La literatura puede cambiar la percepción sobre la diversidad LGTB en Primaria

Leer historias que muestran diferentes realidades afectivo-sexuales y de género podría favorecer una mayor aceptación de la diversidad entre el alumnado de Primaria. Así lo apunta una investigación realizada por especialistas en Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de Alicante (UA), que analizó qué ocurrió después de trabajar durante un curso escolar con lecturas relacionadas con la diversidad en dos centros educativos de Elche.

El estudio, publicado en la revista científica internacional Education Sciences, plantea una cuestión de especial interés educativo: si la literatura puede contribuir a modificar las percepciones del alumnado hacia las personas lesbianas, gais, bisexuales y trans.

Para comprobarlo, los investigadores Guillermo Soler, María Ribes y José Rovira-Collado diseñaron diferentes intervenciones en clases de Lengua Castellana y Literatura con estudiantes de sexto de Primaria.

Qué ocurrió cuando el alumnado leyó historias sobre diversidad

En la investigación participaron 77 alumnos de sexto de Primaria de dos centros de Elche. De ellos, 31 formaron parte del grupo experimental y 46 del grupo de control.

Durante un curso escolar, ambos grupos siguieron sus actividades habituales, pero el grupo experimental incorporó a sus lecturas diferentes obras en las que aparecían personajes y situaciones relacionados con la diversidad afectivo-sexual y de género.

Entre los materiales utilizados había álbumes ilustrados, cuentos tradicionales, poemas, cómics y fragmentos de novelas juveniles. Entre las obras seleccionadas se encontraban Little David, protagonizada por el hijo de una pareja de hombres; Titiritesa, que aborda el deseo de una niña de casarse con otra niña, y And Tango Makes Three, sobre una pareja de pingüinos macho que adopta.

La intervención no consistió únicamente en leer estos textos. Los investigadores incorporaron también actividades dirigidas a analizar cómo estaban representados los personajes y a debatir sobre las situaciones que aparecían en las historias.

“En las sesiones se llevaron a cabo actividades guiadas para analizar y debatir la presencia y representación de personajes no normativos. De hecho, algunos textos incluían situaciones de rechazo o acoso, que se abordaban mediante el diálogo con el objetivo de promover la reflexión sobre el respeto y la inclusión”, explican los profesores de la UA.

La aceptación de las personas LGTB aumentó en algunos aspectos

Una vez terminado el curso, todos los estudiantes respondieron al mismo cuestionario. Los investigadores analizaron diferentes aspectos relacionados con la aceptación de personas lesbianas, gais, bisexuales y trans, así como con el autoconcepto y la autoaceptación. Los resultados no fueron iguales en todas las variables.

En el caso de la posibilidad de tener una persona lesbiana o gay como amiga, el grupo que había participado en la intervención literaria mostró una mayor aceptación. En este grupo no se registraron respuestas de rechazo, mientras que en el grupo de control un 6,5 % del alumnado manifestó estar en desacuerdo con esa posibilidad.

Respecto a las personas bisexuales y trans, en ambos grupos la aceptación superó el 70 % y no se observaron diferencias estadísticamente significativas. Los resultados más destacados aparecieron al preguntar a los estudiantes por la posibilidad de sentirse atraídos por personas de su mismo sexo.

El cambio fue mayor al plantear la posibilidad de sentirse atraído por alguien del mismo sexo

En este caso, el 45,2 % del alumnado del grupo experimental respondió positivamente, frente al 28,3 % del grupo de control. Al mismo tiempo, las respuestas de rechazo fueron del 9,7 % entre quienes habían participado en la intervención, frente al 30,4 % del grupo de control.

Los investigadores advierten, sin embargo, que estos datos no deben interpretarse como una identificación de la orientación sexual de los estudiantes. “Estos resultados no significan que los estudiantes se identifiquen como homosexuales o bisexuales, ya que la pregunta valoraba su disposición a aceptar esa posibilidad en sí mismos, no pretendía determinar su orientación sexual”, subrayan los autores.

Esta precisión resulta especialmente importante porque el cuestionario pretendía conocer la disposición del alumnado a aceptar una posibilidad, no determinar su orientación sexual.

La literatura también puede abrir espacios para hablar de identidad de género

El estudio analizó igualmente la autoaceptación de la identidad trans, preguntando por la posibilidad de identificarse con un género diferente. En este caso, el grupo experimental presentó un 38,7 % de respuestas negativas y un 35,5 % de respuestas neutrales. Sin embargo, los investigadores no encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los dos grupos.

“En esta variable tampoco hemos encontrado diferencias estadísticamente significativas entre los grupos”, añaden los investigadores de la Universidad de Alicante.

Por tanto, los resultados no muestran un efecto generalizado sobre todas las dimensiones analizadas. El impacto de la intervención fue más evidente en determinadas actitudes relacionadas con la aceptación de la diversidad afectivo-sexual.

Por qué los investigadores creen que las lecturas pueden ser útiles en el aula

Los autores plantean que la literatura puede proporcionar un espacio para acercar al alumnado a realidades diferentes a través de personajes, historias y situaciones concretas.

La intervención desarrollada en las aulas no se limitó a incorporar determinados libros. La lectura estuvo acompañada de debate y reflexión sobre la representación de personajes, el rechazo y el acoso, de manera que las historias se utilizaron como punto de partida para hablar sobre respeto e inclusión.

Los resultados, según los investigadores, apuntan a que este tipo de prácticas educativas pueden favorecer cambios positivos en las percepciones del alumnado, aunque deben interpretarse con cautela debido a las características de la investigación.

El estudio se realizó únicamente en dos centros escolares y con 77 estudiantes, por lo que los autores consideran necesario continuar investigando para determinar hasta qué punto estos resultados pueden reproducirse en otros contextos educativos.

La propuesta de llevar la diversidad al currículo desde Primaria

A partir de sus resultados, los investigadores de la Universidad de Alicante plantean la importancia de revisar el currículo para incorporar contenidos que permitan trabajar sobre diversidad sexual e identidad de género desde las primeras etapas educativas.

El objetivo, explican, no sería únicamente conocer las diferentes realidades, sino también utilizar la educación para prevenir situaciones de acoso y violencia y favorecer entornos escolares seguros.

“No solo para que se conozcan las diferentes realidades, sino también para prevenir situaciones de acoso o violencia y promover espacios escolares seguros”, destacan los autores.

La investigación plantea así una posible vía de trabajo desde la educación y la literatura: utilizar las historias y los personajes como herramientas para conocer otras realidades, generar diálogo y reflexionar sobre la aceptación de la diversidad.

Los resultados obtenidos en los centros de Elche no permiten afirmar que la lectura, por sí sola, cambie las actitudes del alumnado. Sí ofrecen, según los autores, una primera evidencia experimental sobre el potencial de determinadas intervenciones literarias para trabajar la diversidad afectivo-sexual y de género en Primaria.