La Universidad de Murcia (UMU) ha investido este jueves como doctor honoris causa a Mel Ainscow, catedrático emérito de la Universidad de Manchester y una de las figuras más influyentes a nivel internacional en el ámbito de la educación inclusiva y la equidad educativa.

El acto solemne, presidido por el rector de la UMU, Samuel Baixauli, ha servido para reconocer una trayectoria académica que ha contribuido a transformar la forma en que los sistemas educativos entienden la diversidad, situando la inclusión y la justicia social en el centro de las políticas educativas contemporáneas.
La catedrática de la Facultad de Educación de la Universidad de Murcia, Pilar Arnaiz, ha ejercido como madrina de la ceremonia y ha sido la encargada de pronunciar la laudatio con la que ha presentado los méritos que incorporan a Ainscow al claustro de honor de la institución.
El investigador que cambió la forma de entender la inclusión educativa
Durante su intervención, Pilar Arnaiz destacó que la aportación de Mel Ainscow ha sido decisiva para redefinir el concepto de justicia educativa, trasladándolo desde los márgenes del debate pedagógico hasta el núcleo de las políticas y prácticas educativas actuales.
Según explicó, una de las grandes contribuciones del investigador británico fue cuestionar los enfoques tradicionales centrados en las limitaciones individuales del alumnado y dirigir la atención hacia las barreras que generan los propios sistemas educativos.
“Allí donde durante décadas predominó una visión médica o psicológica de las diferencias, él propuso una mirada organizativa, cultural y social. Cuando muchos sistemas educativos clasificaban, segregaban y etiquetaban, su pensamiento abrió la posibilidad de transformar las escuelas para hacerlas más capaces de responder a la diversidad humana”.
La profesora también puso en valor la capacidad de Ainscow para construir conocimiento junto a los profesionales de la educación.
La madrina destacó su honestidad académica y su forma de trabajar “con las escuelas en lugar de sobre ellas”, impulsando una relación constante entre investigación científica y práctica docente.

Una colaboración de tres décadas con la Universidad de Murcia
Pilar Arnaiz recordó además la estrecha relación que Mel Ainscow mantiene con la Universidad de Murcia desde 1995, una colaboración continuada que ha contribuido al desarrollo de la educación inclusiva en España y especialmente en la Región de Murcia.
Ese vínculo académico ha favorecido proyectos de investigación, actividades formativas y espacios de reflexión que han ayudado a consolidar nuevas perspectivas sobre inclusión, participación y equidad en los centros educativos.
La inclusión como un proceso permanente
Tras recibir la distinción, Mel Ainscow pronunció el discurso titulado Desarrollo de sistemas educativos inclusivos y equitativos, en el que defendió que la inclusión no debe entenderse como una meta fija, sino como un proceso continuo de mejora orientado a responder cada vez mejor a la diversidad humana.
El investigador presentó un modelo basado en la denominada “ecología de la equidad”, una propuesta que plantea analizar de forma conjunta los factores internos de los centros educativos, las relaciones entre escuelas de un mismo entorno y las condiciones sociales y comunitarias que influyen en el aprendizaje.
Según explicó, el éxito de los sistemas educativos depende de la capacidad colectiva para identificar y eliminar las barreras que dificultan la presencia, la participación y el éxito académico de todos los estudiantes, especialmente de aquellos que se encuentran en situación de vulnerabilidad o riesgo de exclusión.
Crítica a los rankings educativos y las métricas tradicionales
Uno de los mensajes más relevantes de su intervención estuvo relacionado con la evaluación de los sistemas educativos.
Ainscow advirtió sobre la dependencia excesiva de indicadores cuantitativos y rankings internacionales como PISA, al considerar que con frecuencia los sistemas educativos terminan priorizando aquello que resulta fácil medir en lugar de aquello que realmente aporta valor a la educación.
En este sentido, lanzó una reflexión que resume buena parte de su pensamiento pedagógico, “a medir lo que valoramos en lugar de valorar lo que medimos”.
Para el nuevo doctor honoris causa, la inclusión no debe constituir una política aislada o complementaria, sino convertirse en el principio que oriente todas las decisiones educativas, desde el currículo hasta los modelos de financiación, garantizando que cada estudiante sea tratado con la misma dignidad y oportunidades.
Samuel Baixauli: “Compartimos su convicción de que la educación construye sociedades más justas”
El rector de la Universidad de Murcia fue el encargado de clausurar el acto con un discurso centrado en los valores compartidos entre la institución y el homenajeado.
“Compartimos su convicción de que la educación constituye uno de los instrumentos más poderosos para construir sociedades más justas, más cohesionadas y más democráticas. Compartimos su defensa del derecho de todas las personas a recibir una educación de calidad. Compartimos su confianza en el profesorado, en las comunidades educativas y en la inteligencia colectiva como motores de transformación. Y compartimos también la idea de que la excelencia académica solo alcanza su pleno sentido cuando se acompaña de equidad y de responsabilidad social”.
Baixauli subrayó además que la excelencia universitaria solo adquiere sentido cuando está vinculada al bien común, especialmente en un contexto marcado por desafíos como las desigualdades persistentes, las transformaciones tecnológicas aceleradas y las nuevas formas de exclusión social.
El rector concluyó agradeciendo al profesor británico su contribución a la educación contemporánea y su compromiso con una enseñanza más inclusiva.













