Humanidades

El grosor del cráneo aumenta con la edad y está condicionado por las características del lugar geográfico en el que se forma

Al contrario de lo que se creía, que el grosor del cráneo disminuye con la edad, un estudio de la Universidad Nacional de Colombia encontró que su espesor aumenta con los años, lo que mostraría una relación directa y proporcional entre estas variables.

Tradicionalmente, desde la fisiopatología se creía que el grosor del cráneo disminuía con la edad. Fotos: Unimedios

Además, las personas nacidas en zonas costeras colombianas –como el Pacífico y el Caribe– poseen un grosor mayor en ciertos puntos de medida, en comparación con sujetos de otras regiones del país, lo cual se daría por sus características genéticas asociadas con un origen africano.

Estos hallazgos representan un aporte a la actividad forense del país, ya que les ayudaría a los especialistas en labores de identificación de cadáveres esqueletizados.

Cuando en medicina forense se adelantan estudios relacionados con restos óseos que no tienen todo su tejido blando, y que por lo general llevan años de descomposición, se aplican varios patrones antropométricos para indicar si esos huesos pertenecieron a un hombre o a una mujer, de características como talla, y determinar ciertas medidas para orientar al investigador sobre la persona a la que corresponde el cuerpo, según el contexto social en el que se exhumaron sus huesos.

“Sin embargo, conocer la relación entre grosor, edad y región permitiría una orientación más precisa”, afirma la autora del estudio, Maribel Palencia Palacio, magíster en Morfología Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

Explica además que “con la experiencia de muchos docentes y patólogos dentro de las actividades de las autopsias medicolegales, se había visto que en algunas personas predominaban unos grosores de cráneo. Esto es relevante para acceder a ciertas vías quirúrgicas para tratamientos o distintos procedimientos en esa zona. Por esto me motivé a indagar qué sucedía con respecto a esas diferencias de grosor craneal”.

136 cráneos estudiados del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Bogotá

La investigadora hizo estudios de craneometría (medidas del cráneo) en 136 cadáveres del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, sedes Bogotá y Regional Oriente, específicamente en morgues de la Sabana de Bogotá, incluyendo Bogotá, Villavicencio y Soacha.

Se incluyeron individuos entre los 18 y 45 años, teniendo en cuenta la anatomía básica craneal, que cuenta con unos sitios de fusión, llamadas suturas, las cuales se van fusionando a medida que las personas van creciendo hasta llegar a la edad adulta.

“En esas suturas hay unos puntos específicos donde se han venido estudiando puntos craneométricos para tener una medición aproximada con la edad conocidos como parasagitales y paracoronales. Estos son puntos de medida específico paralelos a los puntos donde se fusionan las suturas, por eso, de acuerdo con criterios de trabajo de campo, textos de antropología y procesos de estandarización, evidenciamos algunas características y alteraciones morfológicas de estructuras que generan unas depresiones a nivel óseo. Se hicieron mediciones paralelo a estas depresiones, de modo que no se tomaran en cuenta y pudieran alterar la medida”, explica la investigadora.

Para ello, la magíster usó una herramienta llamada calibrador de corredera, de ramas curvas, puntas agudas y de uso manual y para obtener la medida precisa del espesor en esos puntos específicos.

“Durante la autopsia se remueven completamente los tejidos blandos quedando expuesto el tejido óseo y una vez allí se tomaron 10 puntos diferentes específicos para poderlos comparar en una base de datos, de acuerdo al cadáver, la edad, el sexo y la procedencia de la persona”, detalla.

Para asegurarse de que la información obtenida fuera veraz, después de estandarizar los puntos de medida se usó un segundo observador, que pudiera corroborar los datos con la persona que iba a tomar las medidas durante todo el estudio, llegando a unas medidas promedio entre los dos observadores.

“Esta investigación podría orientar y ser el principio de un estudio más grande, en el cual se pueda hacer una regresión logística y verificar si los datos son válidos para comparar en relación con ese origen regional en Colombia por el espesor craneal y no tanto por el sexo”.

Fuente: Agencia UNAL.