Universidades españolas en China: la carrera por la conquista académica del gigante tecnológico

Las universidades españolas se expanden hacia China con la apertura de centros propios que suponen un salto cualitativo en cuanto a la internacionalización. China pone el dinero y brinda la oportunidad de estar en el actual foco tecnológico del mundo.

Acto de apertura del centro BVPI de la Politécnica de Valencia en China.

China disputa a Estados Unidos el liderazgo como mayor potencia internacional y las universidades españolas no quieren quedarse al margen. La Universidad Politécnica de Valencia acaba de abrir un campus propio en China de la mano de una universidad local. A este modelo de internacionalización también se han apuntado Salamanca, Zaragoza, la Complutense y Barcelona, con acuerdos ya cerrados para instalarse en los próximos meses, así como Jaén, Huelva y León, entre otras, que tienen acuerdos avanzados para implantar centros propios en un plazo máximo de dos o tres años.

China, un nuevo destino para la internacionalización de las universidades españolas

El gigante asiático ha dejado de ser la gran fábrica del mundo. Ahora es uno de los principales centros tecnológicos, donde no solo se fabrican los chips que dan vida a la tecnología, sino que también se sientan las bases de la movilidad eléctrica mundial, la robótica y otras muchas innovaciones que están cambiando el mundo.

En pocas décadas, China ha pasado de ser una potencia demográfica con mano de obra barata a convertirse en un foco de innovación internacional. La receta para conseguirlo ha sido sencilla: una apuesta decidida por la formación universitaria y el fortalecimiento de un sistema científico que escala posiciones en las clasificaciones internacionales.

En este contexto, las universidades españolas han visto una ventana de oportunidad y han contado con el respaldo de la nueva normativa sobre creación de universidades, recogida en la Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU), que les permite abrir centros propios en el extranjero.

Este movimiento supone un salto cualitativo respecto al modelo de internacionalización de los últimos años, centrado en el intercambio de estudiantes y profesores, los acuerdos de investigación y algunos títulos conjuntos. Se trata de llevar el modelo universitario español a la sociedad china, con grados, másteres y doctorados de éxito contrastado.

China representa un gran mercado para las instituciones españolas de educación superior. Allí hay millones de alumnos deseosos de acceder a una formación universitaria de calidad, en un sistema saturado que, al no poder cubrir toda la demanda, se ve obligado a abrir las puertas a instituciones extranjeras.

El rector Juan Manuel Corchado durante la recepción a los estudiantes del campus de la Universidad de Salamanca en China.

La apertura a instituciones extranjeras también responde al modelo de internacionalización elegido por este país. China ha optado por la internacionalización en casa. En vez de enviar a sus estudiantes al extranjero, prefiere que sean las instituciones de otros países las que acudan al suyo. Esta decisión está íntimamente relacionada con el clima de seguridad que se vive allí y con el temor de las familias chinas a enviar a sus hijos fuera.

Aunque la llegada de universidades occidentales a China no es un fenómeno nuevo, instituciones estadounidenses, británicas y francesas, principalmente, llevan décadas instaladas allí y actualmente representan más del 90 % de la oferta universitaria de los 120 centros extranjeros presentes en el país. Lo novedoso es la entrada de otros países, como España.

La presencia en China se ha convertido en una necesidad. Permite estar en el mayor ecosistema de innovación del mundo, entrar en contacto con empresas tecnológicas líderes a escala mundial y, por qué no decirlo, abrir una vía de ingresos muy suculenta. China paga, y muy bien, a las universidades que se suman a esta aventura asiática.

«La cuestión demográfica ha animado a mirar otros mercados, pero, sobre todo, nos encontramos con que el mundo se ha hecho global. Hay un número muy importante de estudiantes que están moviéndose. Además, como Estados Unidos y Reino Unido han cerrado bastante sus puertas, ese talento ha empezado a mirar a Europa y a llamar también a las puertas de las universidades españolas», opina el vicerrector de Internacionalización de la Politécnica de Valencia, José Francisco Montserrat.

La Politécnica de Valencia abre el primer campus español en China

A finales de septiembre, esta universidad valenciana inauguró el Instituto Politécnico Beihang Valencia (BVPI), el primer centro académico permanente de una universidad española en China. El nuevo centro, ubicado en el campus de Hangzhou, se ha desarrollado conjuntamente con la Universidad de Beihang y ha iniciado su actividad con casi 400 estudiantes, de los que 80 son españoles que obtendrán una doble titulación española y china. En sus instalaciones se imparten programas oficiales de grado y máster y, próximamente, también de doctorado, desarrollados conjuntamente con Beihang.

Los grados y másteres del primer campus español en China son de nueva creación y están gestionados por este centro. Todos pertenecen a la rama tecnológica, tanto porque son los más demandados allí como porque se trata del área de conocimiento que más interesa a las autoridades locales.

Los títulos se imparten en inglés y algo más de un tercio del profesorado es español. En este caso, se ha optado por lo que se conoce como profesorado volante: docentes de la Politécnica de Valencia que se desplazan allí durante dos o tres semanas e imparten sus asignaturas durante ese periodo.

