona el terreno ante ellos.

Métodos novedosos de prospección sísmica pasiva

Un equipo dirigido por el investigador Antonio García Jerez está terminando un proyecto financiado por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, con el que se persigue “mejorar varios métodos novedosos de prospección sísmica pasiva, que se pueden aplicar al estudio de los materiales sedimentarios que rellenan muchas estructuras geológicas”.

Se trata de desarrollar unos métodos “menos invasivos y mucho más económicos” que los que existen actualmente. Con ellos, los investigadores dirigidos por García Jerez, registran y estudian cómo se propagan las vibraciones de fondo que generan fuentes tan diversas como el tráfico, la industria, el movimiento de los objetos por el viento, los fenómenos marítimos y meteorológicos… que les valen para hacer una estimación de cómo se comportaría el terreno en caso de seísmo. Y se trata de métodos de análisis que “no necesitan la utilización de explosivos o fuentes sísmicas mecánicas”.

Campo de Dalías, zona de riesgo sísmico

La zona de estudio, que comprende el Campo de Dalías, una llanura litoral que comprende los municipios de El Ejido, La Mojonera, Roquetas de Mar y Parte de Vícar es “interesante” para desarrollar estos nuevos métodos de medición, ya que se trata de un terreno en el que abundan los pozos y en ella se han realizado estudios previos para la explotación de los acuíferos “que permiten comprobar la capacidad de estos métodos sísmicos, a la vez que refinar los modelos de estructura de que se dispone actualmente”. Otra característica que hace importantes y de interés para la comunidad científica este proyecto reside en el hecho de que también permite comprobar “si estos métodos son sensibles a los niveles de la capa freática”, un aspecto que se barajó en el caso del terremoto de Lorca como un factor que pudo amplificar la intensidad del temblor, aunque todavía no está totalmente corroborado.

Como resultado del desarrollo de este método, y segunda pata de este proyecto, se conseguirá mejorar las “evaluaciones de peligrosidad sísmica en toda esta comarca almeriense”, que se encuentra en una de las zonas sísmicamente más activas. En el estudio, los investigadores almerienses han tenido en cuenta que “las estructuras sedimentarias menos rígidas pueden generar amplificaciones de las ondas sísmicas e incrementar la intensidad de los terremotos”, tal y como ocurrió en Lorca, donde se produjeron daños muy superiores a lo que habitualmente ocurre con un seísmo de magnitud 5.

El terremoto de Lorca arrasó parte de la ciudad.

Estudios de riesgo sísmico con mayor detalle de núcleos urbanos

Están realizando simulaciones del comportamiento de la cuenca ante ondas sísmicas y también “estudios con más resolución en los principales núcleos urbanos, para caracterizar con mayor detalle las primeras decenas de metros del subsuelo, con técnicas sísmicas y geotécnicas”.

Con este proyecto se están instalando nuevos sismómetros de banda ancha y acelerómetros que se suman a la red sísmica de la Universidad de Almería.

Este proyecto es de máximo interés y se suma a otros realizados por este grupo de investigación en la capital almeriense, donde definieron un mapa de riesgo, en función de las condiciones del suelo y las características de las estructuras, con al que se pueden d determinar qué zonas que resultarán más afectadas en caso de terremoto y definir los planes de emergencias. Y todo para prevenir daños y desgracias personales. Ya que no se pueden detectar los terremotos antes de que se produzca, que al menos los deberes estén hechos.

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