Los especialistas lo tienen claro: la educación ante los desastres naturales salva vidas

Formar a una ciudadanía preparada para afrontar inundaciones, incendios forestales, erupciones volcánicas o terremotos es fundamental para reducir el riesgo de desastres naturales. Esta es una de las principales conclusiones de un análisis coordinado por los profesores Jorge Olcina, de la Universidad de Alicante (UA), y Álvaro Morote, de la Universidad de Valencia (UV), que reivindica la importancia de incorporar la educación sobre estos fenómenos a todos los niveles educativos.

Daños provocados por la DANA de 2024.

Educar para el riesgo en tiempos de cambio climático. Propuestas y experiencias didácticas desde las ciencias del territorio reúne las aportaciones de más de 30 investigadores e investigadoras de España, México, Nicaragua, Japón y Australia. Desde una perspectiva multidisciplinar, aborda cómo enseñar a afrontar los riesgos naturales a través de áreas como la geografía, la educación, la comunicación y la gestión del riesgo.

La educación, una herramienta esencial frente a los desastres naturales

Según Álvaro Morote, profesor del Departamento de Didáctica de las Ciencias Experimentales y Sociales de la UV, “la educación es la pieza esencial que tiene que presidir el conjunto de medidas pensadas para la mitigación del riesgo de desastres”.

El investigador destaca así el papel de la formación ciudadana más allá de los avances en predicción meteorológica, las infraestructuras de defensa, la normativa y la gestión de emergencias.

El análisis no se limita a reunir investigaciones científicas, sino que también ofrece herramientas rigurosas y accesibles para el profesorado y recoge experiencias educativas innovadoras que ya se han probado con éxito. Además, reflexiona sobre la necesidad de impulsar la alfabetización en riesgos de desastres naturales en todas las etapas educativas, especialmente ante la creciente vulnerabilidad territorial y la aceleración de la crisis climática.

Por qué conocer los riesgos naturales puede salvar vidas

Jorge Olcina, catedrático de Análisis Geográfico Regional de la UA, advierte de las consecuencias de no formar a la población que convive con estos peligros.

“Si un grupo humano que convive con el riesgo no recibe educación básica sobre peligrosidad y sobre gestión de situaciones extraordinarias, nunca se podrá conseguir la salvaguarda de la vida humana. Incluso con ello, nunca se va a poder garantizar totalmente que ante un episodio natural extraordinario no se vayan a producir víctimas mortales. Pero, si no se desarrollan acciones de enseñanza efectiva a las poblaciones en riesgo, se seguirá asistiendo a una contabilidad dramática de fallecimientos cada vez que se desarrolle un peligro natural”.

El compendio proporciona conocimientos básicos sobre los principales peligros naturales y ofrece pautas para enseñarlos en el aula. También aborda el papel de los medios de comunicación, internet y las redes sociales como fuentes de información que pueden contribuir a la formación de la ciudadanía.

En este ámbito, Morote y Olcina señalan que estos canales “deben jugar un papel formativo evitando la difusión de mensajes engañosos o falsos que entorpecen la gestión de una emergencia y la educación para la reducción del riesgo”.

La importancia de combatir la desinformación ante una emergencia

La educación sobre riesgos naturales no se limita a conocer los fenómenos, sino que también implica aprender a gestionar situaciones extraordinarias y acceder a información fiable. Por ello, los investigadores resumen la importancia de la formación ciudadana con una afirmación: “una sociedad bien formada e informada será siempre una sociedad más segura”.

Esta necesidad cobra especial relevancia tras episodios como la erupción volcánica de La Palma, los terremotos de Lorca y Granada, los incendios forestales de los últimos veranos y las danas que afectaron al Mediterráneo en 2019 y 2024, así como ante los peligros que puedan producirse en los próximos años.