«En China hay jóvenes con talento que quieren acceder al sistema universitario, pero no tienen sitio. Para el sistema español es una oportunidad acceder a ese talento y atraerlo a nuestro sistema, para que genere riqueza y transfiera conocimiento aquí», afirma Montserrat.

Salamanca prepara dos centros universitarios en China

La Universidad de Salamanca es otra de las cuatro universidades españolas con proyectos cerrados que se materializarán próximamente mediante la apertura de dos centros propios: la Escuela Universitaria de la USAL en Shandong y un campus propio en colaboración con la Universidad Politécnica de Ningbo. La previsión es que a lo largo de este curso comience a enviar profesores a Shandong y que el centro de Ningbo se inaugure en el curso 2027-2028.

«Es importante estar en China por dos motivos. El primero de ellos es que China es el país más avanzado del mundo en cuanto a tecnología e investigación. En segundo lugar, históricamente las universidades españolas hemos tenido mucha relación con Europa e Iberoamérica, pero no con Asia, y la puerta natural de entrada allí es China», explica el vicerrector de Internacionalización y Cooperación de la Universidad de Salamanca, Raúl Sánchez.

Además de formación de español como lengua extranjera, Salamanca llevará a China títulos de la rama tecnológica. Sin embargo, a diferencia del modelo de la Politécnica de Valencia, los títulos que implantará en sus dos campus chinos tendrán el mismo plan de estudios que sus homólogos españoles.

Estos centros funcionarán como centros propios, no como facultades. Los títulos dependerán de las facultades de Salamanca y estarán coordinados por una escuela de estudios internacionales. En ellos, el 33 % de los contenidos será impartido por docentes de la USAL y el resto, por profesorado local.

El vicerrector de Internacionalización de la universidad salmantina tiene claro que la presencia en China es una oportunidad en todos los sentidos, también en el económico, aunque el dinero no es la motivación principal.

«Ganamos el estar en el mayor mercado del mundo. Tener los centros propios significa poder ofertar títulos oficiales y de formación permanente en China directamente, de la mano de socios locales. Implica tener presencia también a nivel de imagen: la televisión nacional china nos ha hecho reportajes sobre la biblioteca de la USAL y sus investigaciones… Esto nos está dando una visibilidad que se traducirá en más colaboración con China».

El rector de la UJA, Nicolás Ruiz, firmó el acuerdo con su homólogo de Hebei para la apertura de un centro propio en China.

Jaén y León también preparan sus campus en China

La fórmula elegida por las universidades que abrirán centros propios en China consiste en ir de la mano de una universidad local, ya que es la manera de conseguir financiación de las autoridades del país. Además, también resulta más económica, porque la puesta en marcha de un campus completamente propio supondría una inversión enorme.

Este modelo es el elegido por la Universidad de Jaén, que este octubre anunció la firma de un memorando con la Universidad de Hebei para abrir un centro de formación e investigación. El acuerdo contempla, además, unos ingresos anuales de dos millones de euros para Jaén, financiados por la Universidad de Hebei, que asumirá también los costes de estancia y desplazamiento del profesorado español que participe en las actividades del centro.

El futuro Centro de Formación e Investigación de la Universidad de Jaén en Hebei será una realidad en 2028 y culminará años de colaboración con China a través del intercambio de profesores y alumnos y de proyectos de investigación. Su puesta en marcha también ha requerido meses de intenso trabajo para convencer a la institución china de los beneficios de abrir las puertas al campus jiennense.

La oferta se centrará inicialmente en grados y másteres de áreas como Ingeniería de Telecomunicación, Ingeniería Informática, Ingeniería Mecánica e Ingeniería de la Energía. En una segunda fase, centrada en la investigación y la formación doctoral, las universidades de Jaén y Hebei prevén desarrollar programas de doctorado y poner en marcha proyectos de I+D+i de alto impacto científico.

El vicerrector de Internacionalización de Jaén, José Ignacio Jiménez, sostiene que este convenio supone un salto cualitativo en la trayectoria internacional de la universidad.

«Esta es una iniciativa con un claro carácter transformador. Aparte del posicionamiento internacional y de la presencia en el gigante tecnológico y científico, tiene otros retornos. Vamos de la mano de una universidad prestigiosa, posicionada entre las 500 mejores del mundo, referente internacional en numerosas disciplinas interesantes para nuestra universidad, como ciencias alimentarias, ingeniería y ciencias de la vida…», dice Jiménez.

Con esta aventura internacional, la Universidad de Jaén no solo gana presencia en un entorno tecnológico de referencia mundial, sino que también abre la puerta a atraer talento y actividad económica a su territorio. «Al fin y al cabo, planteamos un proyecto transversal que aspira a crear redes científicas de alto nivel, potenciar la internacionalización de nuestros estudiantes y atraer empresas chinas e inversiones a Jaén», afirma.

