El 12 de agosto de 2026, España vivirá uno de los acontecimientos astronómicos más espectaculares del último siglo. Un eclipse total de Sol cruzará la Península Ibérica y, durante algo más de un minuto, el cielo se oscurecerá en pleno día. Será un fenómeno excepcional que no se repetía desde hace 114 años y que permitirá contemplar a simple vista —únicamente durante la fase de totalidad— la corona solar, la tenue atmósfera exterior del Sol.

«Un eclipse total de Sol es el fenómeno natural más impactante que existe y nadie debería perdérselo», afirma Javier Rodríguez-Pacheco, catedrático de Astronomía y Astrofísica de la Universidad de Alcalá (UAH). Para los científicos, además de un espectáculo único, representa una oportunidad excepcional para estudiar el Sol en unas condiciones imposibles de reproducir habitualmente.
¿Por qué este eclipse será tan especial?
Aunque entre 2026 y 2028 España vivirá tres eclipses solares, el del 12 de agosto de 2026 será el más espectacular, ya que se trata de un eclipse total. El previsto para enero de 2028 será anular, un fenómeno muy diferente.
La catedrática de Física Aplicada de la UAH, Consuelo Cid, destaca el carácter histórico de este acontecimiento porque hace más de un siglo que un eclipse total de estas características no atraviesa la Península Ibérica. Además, ciudades como Alcalá de Henares se encuentran dentro de la franja desde la que podrá contemplarse la totalidad, algo que no ocurrirá durante el eclipse de 2027.
Qué ocurrirá cuando el Sol desaparezca
Un eclipse total no consiste únicamente en que la Luna tape el Sol. Cuando el disco solar queda completamente oculto, el paisaje cambia de forma sorprendente. La temperatura desciende, la luz adquiere un tono crepuscular y pueden llegar a verse algunas estrellas y planetas. Dependiendo del lugar desde el que se observe, la totalidad durará hasta 1 minuto y 50 segundos.
Antes de ese instante aparecerán algunos de los fenómenos más esperados por los aficionados a la astronomía. Primero será visible el llamado anillo de diamante, el último destello de la fotosfera antes de desaparecer por completo. Después surgirán las perlas de Baily, pequeños puntos luminosos que se forman cuando la luz solar atraviesa los valles y cráteres del relieve lunar.
«Esto se produce debido a que la superficie de la Luna no es totalmente homogénea, sino que tiene cráteres. El satélite natural de la Tierra dispone de zonas de elevaciones y de depresiones, por lo que la luz solar encuentra los valles que se forman y pasa por ellos», explica Rodríguez-Pacheco.
Solo entonces llegará la fase más espectacular: la totalidad, cuando podrá observarse la corona solar rodeando un disco completamente negro. «Es como observar un agujero en el cielo porque es totalmente negro», resume el astrónomo.

Cómo ver el eclipse de forma segura
Los expertos insisten en que nunca debe observarse el Sol directamente durante las fases parciales sin protección homologada. Las gafas de sol, los cristales ahumados o las pantallas de soldador no protegen la vista frente a la intensa radiación solar.
Únicamente durante la fase de totalidad, cuando la Luna cubra completamente el disco solar, será seguro retirar las gafas durante unos instantes para contemplar la corona.
Quienes no dispongan de gafas específicas también podrán seguir el fenómeno de forma indirecta observando las sombras que proyectan objetos con pequeños orificios, como un colador, una espumadera o incluso las hojas de los árboles. Durante el eclipse, esas sombras dejarán de ser circulares y adoptarán la característica forma de una media luna.












