La Universidad de Huelva (UHU) participa en un proyecto europeo que busca desarrollar una nueva generación de tensioactivos de origen biológico capaces de sustituir progresivamente a los compuestos convencionales utilizados en detergentes, productos de limpieza y artículos de cuidado personal. La iniciativa, denominada SurfToGreen, trabaja en la obtención de alternativas a partir de materias primas renovables y subproductos agrícolas y forestales, con el objetivo de impulsar una industria química más sostenible y reducir la dependencia de los recursos fósiles.

El proyecto cuenta con financiación europea, en el marco del programa Horizonte Europa, y reúne a 18 organizaciones de diez países, entre universidades, centros de investigación y empresas internacionales. El consorcio está coordinado por la Universidad de Florencia.
Por parte de la Universidad de Huelva, la investigación está encabezada por José María Franco, investigador principal, e Inmaculada García, co-investigadora. Ambos pertenecen al Departamento de Ingeniería Química de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ETSI) y forman parte del Centro de Investigación en Tecnología de Productos y Procesos Químicos (Pro2Tecs).
La contribución de la UHU se centra especialmente en estudiar las aplicaciones de los nuevos compuestos, así como en desarrollar y evaluar formulaciones finales destinadas a diferentes sectores industriales.
Qué son los tensioactivos y por qué se buscan alternativas de origen biológico
Los tensioactivos son componentes fundamentales de numerosos productos de uso cotidiano. Están presentes, entre otros, en detergentes, productos de limpieza y formulaciones de cuidado personal, donde permiten combinar sustancias que, de forma natural, tienen dificultades para mezclarse, como el agua y las grasas.
Como explica José María Franco, “Su función consiste en facilitar la interacción entre sustancias que presentan distinta afinidad, como el agua y las grasas: son los encargados, por ejemplo, de retirar la suciedad de los tejidos, de los muebles o de cualquier superficie”.
El problema es que una parte muy importante de los tensioactivos comercializados actualmente se fabrica a partir de materias primas de origen fósil. Frente a esta dependencia, SurfToGreen pretende desarrollar alternativas que mantengan las prestaciones de los productos convencionales, pero que se obtengan a partir de recursos renovables y residuos o corrientes secundarias de las cadenas agrícolas y forestales europeas.
Entre las materias primas contempladas figuran componentes procedentes de recursos forestales, materiales lignocelulósicos, glicerina de origen renovable y aceites vegetales que no se destinan a la alimentación.
El procedimiento consiste en extraer determinados componentes o building blocks (bloques de construcción molecular) de estas materias primas para, posteriormente, combinarlos y sintetizar nuevas moléculas tensioactivas. De esta manera, se busca transformar recursos renovables y subproductos industriales en ingredientes de mayor valor añadido, avanzando hacia un modelo de química sostenible y economía circular.
“La idea es reemplazar los tensioactivos que se comercializan hoy día a nivel mundial, que en un porcentaje muy elevado proceden de recursos fósiles”, señala Franco.
El investigador subraya que el reto no consiste únicamente en conseguir compuestos de origen biológico. También deben ofrecer prestaciones comparables a las de los productos convencionales y demostrar que pueden incorporarse a formulaciones con aplicaciones reales en el mercado.
La Universidad de Huelva estudia las aplicaciones de los nuevos tensioactivos
Una de las principales aportaciones de la Universidad de Huelva al proyecto se encuentra en la fase de aplicación y formulación de los nuevos compuestos. Una vez sintetizados, el equipo investigador analiza cómo se comportan cuando se incorporan a productos concretos y qué propiedades presentan en función de su composición.
La participación de la UHU se concentra principalmente en aplicaciones relacionadas con el cuidado del hogar y el cuidado personal, además de estudiar formulaciones de encapsulación de componentes activos, con posibles usos, entre otros ámbitos, en agricultura. Otro aspecto fundamental es el análisis de las propiedades interfaciales de las moléculas, que determinan su comportamiento cuando entran en contacto dos fases diferentes.
“La capacidad detergente de estas moléculas estriba en sus propiedades interfaciales, en su capacidad de irse a la interfase y hacer de puente entre dos fases que no se mezclan, como el agua y el aceite”, explica José María Franco.
Sin embargo, conseguir un tensioactivo con buenas propiedades no garantiza por sí solo que pueda utilizarse en un producto comercial. Es necesario comprobar su compatibilidad con los demás ingredientes y evaluar el comportamiento de la formulación completa. “Las formulaciones son muy complejas: hay que compatibilizar esos tensioactivos con el resto de componentes. La formulación final tiene que tener unas propiedades de uso que sean agradables para el consumidor”, apunta Franco.
Para ello, el equipo estudia “aspectos como las propiedades reológicas (p. ej., la viscosidad) y sensoriales, además de la eficacia del producto”. Estos ensayos permiten determinar si las nuevas moléculas pueden integrarse en productos de limpieza y cuidado personal que respondan a las exigencias de uso, eficacia y aceptación por parte de los consumidores.
Un proyecto europeo con universidades y grandes empresas internacionales
Una de las características diferenciales de SurfToGreen es su dimensión colaborativa. El consorcio reúne a universidades, centros de investigación y compañías con experiencia directa en los sectores industriales en los que se pretende aplicar los nuevos materiales. Entre las empresas participantes figuran grandes compañías internacionales como Procter & Gamble, Shiseido, Nouryon y Oleon, entre otras.