La Universidad de León también anunció a finales de octubre que abrirá un campus propio en China, concretamente en Xiangtan, donde ofrecerá cuatro titulaciones. El objetivo es que el centro esté listo en dos años y ofrezca dos titulaciones de ingeniería, una relacionada con las ciencias económicas y otra con las ciencias ambientales.

El vicerrector de Internacionalización y Compromiso Global de la Universidad de León, José Alberto Benítez-Andrades, señaló que el acuerdo llega tras quince años de colaboración con China a través del Instituto Confucio de León.

Raúl Sánchez, Ignacio Jiménez, Antonio Timón, delegación almeriense reunidos con representantes chinos y José Francisco Montserrat.

Las universidades privadas también quieren entrar en el mercado chino

Las universidades públicas no son las únicas interesadas en acercarse al gigante asiático. Las privadas también quieren entrar en ese mercado. En España hay cuatro que cuentan con el visto bueno de las autoridades chinas para hacerlo, aunque todavía no mediante centros propios, sino a través de títulos conjuntos y programas de movilidad de personal.

Una de ellas es la Universidad Pontificia Comillas, que tiene una veintena de títulos conjuntos con universidades chinas, la mayoría en las áreas de negocios y derecho, algo que sorprende. La institución cuenta con una larga trayectoria de colaboración con China y está preparando un salto hacia un proyecto más ambicioso, cuyos detalles todavía no quiere desvelar. Las universidades chinas buscan en la Pontificia Comillas una vía de conexión con las empresas.

«Ellos están muy interesados en España, primero porque la relación bilateral ahora mismo es muy buena. Segundo, porque España es una puerta de entrada a Iberoamérica. Están realizando un esfuerzo muy importante por comprender la legislación de aquella región; incluso están traduciendo al chino muchas leyes hispanoamericanas», explica el director de Posgrado de la Facultad de Derecho de Comillas, Antonio Alonso Timón.

La Universidad de Almería apuesta por la cautela antes de entrar en China

Ahora existe una carrera por llegar a China a la que se han sumado las universidades españolas, pero no todas se lanzan a ella con el mismo entusiasmo. El vicerrector de Internacionalización de la Universidad de Almería, José Carlos Redondo, prefiere actuar con «cautela» y estudiar detenidamente las propuestas recibidas del gigante asiático, que, según afirma, son muy «golosas».

«La Universidad de Almería tiene contactos en materia de investigación y movilidad, pero ahora está iniciando una estrategia de ampliación. Hemos recibido propuestas del ámbito chino, pero ese entorno es muy complejo. China es muy variopinta y tiene muchas singularidades. Allí hay unas 2.000 universidades, pero no todas tienen el mismo nivel. Para entrar allí hay que hacerlo con brújula y ser muy cautelosos. Y esta es nuestra consigna», explica Redondo.

El responsable de Internacionalización del campus almeriense afirma que no quiere repetir los errores del pasado, cuando algunos acercamientos a China no tuvieron el éxito esperado ni reportaron los beneficios previstos.

«Ahora mismo estamos en una fase exploratoria. Tenemos varias propuestas que hemos remitido a las facultades implicadas para estudiar también la viabilidad de poner en marcha estudios allí. Pero debemos asegurarnos de que no resulte lesivo», insiste.

China abre nuevas oportunidades para la investigación de las universidades españolas

Las universidades españolas tienen otro motivo importante para entrar en China. Además de los beneficios económicos y de la posibilidad de ofrecer dobles titulaciones internacionales a estudiantes españoles, tener presencia en ese país abre las puertas a su sistema de investigación.

Los grupos de investigación españoles encuentran en estas relaciones un nuevo escenario de colaboración. Les permiten abrir líneas de trabajo con centros que están a la vanguardia tecnológica, así como establecer vínculos con empresas de referencia mundial. Por ejemplo, el campus de la Politécnica de Valencia está situado en una zona donde se encuentran algunas de las empresas aeronáuticas más importantes de China y gigantes mundiales de la robótica, como Unitree.

«Para la investigación es una oportunidad que se traducirá en convenios y acuerdos de investigación… Y justamente en marzo se celebrará la primera convocatoria china en la que van a concursar consorcios de investigadores españoles y chinos en busca de financiación pública china», dice José Francisco Montserrat.

Por otro lado, las universidades con campus en China tienen acceso a fondos públicos de investigación. De esta forma, se abre un nuevo mundo de posibilidades, sobre todo porque el país asiático destina a ciencia una inversión equivalente al 2,8 % de su producto interior bruto.

La carrera por instalarse en China ya ha comenzado y las universidades españolas no quieren quedarse fuera. En juego no está solo el acceso a un mercado de millones de estudiantes o a nuevas fuentes de financiación, sino la posibilidad de formar parte del ecosistema científico que está definiendo buena parte de la tecnología del futuro. Para España, el reto será convertir esta presencia en algo más que una oportunidad de negocio: una vía para captar talento, impulsar la investigación y ganar peso en la competencia global por el conocimiento.