La aparición de nuevas teorías y perspectivas no siempre desplaza a las anteriores. En muchos campos científicos, los enfoques consolidados mantienen su posición central durante décadas, incorporan nuevas aportaciones y condicionan la dirección de las investigaciones posteriores. ¿Qué explica esta continuidad y quién influye en ella?

Una investigación de Francisco García Lillo y Pedro Seva Larrosa, del Departamento de Organización de Empresas de la Universidad de Alicante (UA), analiza cómo se producen estos procesos y plantea que los propios campos de conocimiento científico desarrollan dinámicas estratégicas que influyen en su evolución, incluso cuando no existe una autoridad central que las dirija.
El trabajo, titulado Continuidad con consecuencias: dependencia de trayectoria del canon y procesos estratégicos a nivel de campo científico, premiado a nivel internacional, estudia cómo determinadas teorías consiguen conservar su influencia mientras aparecen nuevas líneas de investigación.
Las nuevas teorías no siempre sustituyen a las anteriores
Tradicionalmente, los procesos estratégicos se han estudiado en las organizaciones, donde los directivos y responsables toman decisiones para orientar su evolución. Sin embargo, García Lillo y Seva Larrosa proponen ampliar esta perspectiva y aplicarla también a los campos científicos.
Su planteamiento parte de una cuestión: aunque ninguna institución o persona controla por completo la evolución de una disciplina, las decisiones de quienes participan en ella pueden influir en qué ideas se consolidan, cuáles adquieren relevancia y cómo se incorporan nuevos conocimientos.
Para estudiar este fenómeno, los investigadores han tomado como referencia la evolución de la investigación científica sobre la empresa familiar entre 1990 y 2025.
Los resultados muestran que la aparición de nuevas perspectivas no implica necesariamente que desaparezcan los enfoques anteriores. Las teorías consolidadas pueden conservar su centralidad y, al mismo tiempo, incorporar nuevas contribuciones. Así, el conocimiento científico evoluciona mediante una combinación de continuidad y cambio, en lugar de avanzar únicamente a través de la sustitución de unas ideas por otras.
Las revistas científicas también influyen en la evolución del conocimiento
El estudio destaca que la trayectoria de una disciplina no depende exclusivamente de las ideas que proponen los investigadores. También intervienen las revistas científicas, las instituciones académicas y los propios mecanismos de evaluación y difusión del conocimiento.
A través de sus decisiones de publicación, revisión y divulgación, estos actores contribuyen a establecer y reproducir los marcos teóricos que orientan la investigación. De esta manera, algunas perspectivas mantienen su influencia mientras otras encuentran espacio para desarrollarse e integrarse en las líneas de trabajo existentes.
La principal aportación del estudio consiste en proponer un marco conceptual para interpretar estas dinámicas como una forma de dirección estratégica distribuida. Es decir, la evolución de un campo científico puede estar condicionada por las decisiones de numerosos actores, sin que exista una autoridad única encargada de planificar su desarrollo.
Esta perspectiva permite entender que la ciencia no es únicamente una sucesión de descubrimientos e ideas nuevas, sino también un proceso colectivo en el que las comunidades académicas mantienen, revisan y transforman los conocimientos que consideran relevantes.
Una nueva forma de entender cómo avanza la ciencia
La investigación amplía el concepto de dirección estratégica más allá del ámbito empresarial y lo traslada al funcionamiento de las comunidades científicas. Su planteamiento invita a observar cómo se construye la influencia de determinadas teorías y cómo las decisiones cotidianas de investigadores, revistas e instituciones contribuyen a orientar el futuro de una disciplina.
El trabajo de García Lillo y Seva Larrosa ha sido reconocido en la 46.ª Conferencia Anual de la Sociedad de Dirección Estratégica, celebrada en Berlín entre el 17 y el 20 de octubre de 2026.
Los dos investigadores, catedrático y profesor del Departamento de Organización de Empresas de la Universidad de Alicante, han destacado que el reconocimiento supone «una gran satisfacción y un estímulo para continuar desarrollando una línea de investigación que busca ampliar la forma de entender los procesos estratégicos más allá de las propias organizaciones».













