El arquitecto, investigador y profesor Daniel Taboada falleció el pasado 13 de octubre en La Habana a los 95 años de edad. Investido doctor honoris causa por la Universidad de Alicante (UA) en 2022, Taboada ha sido una de las figuras fundamentales de la restauración patrimonial y artífice de la recuperación de numerosos inmuebles históricos de Cuba.

Desde 1996, el profesor mantuvo una estrecha vinculación con la institución alicantina, en especial a través del Proyecto Habana, en el que desarrolló actividades docentes, participó en diferentes proyectos de investigación y numerosas publicaciones.
Nacido en La Habana el 8 de junio de 1931, Daniel Taboada es reconocido a nivel mundial por su trabajo en la conservación del patrimonio arquitectónico y, en particular, por el realizado en su ciudad natal, donde participó en la restauración del Convento de Santa Clara, el Convento de San Francisco de Asís, la Casa de la Condesa de la Reunión, la Casa de los Condes de Jaruco, el Palacio Aldama, el Palacio Balboa y el Teatro Martí, entre muchas otras construcciones de alto valor histórico. Como proyectista, intervino en más de cuarenta obras patrimoniales restauradas dentro y fuera de La Habana.
En el ámbito académico, fue profesor del Departamento de Historia de la Arquitectura de la Universidad de La Habana, asesor permanente de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Tecnológica de La Habana (CUAJE) y profesor emérito de la Cátedra Regional de la UNESCO para la Conservación Integral del Patrimonio.
En 1980 integró el equipo fundador del Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología (CENCREM), institución clave para la formación de especialistas cubanos en estas disciplinas. Desde 2003 estuvo al frente de la Cátedra Gonzalo de Cárdenas de Arquitectura Vernácula de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana.
Su trayectoria y obra han sido reconocidas con numerosos galardones como la Distinción por la Cultura Nacional del Consejo de Estado en 1983; el Premio Anual de Investigaciones del Ministerio de Cultura de Cuba 1995; el Premio Nacional de Arquitectura de la Unión de Arquitectos e Ingenieros Civiles de Cuba (UNAICC) en 1998; el Primer Premio de Actividad Pública, otorgado por la Federación Panamericana de Asociaciones de Arquitectos en 1998; el Premio CICOP de la Federación Internacional de los Centros de Conservación de América y Europa en 2005, y el Premio Nacional de Patrimonio Cultural por la Obra de la Vida en 2015.
El equipo de dirección y la Escuela Politécnica Superior de la UA lamentan el fallecimiento del ilustre arquitecto y hacen extensivo el pésame a sus familiares y allegados, al tiempo que recuerdan la importancia de sus contribuciones en la conservación del patrimonio arquitectónico y, en particular, por el trabajo realizado a lo largo de más de 60 años en la ciudad de La Habana.













