El Almizclillo logra reducir la presión arterial en pruebas de laboratorio y abre nuevas posibilidades de investigación para desarrollar tratamientos

La investigadora colombiana Alejandra Paola Ortiz Sánchez encontró en el almizclillo (Croton schiedeanus) una posibilidad que merece seguir explorándose. Su investigación se concentró en dos compuestos, la ayanina y el DMQ, que mostraron capacidad para disminuir la presión arterial

Para evaluar su efecto sobre la hipertensión, la investigadora trabajó con 72 ratas de laboratorio que desarrollan presión arterial elevada de manera espontánea, una característica que permite estudiar esta enfermedad sin necesidad de provocarla artificialmente

Los animales que fueron dosificados con la combinación de ayanina y DMQ lograron una disminución de la presión arterial sistólica sostenida a lo largo del tiempo

La sangre necesita circular constantemente por el organismo para llevar oxígeno y nutrientes a los órganos y tejidos. Para lograrlo, el corazón la impulsa a través de las arterias, cuyas paredes soportan una determinada presión. Cuando esa fuerza permanece demasiado alta durante mucho tiempo, el corazón debe trabajar más y los vasos sanguíneos pueden sufrir daños que comprometen órganos vitales como el cerebro, los riñones y el propio corazón.

Esta enfermedad crónica, conocida como hipertensión arterial, constituye uno de los principales desafíos de salud pública del país. Según la Cuenta de Alto Costo, más de seis millones de personas en Colombia viven con ella.

En la búsqueda de sustancias que ayuden a controlar esta enfermedad, la investigadora Alejandra Paola Ortiz Sánchez, del Doctorado en Ciencias Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), encontró en el almizclillo (Croton schiedeanus) una posibilidad que merece seguir explorándose.

Su investigación se concentró en dos compuestos, la ayanina y el DMQ, que mostraron capacidad para disminuir la presión arterial. Lo más interesante ocurrió cuando los evaluó juntos: su acción combinada fue mayor que la observada al utilizarlos por separado.

Según la investigadora, aunque ambos compuestos tienen un efecto individual, al combinarse logran un fenómeno conocido como sinergismo: en lugar de limitarse a sumar sus efectos, las dos sustancias potencian su actividad sobre los vasos sanguíneos, favoreciendo su relajación y, con ello, la circulación de la sangre.

«Este efecto descubrimos que se logra con una mayor concentración de DMQ en compañía de concentraciones medianas a altas de ayanina», indica.

Precisamente, esta capacidad de dos sustancias para actuar mejor juntas inspiró el título de su investigación, «Sinergismo, cuando uno más uno no es dos», con la que obtuvo el primer lugar en el concurso Tesis en 3 Minutos de la UNAL, al alcanzar el puntaje más alto entre las investigaciones presentadas en esta edición.

Del almizclillo a los compuestos estudiados en el laboratorio

La búsqueda comenzó en el municipio de Iles, en Nariño, a orillas del río Sapuyes, donde la investigadora recolectó hojas y tallos de almizclillo. Esta especie también se encuentra en otras regiones del país, en diferentes condiciones de clima y altura.

Una vez recolectado el material vegetal, lo trituró y lo sumergió durante 72 horas en etanol, un tipo de alcohol que permite extraer distintas sustancias presentes en la planta. Este procedimiento, conocido como maceración, fue uno de los primeros pasos para estudiar sus componentes químicos.

Sin embargo, la ayanina y el DMQ aparecen en la planta en cantidades mínimas (0,01 % y 0,006 %, respectivamente), lo que representa una dificultad para obtener las cantidades necesarias para los experimentos.

Por eso la investigadora recurrió a la semisíntesis química, un procedimiento que permite obtener nuevas sustancias a partir de una molécula existente. En este caso utilizó quercetina, un compuesto vegetal disponible comercialmente, que fue modificado mediante reacciones químicas hasta obtener los compuestos de interés.

