La sostenibilidad, el camino para que la agricultura mantenga su nivel de competitividad

La agricultura almeriense afronta un reto que va mucho más allá de producir más: conseguir que el sector sea cada vez más sostenible sin perder competitividad ni rentabilidad. El uso eficiente de los recursos, la innovación, la tecnología, la investigación y la protección ambiental forman parte de una transformación que afecta a toda la cadena agroalimentaria.

Ese fue el eje de la V Jornada de Sostenibilidad Empresarial CASI-UAL, celebrada bajo el lema ‘Cultivando un futuro sostenible’, en la que expertos de la universidad, las empresas, el cooperativismo y las administraciones analizaron cómo trasladar la sostenibilidad de los discursos a las decisiones que se toman cada día en el campo.

La jornada reunió a especialistas en cooperativismo, sostenibilidad, ciencia, innovación e inteligencia artificial aplicada al sector agroalimentario, entre ellos Gabriel Trenzado, director general de Cooperativas Agroalimentarias de España; Manuel Pimentel, exministro de Trabajo; José Miguel Mulet, catedrático de Biotecnología de la Universidad Politécnica de Valencia; y Luis Manuel Navas, catedrático de Ingeniería Agroforestal de la Universidad de Valladolid.

La apertura estuvo presidida por José J. Céspedes, rector de la Universidad de Almería, junto al presidente de CASI, Antonio Bretones; la delegada territorial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, Aránzazu Martín; y el concejal de Sostenibilidad Ambiental y Energética del Ayuntamiento de Almería, Antonio Urdiales.

El reto: que la sostenibilidad también sea competitiva

Una de las ideas que atravesó la jornada fue que la sostenibilidad no puede plantearse como un coste añadido que reduzca la capacidad productiva del agricultor, sino como una herramienta para mejorar el futuro del sector.

Antonio Bretones puso precisamente el foco en esta cuestión. El presidente de CASI explicó que el objetivo de estas jornadas es “que no sea un ‘pero’ practicar la sostenibilidad, sino que sea algo natural y que nos ayude a avanzar, porque no debe significar que se a tener menos producción ni que va a ser menos rentable para el socio”.

La idea es incorporar la sostenibilidad al funcionamiento cotidiano de las explotaciones. Bretones defendió tenerla presente “día a día” y que “nos sirva para avanzar en todos los aspectos”.

En la misma línea se expresó Diego Valera, catedrático de la UAL y presidente de la Academia Andaluza de Agricultura, que ha participado en la elaboración del programa de las jornadas. El objetivo, explicó, ha sido reunir a especialistas capaces de aportar soluciones concretas “para dar soluciones concretas a cómo se puede aumentar la sostenibilidad a la vez que la competitividad”.

Valera resumió el propósito de la jornada con una llamada a pasar de los conceptos generales a su aplicación práctica: “vamos a dejarnos de eslóganes de sostenibilidad, vamos a aterrizar el concepto para aumentar la competitividad del sector”.

Innovación y tecnología para transformar la agricultura

La sostenibilidad del sector agroalimentario está estrechamente vinculada a su capacidad para incorporar conocimiento, investigación y nuevas tecnologías. En un territorio como Almería, donde la agricultura intensiva constituye uno de los principales motores económicos, la innovación se convierte en una de las herramientas para afrontar los desafíos ambientales y productivos.

El rector de la Universidad de Almería destacó precisamente el papel de la institución en la generación de conocimiento, la investigación y la innovación aplicadas, así como en la colaboración con empresas y cooperativas.

Céspedes subrayó el “papel estratégico que viene desempeñando nuestra institución tanto en la generación de conocimiento, como en la investigación y la innovación aplicadas, y en la colaboración permanente con empresas y cooperativas”.

Para el rector, la relación entre universidad y sector agroalimentario resulta especialmente relevante porque “el ámbito agroalimentario forma parte del ADN de la UAL”.

La inteligencia artificial, la innovación tecnológica y la investigación científica forman así parte de un proceso más amplio en el que la agricultura debe responder simultáneamente a nuevas exigencias ambientales, económicas y sociales.

El modelo de Almería ante los desafíos ambientales y sociales

La sostenibilidad de la agricultura no se limita a la dimensión ambiental. También incluye la capacidad del sector para mantener su actividad económica y su función social en el territorio.

Aránzazu Martín resumió esta visión al señalar que “cooperativismo, innovación y sostenibilidad son tres palabras que precisamente han definido lo que hoy hemos conseguido con el modelo Almería”.

La delegada territorial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural destacó que este modelo ha conseguido combinar las dimensiones ambiental, económica y social y defendió que estos elementos han permitido que la agricultura almeriense sea un referente.

Precisamente esa triple dimensión aparece como uno de los grandes retos de futuro: producir de manera eficiente, conservar los recursos naturales y mantener la actividad económica y el empleo vinculados al campo.

Antonio Urdiales también puso el acento en esta combinación. El concejal de Sostenibilidad Ambiental y Energética del Ayuntamiento de Almería señaló que el futuro de la agricultura mediterránea pasa por una “triple dimensión de la innovación, de la productividad y la sostenibilidad ambiental que todos estamos buscando”.

Una agricultura que está cambiando más allá de la tecnología

Los cambios que afronta el sector no son exclusivamente tecnológicos. Manuel Pimentel llamó la atención sobre la transformación más amplia que está experimentando la agricultura y sobre cómo las nuevas tecnologías conviven con cambios sociales, normativos y culturales.

“Estamos viviendo ahora unos tiempos muy interesantes, porque la agricultura no solamente es labrar, abonar y cosechar; el campo también es un conjunto de ideas, de ideales, de leyes que vinculan, y está cambiando no solamente la tecnología, sino también el contexto ideológico occidental”, señaló el exministro.

Esta transformación obliga al sector agroalimentario a adaptarse a un escenario en el que las decisiones sobre producción están cada vez más relacionadas con cuestiones como el uso de los recursos, la protección ambiental, la innovación, las exigencias del mercado y las nuevas regulaciones.

De los discursos a las decisiones en el campo

El mensaje que deja la jornada es que el principal desafío no consiste en definir qué es la sostenibilidad, sino en convertirla en prácticas concretas capaces de mejorar simultáneamente el comportamiento ambiental y la competitividad de las explotaciones.

Ese es precisamente el planteamiento que ha guiado la colaboración entre la Universidad de Almería y CASI. José J. Céspedes destacó el “interés común por el avance continuo del sector hortofrutícola, auténtico pilar económico y social de nuestra provincia”, así como la necesidad de que ese avance “se proyecte de manera efectiva en un mayor bienestar para las personas que intervienen en la cadena agroalimentaria y para la sociedad en su conjunto”.

La sostenibilidad aparece así no como un objetivo aislado, sino como parte de una transformación más profunda del modelo agrícola. El desafío para Almería será conseguir que innovación, productividad y protección ambiental avancen juntas, manteniendo al mismo tiempo la viabilidad económica de quienes trabajan en el campo.

Ese equilibrio entre producir, competir y conservar los recursos es el que marcará buena parte del futuro de la agricultura mediterránea.