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Un grupo de la UAL coordina el control europeo de los residuos de plaguicidas en frutas y hortalizas

Amadeo Rodríguez y su grupo de colaboradores.

Almería avanza como referente europeo en seguridad alimentaria. El Grupo de Residuos de Plaguicidas de la Universidad de Almería, designado como Laboratorio Comunitario de Referencia para los residuos de plaguicidas en frutas y hortalizas, obtiene ahora la distición de la Entidad Nacional de Acreditación como Proveedor de Intercomparaciones en este campo.

El laboratorio almeriense es el encargado de proporcionar a los laboratorios nacionales de referencia los detalles de los métodos analíticos y de coordinar su apliación, así como de organizar la realización de ensayos comparativos.

Así, el centro organiza anualmente un ejercicio de intercomparación para evaluar la exactitud y comparabilidad de los datos emitidos por los Laboratorios Oficiales, los laboratorios de Referencia Nacionales del territorio de la Unión Europea y otros invitados al ejercicio.

La sistemática de trabajo del Grupo de Residuos de Plaguicidas para la organización de intercomparaciones está basada en un Protocolo General común a todos los Laboratorios Comunitarios de Referencia y establecido por la Unión Europea, además de incorporar procedimientos específicos para tener en cuenta los requisitos específicos de las muestras evaluadas.

Los plaguicidas a evaluar en cada ejercicio, más de 180, están establecidos en el Anexo I del documento “Commission Implementing Regulation (EU) nº 788/2012 of 31 August 2012”, que regula el programa multi-anual de control de la Unión Europea para garantizar el cumplimiento de los límites máximos en los residuos de plaguicidas.

Coordinar el trabajo de 160 laboratorios

En la actualidad hay más de 160 laboratorios oficiales designados para la realización de análisis de frutas y verduras, para que los productos que salgan al mercado cuenten con todas las garantías. Las directrices de todos esos laboratorios son comunes y están coordinadas desde Almería, un trabajo que recae sobre el grupo de investigación Residuos de Plaguicidas, dirigido por Amadeo Rodríguez Fernández-Alba, cuyos estudios lo han convertido en uno de los grupos más avanzados en el desarrollo de trabajos relacionados con la seguridad alimentaria y, más concretamente, con la presencia de restos de pesticidas en los alimentos.

La mayor parte de los productos agroalimentarios de la Unión Europea están prácticamente libres de sustancias plaguicidas. El rechazo que los consumidores han mostrado hacia estos químicos ha animado a las explotaciones agropecuarias a adoptar sistemas de lucha integrada y control biológico. Sin embargo, fuera de la Unión Europea no ocurre lo mismo, y son éstos los productos potencialmente peligrosos, que pueden presentar niveles de restos de plaguicidas superiores a los aceptados por la UE. Aunque no hay que preocuparse, dice Amadeo Rodríguez Fernández-Alba, que que cada año se realizan más de 100.000 análisis, para conseguir que los alimentos que lleguen a los mercados cuenten con todas la garantías de seguridad.

Estar al frente del laboratorio europeo de referencia es uno de los proyectos más grandes de los que ahora mismo tiene en cartera este grupo de investigación. Este trabajo supone estar en contacto con el resto de laboratorios europeos, analizar los protocolos de análisis, desarrollar otros nuevos, así como organizar talleres y sesiones de formación para el resto de centros concertados con la Unión Europea para el control de residuos de pesticidas en frutas y verduras.

Muchos de los proyectos que lleva a cabo el grupo de investigación Residuos de Plaguicidas son de carácter europeo y de una entidad importante, como una segunda línea de trabajo que actualmente tienen abierta y en la que también participan grupos de investigación de Finlandia, Alemania, Grecia y Holanda, llamada Food Sniffer. Entre todos ellos tratan de desarrollar un sistema portátil y fácil de usar, para la realización de análisis rápidos en las propias cooperativas de frutas y hortalizas.

El trabajo, según explicó Amadeo Rodríguez, consiste en el desarrollo de un método de detección que se pueda incorporar a un aparato electrónico de pequeño tamaño, parecido a los teléfonos móviles, que permitirá tener un control más exhaustivo de los productos y que sean los propios almacenes y cooperativas quienes puedan realizar análisis de las diferentes partidas. Una vez esté terminado, este sistema será capaz de generar una mayor confianza entre los consumidores, en la medida en que hará más complicado que productos que contengan residuos de plaguicidas lleguen a los mercados, ya sean producidos en la propia Unión Europea o importados de terceros países.

La tercera línea de trabajo en la que actualmente está centrado el grupo dirigido por Amadeo Rodríguez está relacionada con las nanopartículas que llegan a las aguas. Este proyecto surge tras la necesidad de contar con sistemas de control más eficaces a la hora de detectar y controlar las nanopartículas procedentes de los fármacos que llegan a las aguas residuales, una vez que ha sido expulsados por el organismo. Este trabajo se corresponde con una línea científica relativamente nueva, en la medida en que este tipo de contaminación no se ha considerado un problema hasta hace relativamente pocos años. En este sentido, el trabajo de los investigadores almerienses se centra en conocer cómo se comportan estas nano partículas en el agua, una información que valdrá para el desarrollo de nuevos sistema de depuración de aguas capaces de atraparlas y evitar que sean vertidas al medio ambiente. Los resultados de esta investigación servirán para el desarrollo de nuevos sistemas de depuración de aguas, a fin de evitar este tipo de contaminación que, a la postre afecta al ser humano, en la medida en que puede alcanzar a los productos alimenticios.

De momento, los efectos de este tipo de contaminación son poco conocidos, ya que han sido detectados recientemente y aún no se dispone de la sufriente literatura científica como para llegar a una conclusión. Para alcanzarla, Amadeo Rodríguez piensa que es necesario realizar muchos más análisis con una perspectiva medioambiental, que aborde de una manera más amplia este tipo de contaminación provocada por los déficits que actualmente presentan los sistemas de depuración de aguas residuales. A medida que mejoran los análisis se van detectando más productos contaminantes, para los que se requieren soluciones innovadoras, capaces de detenerlos y atenuar sus efectos sobre el medio ambiente.

El grupo Residuos de Plaguicidas (AGR-159) pone de manifiesto el nivel que han adquirido las investigaciones en el área de Química realizadas por la Universidad de Almería que, a pesar de tener un tamaño relativamente pequeño, en comparación con algunos campus, puede sacar la cabeza con orgullo en esta disciplina científica. Más concretamente, el caso de este grupo de investigación es uno de los mejores ejemplos para darse cuenta del nivel tecnológico y científico del sistema agroalimentario almeriense, conocido ya por su alto nivel de tecnologización, así como uno de los más seguros, a tenor de la cantidad de análisis a los que son sometidas sus frutas y hortalizas.

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