Transforma restos de posidonia en un sustrato sostenible que mejora el sabor del tomate

Un equipo de la Universidad de Alicante (UA) ha desarrollado un procedimiento rápido para transformar los restos de Posidonia oceanica acumulados en las playas mediterráneas en un sustrato agrícola sostenible. El material puede utilizarse para cultivar especies hortícolas y mejorar propiedades organolépticas de los frutos, como el sabor y el aroma del tomate, al tiempo que ofrece una alternativa natural a la turba, cuya extracción tiene un importante impacto ambiental.

Proceso de lavado de la posidonia.

La innovación, desarrollada por el grupo de investigación en Química Agrícola de la UA, permite aprovechar un residuo marino que habitualmente se retira de las playas y se traslada a vertederos municipales. El procedimiento evita el uso de aditivos químicos y puede completarse en apenas cinco días, frente a los largos periodos que requieren otros métodos de compostaje.

Un sustrato agrícola elaborado con restos de posidonia en cinco días

La elaboración del nuevo sustrato comienza con la selección y limpieza de los restos de Posidonia oceanica. Después, el material se lava con agua para retirar la arena y reducir las sales superficiales, se seca y se tritura antes de mezclarse con una sustancia inerte que mejora la textura, la aireación y la capacidad de retener agua.

«El proceso consiste en seleccionar y limpiar los restos de posidonia, lavarlos con agua para retirar la arena y reducir las sales superficiales, secarlos y triturarlos antes de mezclarlos con una sustancia inerte que mejora la textura, la aireación y la retención de agua del sustrato», explica Borja Ferrández, investigador del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular y Edafología y Química Agrícola y miembro del grupo de Química Agrícola de la Universidad de Alicante.

La rapidez de fabricación es una de las principales ventajas del método. «Los métodos de compostaje existentes requieren tiempos de fabricación excesivamente largos que pueden alargarse meses e incluso un año», apunta Ferrández.

Otra novedad es que la formulación permite incorporar una proporción de posidonia muy superior al límite señalado en estudios anteriores. Hasta ahora, la inclusión de más de un 30 % de este residuo marino podía provocar problemas de salinidad perjudiciales para las plantas. Según el equipo investigador, el nuevo procedimiento supera esa limitación sin afectar al cultivo en las condiciones ensayadas.

Cómo puede contribuir la posidonia a mejorar el sabor y el aroma del tomate

El tratamiento desarrollado por la Universidad de Alicante permite conservar compuestos naturales de la planta marina, incluidos algunos con actividad bioactiva. Estos componentes pueden contribuir al funcionamiento del sustrato y al desarrollo de los cultivos.

«Estos compuestos contribuyen a que el sustrato actúe como un medio de cultivo activo, capaz de favorecer la disponibilidad progresiva de nutrientes, ayuda a estabilizar el pH en la zona de las raíces y estimula en la planta la síntesis de los azúcares y compuestos volátiles responsables del sabor y el aroma del fruto», detalla Ferrández.

La investigación aborda así uno de los retos de la agricultura actual: mantener la calidad de los productos agrícolas, incluido el sabor de cultivos de consumo habitual como el tomate, y avanzar hacia sistemas de producción más sostenibles.

«Para asegurar la producción, los agricultores recurren cada vez más al cultivo en invernadero sobre sustratos de cultivo. Sin embargo, el material de referencia en el sector, la turba, plantea graves problemas medioambientales y de sostenibilidad», recuerda el investigador.

Una alternativa a la turba para reducir el impacto ambiental de la agricultura

Tomates cultivados con restos de posidonia.

La turba es uno de los materiales más utilizados en la fabricación de sustratos agrícolas, pero su extracción puede destruir ecosistemas que actúan como sumideros de carbono y liberar grandes cantidades de gases de efecto invernadero.

El aprovechamiento de los restos de Posidonia oceanica podría contribuir a reducir la dependencia de este recurso y, al mismo tiempo, dar un nuevo uso a un material que se acumula en las costas mediterráneas. La propuesta se enmarca en una estrategia de valorización de residuos y de búsqueda de alternativas de origen natural para la producción hortícola.

El proyecto INSIGNIA avanza hacia la aplicación comercial del sustrato

El desarrollo forma parte del proyecto INSIGNIA, liderado por la Universidad de Alicante, que busca aprovechar los arribazones marinos de Posidonia oceanica para obtener bioestimulantes de nueva generación y reutilizar los residuos secundarios resultantes como sustrato de cultivo.

Los ensayos realizados hasta la fecha han permitido validar el procedimiento y estudiar el comportamiento del material en un entorno experimental de invernadero. La tecnología está protegida mediante una solicitud de patente y participa actualmente en un proyecto de prueba de concepto financiado por el Instituto Valenciano de Competitividad e Innovación (Ivace+i).

Esta nueva fase permitirá evaluar el sustrato en condiciones más próximas a las reales y avanzar en su posible escalado para sectores como la horticultura, la industria de sustratos y la agricultura ecológica.

Para impulsar su llegada al mercado, el Servicio de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) de la Universidad de Alicante busca empresas interesadas en explotar comercialmente la tecnología mediante acuerdos de licencia o colaboración tecnológica.