Saber comunicarse ya no consiste únicamente en hablar o escribir correctamente. Las redes sociales, las competencias digitales y los nuevos formatos de comunicación se han convertido en habilidades esenciales para desenvolverse en la vida cotidiana y acceder al mercado laboral. Sin ellas, la inclusión resulta cada vez más difícil.

Con ese objetivo, la Cátedra Internacional de Responsabilidad Social de la UCAM ha desarrollado durante varias semanas el curso ‘Aprender a comunicar’, dirigido a jóvenes con discapacidad de ASTRAPACE. La iniciativa busca reforzar sus habilidades comunicativas y mejorar su preparación para afrontar tanto su desarrollo personal como su futura incorporación al mundo laboral.
Comunicación y competencias digitales para favorecer la empleabilidad
La actividad ha sido impulsada por José Luis Mendoza García, director de Relaciones Institucionales de la Universidad Católica de Murcia (UCAM), y ha contado con el patrocinio de la Dirección General de Economía Social de la Región de Murcia.
A lo largo de la formación, los participantes han trabajado herramientas y recursos para desenvolverse con mayor autonomía en distintos contextos sociales y profesionales, aprendiendo a comunicar mejor sus ideas y a desenvolverse en un entorno cada vez más digital.
Una formación que también aborda derechos y responsabilidad social
El programa ha incluido varios talleres impartidos por los profesores de la Facultad de Derecho de la UCAM Luis Durán y Silvia Durán, centrados en los derechos de las personas y en el respeto al entorno y al medioambiente.
Además, el director de la Cátedra Internacional de Responsabilidad Social, Víctor Meseguer, ofreció una sesión dedicada a la responsabilidad social, tomando como referencia la encíclica Laudato Si’ del papa Francisco, para reflexionar sobre el compromiso con las personas y con el entorno desde una perspectiva ética y social.
Formación para una inclusión real
Iniciativas como esta responden a un reto creciente: garantizar que las personas con discapacidad desarrollen las competencias comunicativas y digitales que hoy demandan tanto la sociedad como el mercado laboral. Más allá del aprendizaje técnico, este tipo de programas contribuyen a mejorar la autonomía personal, la participación social y las oportunidades de empleo de los participantes.













