Proponen incrementar la sensibilización y concienciación en igualdad de género, activar redes de apoyo y de mentoría

La falta de referentes femeninos para las mujeres que llegan a cargos académicos  empieza a ser historia con la llegada de Amparo Navarro como rectora de la Universidad de Alicante. “Se está empezando a  resquebrajar el techo de cristal”, afirma María Encarnación Urrea Solano, que acaba de defender hace unos días su tesis doctoral sobre liderazgo académico y mujer, “El liderazgo de las académicas en la Educación Superior: un estudio de caso”.

Carolina Martín, directora de la Jornada de Liderazgo Femenino de la UA 

El objetivo del estudio ha sido conocer y comprender la visión que tienen las mujeres que ocupan cargos de gestión sobre sus vivencias y experiencias en la gobernanza universitaria. Para ello, Urrea ha profundizado sobre los aspectos de docencia, investigación y gestión de la mujer en la UA.

Metodología

La investigadora ha llevado a cabo entrevistas semiestructuradas a mujeres que habían desempeñado funciones en dicho ámbito. “Se mostraron muy solidarias conmigo”, destaca la doctora Urrea. Las temáticas de la entrevista pivotaron en torno a sus motivaciones de acceso, las dificultades encontradas en el desempeño del cargo, las satisfacciones y oportunidades derivadas del ejercicio del liderazgo, su aprendizaje, el equilibrio entre la vida personal, familiar y profesional, así como las propuestas que plantean para optimizar el liderazgo femenino en la academia. La doctora adoptó una metodología de carácter cualitativo y narrativo, con la que se llevó a cabo el análisis de las voces de las participantes.

Resultados    

De los resultados del estudio se desprende que las mujeres acceden a la función directiva movidas, sobre todo, por su compromiso con la comunidad universitaria. “Se sienten agradecidas con la institución que les ha permitido crecer a nivel personal y profesional por lo que, con su labor en este ámbito, aspiran a contribuir al desarrollo de la misma”, apunta Urrea.

El desempeño de la función directiva se convierte para las mujeres en una extraordinaria oportunidad de enriquecimiento, ya que pueden adquirir valiosos conocimientos y destrezas no solo en el ámbito de la gestión, sino también a nivel socioemocional. Los modelos de aprendizaje que emplean son, sobre todo, de carácter social y situado, ya que es a través del diálogo y de la observación de sus compañeros y compañeras cómo aprenden a desarrollar y a llevar a cabo su función.

Amparo Navarro, rectora de la UA, en la mesa redonda “Ciencia en femenino” 2020, con María Teresa Ruiz Cantero, Helena Establier, África González y Victoria Majadas.

Las académicas se sienten profundamente satisfechas de las mejoras que han sido capaces de lograr en los órganos y unidades que gestionan, y reconocen que ello no hubiera sido posible sin el esfuerzo, el compromiso y la implicación del equipo de personas con el que han trabajado. El ejercicio de la función directiva se convierte, además, en un escenario privilegiado desde el que conocer mejor las múltiples realidades existentes en el campus e incluso en otras instituciones universitarias, lo que suele devenir en la construcción de redes de colaboración profesional. En contraprestación, reconocen aportar cualidades vinculadas sobre todo con la mejora del clima laboral y de las relaciones en los órganos que lideran. De hecho, a partir de sus discursos es posible afirmar que su estilo de liderazgo se caracteriza principalmente por el diálogo, la colaboración y la toma consensuada de decisiones.

En cuanto a las propuestas que plantean para la mejora del liderazgo femenino en la academia, las participantes se centran sobre todo en la capacitación y en el empoderamiento de la mujer. En base a ello, y como implicaciones derivadas del estudio, se sugiere incrementar la sensibilización y concienciación en materia de igualdad de género, así como activar redes de apoyo y de mentoría para el liderazgo académico femenino.

María Encarnación Urrea destaca la pertinencia de este estudio que se defendía como tesis doctoral casualmente justo ahora que acaba de llegar al cargo de rectora en la UA una mujer por vez primera. “Se está empezando a resquebrajar el techo de cristal”.

El estudio se enmarca en el Grupo de investigación Interdisciplinar en Docencia Universitaria – Educación y Tecnologías de la Información y Comunicación/Educación Inclusiva (GIDU-EDUTIC/IN) perteneciente al Departamento de Didáctica General y Didácticas Específicas de la Facultad de Educación de la Universidad de Alicante, dentro del Programa de doctorado de Investigación Educativa. La nueva doctora ha contado con dos directoras de tesis: las doctoras María Ángeles Martínez Ruiz y Gladys Merma Molina.

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