Ciencia

Memoria enterrada

Investigadores del grupo de Estudios del Tiempo Presente de la UAL localizan diecinueve enterramientos colectivos de represaliados durante la Guerra Civil. Su trabajo se enmarca en el Mapa de Fosas de Andalucía y servirá a la Junta para aplicar la nueva Ley de Memoria Histórica. Los descendientes podrán conocer el paradero de sus familiares a través de Internet.

l pasado diez de Diciembre La Cortes Generales daban el visto bueno definitivo a la conocida como Ley de Memoria Histórica. Entre otros aspectos, el texto declara ilegítimas las sanciones dictadas durante el franquismo por motivos políticos, ideológicos o de creencia y obliga a la administración a facilitar a los interesados que lo soliciten las tareas de localización e identificación de los desaparecidos, muchos aún en fosas comunes.
La de localizar e identificar a los miles de desaparecidos que dejó la Guerra Civil era una labor que hasta ahora habían llevado a cabo de manera voluntaria numerosas personas a lo largo y ancho del país. Ahora las instituciones públicas deberán tomar la iniciativa. En el caso de Andalucía la Junta ha aportado financiación a numerosas entidades sin ánimo de lucro para dibujar el ‘Mapa de Fosas Comunes de Andalucía’.
En el proyecto, que el mes pasado presentaba sus primeros resultados, han participado entre muchos otros, dos historiadores del grupo de Estudios del Tiempo Presente de la UAL; Juan Hidalgo y Eusebio Padilla. Ambos pertenecen además a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) de Almería, aunque su colaboración en el proyecto se ha centrado en el estudio de las fosas de ocho municipios granadinos.

Enterramientos colectivos.
Hidalgo y Padilla han localizado un total de diecinueve fosas comunes en el ámbito territorial que les correspondía: Torvizcón, Almegíjar, Íllora, Brácana, Cástaras, Nieles, Tocón y Montefrío. De esta última localidad procedían las personas enterradas extramuros del cementerio de Tocón. Se estima que su número ronda el centenar. En Íllora, en las inmediaciones de lo que hoy es una discoteca se cree que están los restos de cerca de cuarenta personas. En todo el ámbito municipal las víctimas rondan los dos centenares. 
Los investigadores han localizado enterramientos junto a los puentes, bajo los árboles, en la rivera de los ríos, entre los olivos o en los cruces y la orilla de los caminos. Las ‘pistas’ para localizar con exactitud los lugares han sido diversas. Desde el testimonio oral de la gente del lugar hasta evidencias físicas variadas. Una fotografía aérea puede ayudar a ver un hueco entre los olivos cubierto de una vegetación diferente justo en el lugar donde en su día fueron enterrados los cuerpos. Otras veces el repecho en el terreno sigue siendo evidente.
Éstas en concreto son algunas de las formas en que los investigadores almerienses localizaron los enterramientos; sus compañeros en el resto de la provincia de Granada tienen historias muy parecidas. En toda la provincia los colaboradores de la ARMH han peinado 42 municipios y unas 50 entidades de población. Se han localizado 120 fosas comunes en las que se calcula que existen entre 8.000 y 12.500 víctimas, la gran mayoría de ellas represaliadas por el bando nacional.
Los puntos del mapa de fosas de Granada que condensan  mayor número de cuerpos serían El Carrizal, con 7 siete fosas y entre 2.500 y 4.000 víctimas; el cementerio municipal de Granada, donde se calcula que existen entre 2.300 y 2.500 víctimas; y el conjunto Víznar-Alfacar, con 45 fosas y entre 1.800 y 3.000 víctimas.
Otros puntos importantes son el Valle de Lecrín, con 15 fosas y 250 víctimas; la costa de Motril, Almuñécar y Salobreña, con cinco fosas más los que asesinaban a lo largo de la carretera Málaga-Almería  – se calculan 300 víctimas-. El resto de la Alpujarra, con 30 fosas y 600 víctimas; y la comarca de Alhama y El Temple, con cinco fosas y 100 víctimas completan este macabro mapa.
Previamente al trabajo de campo, los investigadores han tenido que realizar un exhaustivo trabajo en los archivos de la Auditoría de Guerra de Granda-Almería, en los que se guardan los expedientes de las autoridades nacionales durante la Guerra. Allí están recogidos los implicados en procesos de represión, por lo que ha sido la fuente fundamental para saber a quién y dónde buscar.
Una vez localizado el punto exacto del enterramiento, los geógrafos han señalado los lugares mediante GPS. La recopilación de todos los puntos y las estimaciones de las víctimas que contiene cada enterramiento será la información principal con la que la Consejería de Justicia elaborará el Mapa de Fosas de Andalucía.
La Junta ha destinado a este proyecto un total de 440.000 euros en subvenciones a distintas entidades andaluzas, además de haber conveniado 96.000 euros con cada una de las universidades de la comunidad, entre ellas la de Almería. Los fondos se destinarán a la realización de la segunda fase del proyecto, que consistirá en la homogeneización de la información, el tratamiento riguroso de los datos provincializados y la constatación científica de los resultados para su posterior presentación y edición a través de internet.

Los restos de Lorca.
En el acto de entrega de los primeros datos a la administración, Francisco González, Presidente de la ARMH de Granada destacaba el camino que su trabajo habría hacia la exhumación de los restos encontrados por parte de sus descendientes. Respecto al caso concreto del poeta Federico García Lorca recordaba que, como en cualquier otro caso, la exhumación "se someterá a una autorización administrativa por parte de autoridad competente que tendrá que ponderar la existencia de oposición por cualquier de los descendientes directos de las personas cuyos restos deben ser trasladados".
Así, subrayó, "se excluye cualquier oposición de quien no es descendiente directo de la víctima", es decir, que nadie puede interferir en la demanda de unos familiares si no es familiar. De este modo, los familiares del Lorca "no tienen nada que decir" en la exhumación de Dióscoro Galindo o Francisco Galadí, maestro y banderillero respectivamente, que se suponen reposan junto al escritor granadino.
Eusebio Padilla trabaja en los juzgados de la Delegación de Defensa de Almería. Sobre el destino de las fosas que se han localizado asegura que "la administración reconocerá estos puntos para darles un tratamiento adecuado". Su compañero Juan Hidalgo cree que "no se trata de desenterrar el hacha, sino de un acto de justicia" y remarca "la importancia de que, tras el estudio, se hayan encontrado muchas más fosas de las que en un principio se estimaba." Recordando el nombre del grupo de investigación al que pertenecen apunta a que trabajos como éste contribuyen "a poder pasar página y a que estos hechos dejen de ser propios de la historia del tiempo presente para convertirse en historia de la de siempre."La consejera de Justicia y Administración Pública, María José López, anunciaba el mes pasado en el Parlamento que las fosas localizadas recibirán el tratamiento de "Lugares de memoria." Ahora queda por rellenar de contenido la expresión.

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