La Universidad de Almería (UAL) participa en el desarrollo de un sistema de refrigeración solar que busca reducir el consumo eléctrico y las emisiones de gases de efecto invernadero en los edificios. La iniciativa, denominada COOLSPACES 4 LIFE, ha completado cinco años de investigación y aplicación práctica y entra ahora en su fase final, con nuevas pruebas previstas durante 2027.

El proyecto combina paneles fotovoltaicos, refrigerantes más respetuosos con el medio ambiente y un sistema de almacenamiento térmico que permite aprovechar la energía renovable cuando está disponible y utilizarla más tarde, cuando aumenta la necesidad de refrigeración y ya no hay suficiente recurso solar.
La iniciativa está liderada por la Universidad Wrocław de Polonia, que trabaja en el desarrollo del refrigerante, mientras que la UAL se ocupa principalmente del almacenamiento de energía para su uso diferido. También participan las empresas PROZON y HederaHelix y el centro de investigación CIESOL, ubicado en el campus almeriense.
El proyecto ha instalado dos sistemas piloto, uno en la universidad polaca y otro en el CIESOL. El objetivo de la última fase es comprobar su funcionamiento y evaluar si esta tecnología puede ofrecer una alternativa viable para climatizar edificios con un menor impacto ambiental.
Almacenar energía solar para refrigerar cuando no hay sol
Uno de los principales desafíos de la refrigeración alimentada con energía solar es que las horas de mayor demanda de frío no siempre coinciden con los momentos de mayor disponibilidad de energía fotovoltaica. En lugares como Almería, donde las altas temperaturas incrementan las necesidades de climatización, resolver ese desfase puede resultar especialmente relevante.
La solución que desarrolla COOLSPACES 4 LIFE consiste en almacenar energía térmica para utilizarla cuando se necesita refrigeración, incluso por la tarde o durante la noche. En lugar de guardar la energía en forma de electricidad, el sistema utiliza materiales de cambio de fase capaces de almacenar y liberar energía térmica.
Sabina Rosiek, coordinadora del proyecto, ha explicado que la finalidad es conseguir un sistema autónomo que no dependa de la red eléctrica y que utilice el almacenamiento térmico para mantener la refrigeración.
«La idea es crear un sistema totalmente autónomo, sin tener que usar la red eléctrica, sino a través de almacenamiento térmico en materiales de cambio de fase», ha señalado.
Rosiek ha recordado que el equipo lleva cinco años trabajando en la iniciativa y que ya dispone de dos instalaciones piloto, una en la Universidad de Breslavia y otra en el CIESOL. El periodo de pruebas continuará durante 2027.
La coordinadora considera que el proyecto se acerca a una solución de emisiones muy reducidas mediante el uso de refrigerantes más respetuosos con el medio ambiente y la disminución del consumo de electricidad procedente de la red. El propósito es desarrollar una tecnología que pueda adaptarse a las condiciones climáticas europeas.

La UAL refuerza su investigación en energías renovables y climatización
La participación de la Universidad de Almería se ha centrado en el almacenamiento térmico, una pieza fundamental para aprovechar la energía renovable más allá de las horas en las que se genera.
Antonio Puertas, responsable de la contribución almeriense, ha destacado que COOLSPACES 4 LIFE ha permitido consolidar una línea de investigación sobre la aplicación de las energías renovables a la refrigeración. El investigador ha subrayado que el aire acondicionado está pasando de ser un elemento de confort a convertirse en una necesidad cada vez más importante, mientras que su consumo energético aumenta en todo el mundo.
Por ello, considera fundamental que una parte creciente de la energía utilizada para climatizar los edificios proceda de fuentes renovables. Reducir la dependencia de los combustibles fósiles en este ámbito contribuiría a disminuir el impacto ambiental de la refrigeración.
Puertas ha explicado que el proyecto aborda dos retos complementarios: el desarrollo de un refrigerante de menor impacto ambiental, liderado por el equipo polaco, y el almacenamiento térmico, en el que trabaja la UAL.
«El problema que tiene la energía renovable es que es intermitente, y entonces con el almacenamiento térmico lo que se pretende es almacenar energía cuando tenemos exceso de producción», ha indicado.
En la instalación almeriense, la energía se almacena en forma de calor para poder aprovecharla posteriormente. De este modo, el sistema busca mantener la refrigeración de origen renovable cuando el sol deja de estar disponible, sin depender directamente de la producción fotovoltaica del momento.
El CIESOL acoge una de las instalaciones piloto
El Centro de Investigación en Energía Solar (CIESOL) desempeña un papel destacado en el proyecto al albergar una de las dos instalaciones piloto. Su director, José Luis Casas, ha definido COOLSPACES como una iniciativa estratégica para el centro, ya que aborda la refrigeración solar y la climatización del edificio completo.
Casas ha señalado que el CIESOL funciona como un espacio de investigación en el que se desarrollan nuevas tecnologías para climatizar edificios. La instalación permite trasladar el trabajo científico a un entorno real y estudiar cómo se comporta el sistema en condiciones de funcionamiento concretas.
El proyecto ha celebrado un encuentro de trabajo en el campus de la UAL para abordar sus avances y la etapa final de la investigación. La apertura ha corrido a cargo de Miguel Pérez, delegado del rector para la Estrategia, Comunicación y Coordinación.
Durante su intervención, Pérez ha destacado la colaboración entre las universidades y las empresas participantes para afrontar el reto de reducir el consumo energético y las emisiones asociadas a la refrigeración.
El representante de la UAL ha incidido también en la importancia de probar las tecnologías en instalaciones reales, especialmente en regiones como Almería, donde las temperaturas elevadas aumentan la demanda de climatización.
Además, ha situado COOLSPACES 4 LIFE dentro del conjunto de proyectos europeos LIFE en los que participan investigadores de la universidad, junto con SALTEAU y ACCLIMATE, iniciativas que conectan la investigación con los servicios públicos, la planificación urbana y la calidad de vida.
Con las dos instalaciones piloto en funcionamiento y las pruebas finales previstas para 2027, COOLSPACES 4 LIFE se aproxima a una etapa decisiva: comprobar hasta qué punto la combinación de energía solar, almacenamiento térmico y refrigerantes de menor impacto puede contribuir a una climatización más sostenible.