Como estas reacciones producen mezclas de sustancias, fue necesario separarlas mediante cromatografía, una técnica que aprovecha las diferencias en la velocidad con la que cada componente atraviesa un material poroso. Así logró aislar los compuestos para estudiarlos individualmente y en combinación.

Este proceso es fundamental para comprender el alcance del hallazgo: no se trata de consumir directamente el almizclillo ni de preparar infusiones con sus hojas, sino de estudiar sustancias específicas obtenidas y procesadas en condiciones controladas de laboratorio.

Para evaluar su efecto sobre la hipertensión, la investigadora trabajó con 72 ratas de laboratorio que desarrollan presión arterial elevada de manera espontánea, una característica que permite estudiar esta enfermedad sin necesidad de provocarla artificialmente.

Durante siete semanas evaluó la respuesta de los animales a la ayanina, al DMQ y a la combinación de ambos compuestos. Las dosis utilizadas fueron de 10 miligramo por kilogramo de peso para la ayanina y de 1 miligramo por kilogramo para el DMQ.

Los resultados se compararon con los obtenidos mediante enalapril, un medicamento ampliamente utilizado para controlar la presión arterial. La respuesta de los animales tratados con este fármaco permitió comprobar que el modelo experimental funcionaba adecuadamente.

«Los animales que fueron dosificados con la combinación de ayanina y DMQ lograron una disminución de la presión arterial sistólica sostenida a lo largo del tiempo», explicó.

La presión sistólica corresponde al valor más alto que aparece al medir la tensión arterial y refleja la fuerza que ejerce la sangre sobre las arterias cuando el corazón se contrae. En los animales tratados con la combinación de compuestos, la disminución de este valor fue comparable a la observada con enalapril.

Otro resultado relevante apareció al examinar los tejidos de los animales después de los experimentos: los análisis no evidenciaron daños en los órganos evaluados.

«Al terminar los experimentos analizamos el corazón, las arterias, riñones de los animales, no identificamos daños en estos tejidos que son los protagonistas dentro de la hipertensión. En el tratamiento antihipertensivo siempre se busca si hay algún cambio en estos órganos o a las células de los mismos, en este caso no fue así», afirma.

Alejandra Paola Ortiz Sánchez, del Doctorado en Ciencias Farmacéuticas de la UNAL, obtuvo el primer lugar en el concurso Tesis en 3 Minutos. Foto: Alejandra Paola Ortiz Sánchez, doctora en Ciencias Farmacéuticas de la UNAL.

Resultados abren nuevas preguntas sobre posibles tratamientos

Además de comprobar el efecto de los compuestos, el estudio encontró diferencias en la respuesta de los animales según su sexo, un aspecto importante para comprender cómo podrían actuar estas sustancias en distintos organismos.

La investigadora señala que los estrógenos, hormonas sexuales que cumplen diversas funciones en el organismo, también participan en la protección cardiovascular. Su acción ayuda a regular el funcionamiento de los vasos sanguíneos y puede influir en la respuesta a los tratamientos.

«Las hembras, tanto en ratas como en humanos, secretan hormonas como los estrógenos, los cuales brindan una protección cardiovascular natural mientras se encuentren en cierta edad, antes de la menopausia. Estos estrógenos ayudan a proteger el corazón y las arterias, lo que permite a las hembras mantener y regular de mejor manera la función de los vasos sanguíneos», señala.

Aunque los resultados son prometedores, todavía existe un camino importante antes de pensar en un tratamiento para las personas. Los experimentos se realizaron en animales y aún se necesitan nuevas investigaciones que permitan establecer la seguridad y eficacia de estos compuestos en seres humanos.

Por eso, el hallazgo no significa que consumir almizclillo permita controlar la hipertensión ni que pueda reemplazar los medicamentos formulados para esta enfermedad. La investigación se concentra en sustancias específicas que requieren procesos químicos para obtenerse y estudiarse.

«Además, la planta tiene en su estado natural bajas concentraciones de ayanina y DMQ, por lo que para poder hacer su uso terapéutico se requieren procesos de extracción de estos compuestos», concluye.

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