Un estudio revela que cuatro de cada diez universitarios se han planteado dejar los estudios

El 38,76% del estudiantado universitario se ha planteado abandonar sus estudios y, en la mayoría de los casos, el motivo principal es el estrés o la ansiedad. Así lo revela el estudio ‘Conciliación y Corresponsabilidad en el ámbito universitario’, elaborado conjuntamente por la Universidad de Almería (UAL), la Universidad de Córdoba (UCO) y la Universidad Pablo de Olavide (UPO).

La investigación, considerada el primer estudio comparado e interuniversitario sobre conciliación realizado en Andalucía, ofrece una radiografía detallada de las dificultades que afrontan estudiantes, personal docente e investigador y personal técnico y administrativo para compatibilizar sus responsabilidades académicas, laborales y personales.

El estrés se convierte en una amenaza para la continuidad de los estudios

Uno de los datos más preocupantes del informe afecta directamente al alumnado universitario. Según el estudio, el 48,4% de los estudiantes considera que no puede compaginar adecuadamente sus estudios con el resto de sus responsabilidades, mientras que un 38,76% reconoce haberse planteado abandonar la universidad.

Entre quienes han considerado dejar sus estudios, el 75,6% señala el estrés o la ansiedad como principal motivo, un dato que sitúa el bienestar emocional como uno de los grandes desafíos actuales de las universidades.

Los resultados ponen de manifiesto que los problemas de conciliación no afectan únicamente al personal universitario, sino también a una parte importante del alumnado.

Las mujeres siguen asumiendo más tareas de cuidado y domésticas

El informe también evidencia la persistencia de una importante brecha de género en la conciliación.

Las mujeres que forman parte del Personal Docente e Investigador (PDI/PI) y del Personal Técnico, de Gestión y de Administración y Servicios (PTGAS) dedican, de media, una hora y media más al día al cuidado de personas dependientes que sus compañeros hombres.

Los datos reflejan además que las mujeres invierten más tiempo en tareas domésticas, una carga adicional que repercute directamente en sus trayectorias profesionales.

La desigualdad también aparece entre el estudiantado. Las alumnas dedican más tiempo al estudio y a las responsabilidades domésticas, mientras que los hombres disponen de más tiempo libre y ocio.

La maternidad sigue penalizando la carrera académica de las mujeres

La investigación muestra que esta desigual distribución de responsabilidades tiene consecuencias directas sobre la carrera profesional de muchas mujeres universitarias.

El 67% de las investigadoras y docentes considera que la maternidad o la paternidad ha perjudicado su trayectoria profesional, frente al 47,9% de los hombres.

La situación también se refleja en oportunidades académicas clave. El 77,4% de las mujeres afirma haber renunciado a estancias nacionales o internacionales de investigación, frente al 66,2% de los hombres.

Asimismo, el 52,9% de las mujeres reconoce haber dejado de elaborar publicaciones científicas debido a las dificultades de conciliación, un porcentaje muy superior al registrado entre los hombres (34,2%).

En el colectivo PTGAS también se observan diferencias significativas: el 50,8% de las mujeres considera que la maternidad ha perjudicado su desarrollo profesional, frente al 32,3% de los hombres.

El profesorado universitario vive una situación de agotamiento generalizado

Otro de los hallazgos destacados del estudio afecta al personal docente e investigador.

El 91,4% del profesorado e investigadores asegura que se lleva trabajo a casa de forma habitual y únicamente el 23,3% consigue desconectar al finalizar la jornada laboral.

Además, el 74,5% considera que no existe un equilibrio adecuado entre las tareas docentes y el tiempo necesario para desarrollar su actividad investigadora.

Las consecuencias sobre la salud emocional son evidentes. El estudio señala que el 47,9% del personal docente e investigador sufre agotamiento emocional, porcentaje que asciende al 50,2% entre las mujeres.

Más preocupante aún resulta el dato relacionado con la salud mental: el 91,6% del PDI/PI reconoce haber experimentado estrés o ansiedad.

Problemas estructurales compartidos por las tres universidades

La investigación se basa en 1.498 cuestionarios, grupos de discusión y entrevistas realizadas a miembros de la comunidad universitaria de las tres instituciones participantes.

Para Sara Pinzi, vicerrectora de Igualdad, Inclusión y Justicia Social de la Universidad de Córdoba, una de las principales conclusiones es que buena parte de los problemas detectados son comunes.

La mayor parte de los problemas detectados son estructurales y comunes en las tres universidades, si bien es cierto que cada una tiene sus peculiaridades. Hay problemas que hay que abordar desde la política regional y nacional y del propio sistema universitario”, señaló.

Pinzi destacó además que el estudio ha permitido identificar buenas prácticas susceptibles de aplicarse en los distintos campus y demandas compartidas por profesorado, personal técnico y estudiantado.

La falta de información limita el uso de medidas de conciliación

El informe también detecta obstáculos que dificultan la efectividad de las medidas ya existentes.

Según explicó Mónica Domínguez, delegada del rector para la Igualdad de Género de la Universidad Pablo de Olavide, muchas personas desconocen recursos que ya están disponibles.

Hay medidas de los planes de igualdad que no son conocidas”, advirtió.

Domínguez destacó además que muchas mujeres evitan solicitar permisos de conciliación por temor a posibles consecuencias profesionales o sociales.

Las mujeres muchas veces no piden los permisos por miedo al qué dirán”, afirmó.

La responsable universitaria defendió también la necesidad de adaptar mejor las medidas de conciliación al alumnado, teniendo en cuenta la diversidad de situaciones personales y familiares existentes.

Una hoja de ruta para transformar la conciliación en las universidades

Más allá del diagnóstico, el estudio pretende servir de base para el desarrollo de futuros Planes de Conciliación y Corresponsabilidad en las tres universidades participantes.

Entre las medidas mejor valoradas por la comunidad universitaria destacan la flexibilidad horaria, el teletrabajo excepcional por cuidados, las ayudas de acción social y el refuerzo de los recursos destinados a la salud mental.

Para Maribel Ramírez, vicerrectora de Igualdad, Inclusión y Compromiso Social de la Universidad de Almería, el documento supone una herramienta clave para avanzar en este ámbito.

No es solo un diagnóstico, sino una base real para seguir avanzando en políticas de conciliación y corresponsabilidad dentro de la universidad”, destacó.

El estudio concluye que la conciliación ya no puede entenderse únicamente como una cuestión organizativa, sino como un elemento fundamental para garantizar la igualdad de oportunidades, el bienestar y la calidad de vida dentro de la comunidad universitaria.