Un estudio internacional liderado por la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) revela que muchas abejas silvestres y sírfidos han reducido su distribución geográfica en Europa durante el último siglo, pese a que la riqueza total de especies se ha mantenido relativamente estable. Los resultados, publicados en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), alertan del deterioro del estado de conservación de estos polinizadores silvestres, esenciales para el funcionamiento de los ecosistemas y la reproducción de numerosas plantas.

La investigación muestra que mantener un número similar de especies en una región no significa necesariamente que sus comunidades estén en buen estado. Algunas especies pueden seguir presentes en Europa, pero haber desaparecido de numerosas zonas donde antes vivían.
“El estudio muestra que la aparente estabilidad en la riqueza de especies a escala regional puede ocultar cambios importantes en las comunidades. Aunque el número total de especies se mantenga, y aún no estemos detectando extinciones masivas, muchas especies están perdiendo presencia en distintas zonas de Europa”, explica Carlos Martínez Núñez, investigador de la Estación Biológica de Doñana y primer autor del estudio.
En el trabajo han colaborado instituciones científicas de Francia, Bélgica, Serbia y Marruecos. Sus resultados aportan una visión amplia de la evolución de los polinizadores en el continente y muestran la importancia de analizar no solo cuántas especies existen, sino también cómo cambia su distribución a lo largo del tiempo.
Más de cuatro millones de registros para estudiar un siglo de cambios
El estudio constituye uno de los análisis más completos realizados hasta la fecha sobre el estado de conservación de los polinizadores en Europa, tanto por su cobertura geográfica y temporal como por el número de especies examinadas.
El equipo científico ha utilizado una base de datos validada con más de cuatro millones de registros de polinizadores silvestres recopilados entre 1921 y 2020. La información abarca cerca del 88 % de las especies conocidas de abejas y sírfidos en Europa.
A partir de modelos estadísticos avanzados, los investigadores han analizado los cambios en la riqueza de especies y en su ocupación geográfica, además de estudiar su relación con distintas características ecológicas y con las categorías de amenaza de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Los resultados muestran que la distribución de muchas especies se ha reducido, con un declive especialmente destacado entre las abejas silvestres. Esta tendencia puede tener consecuencias para los servicios de polinización de los que dependen numerosos ecosistemas naturales y cultivos agrícolas.
“Los resultados señalan un declive importante en la distribución de muchas especies, sobre todo de abejas silvestres, lo que puede comprometer los servicios de polinización de los que dependen numerosos ecosistemas y cultivos”, explica Martínez-Núñez.
Entre los factores que amenazan a estos insectos destacan la pérdida de hábitats naturales, la reducción de los recursos florales y el uso de pesticidas asociado a la intensificación agrícola. El cambio climático constituye también una amenaza importante, ya que está modificando las condiciones ambientales de las que dependen numerosas poblaciones de polinizadores.
Ante este escenario, los investigadores subrayan la necesidad de desarrollar estrategias de conservación que frenen la pérdida de biodiversidad, protejan los hábitats naturales y favorezcan su restauración.
Las abejas más amenazadas registran los mayores descensos
El análisis también revela diferencias importantes entre especies según su estado de conservación. Las abejas clasificadas como «en peligro crítico» por la UICN han experimentado los descensos más acusados.
En el caso de los sírfidos, un grupo de moscas que desempeña un papel relevante en la polinización, las limitaciones de los datos históricos dificultan la evaluación de algunas tendencias. Muchas especies se han descubierto y descrito en los últimos años, por lo que no siempre existen registros suficientes para reconstruir su distribución durante el último siglo.
Esta falta de información constituye, en sí misma, un motivo de preocupación. El estudio detecta que las especies de abejas y sírfidos sobre las que se disponía de pocos datos presentan tendencias negativas. Esto sugiere que algunos declives importantes podrían estar pasando desapercibidos por las limitaciones de los sistemas de seguimiento.
La información disponible, por tanto, no solo permite identificar las especies que están perdiendo presencia, sino también señalar dónde hacen falta más datos para evaluar adecuadamente su estado de conservación.
La región atlántica europea muestra un declive persistente
La evolución de los polinizadores tampoco es uniforme en todo el continente. El estudio encuentra diferencias geográficas relacionadas con las características de cada región y con los cambios ambientales experimentados durante el último siglo.
La región atlántica, que ha sufrido una importante intensificación del uso del suelo, presenta declives persistentes en la riqueza tanto de abejas como de sírfidos. Esta tendencia refleja un empobrecimiento continuado de las comunidades de polinizadores silvestres.
En el análisis de las áreas de distribución, todas las regiones estudiadas registraron más especies con tendencias negativas que positivas, con una excepción: las regiones alpinas.
En estas zonas, algunas especies podrían estar colonizando áreas situadas a mayor altitud desde los valles, en respuesta al aumento de las temperaturas. Este desplazamiento podría contribuir a explicar las tendencias más favorables observadas en las regiones alpinas, aunque no significa que todos los polinizadores estén beneficiándose del cambio climático.
Las diferencias entre regiones ponen de manifiesto que las medidas de conservación deben tener en cuenta las características ecológicas y las presiones ambientales específicas de cada territorio.
Cómo frenar el declive de los polinizadores silvestres
Los resultados de la investigación pueden contribuir a mejorar las evaluaciones de la Lista Roja de la UICN y a identificar especies cuyo estado de conservación podría necesitar una revisión. Algunas presentan tendencias negativas claras que todavía no se reflejan en su categoría de amenaza.
Los datos también pueden ayudar a orientar futuros programas de seguimiento, diseñar medidas de conservación más eficaces e investigar qué factores ambientales explican las diferencias entre especies y regiones.
Pese a la gravedad de los resultados, los investigadores destacan que todavía existe margen para actuar. “Aún no es demasiado tarde para revertir los patrones de declive que hemos observado. Aunque los resultados alertan de declives importantes, también indican que las extinciones a escala continental son escasas hasta ahora, por lo que existe margen de acción”, afirma Ignasi Bartomeus, investigador de la Estación Biológica de Doñana y autor del artículo.
Para recuperar las comunidades de polinizadores, el investigador considera fundamental conservar los hábitats naturales, diversificar los paisajes agrícolas, favorecer la presencia de flores durante todo el año y reducir el uso de pesticidas.
Las actuaciones también pueden desarrollarse en espacios urbanos y en el ámbito doméstico. “A nivel individual, podemos contribuir plantando flores autóctonas en jardines y balcones, evitando los pesticidas y ofreciendo pequeños refugios para los polinizadores, incluso en espacios urbanos”, concluye Bartomeus.
La investigación muestra así que la conservación de los polinizadores requiere tanto medidas a gran escala para proteger y restaurar los ecosistemas como actuaciones locales que aumenten la disponibilidad de alimento y refugio. Frenar la pérdida de distribución de abejas silvestres y sírfidos será clave para mantener la biodiversidad y los procesos ecológicos de los que dependen numerosos ecosistemas europeos.













