Las mujeres parecen responder de forma distinta al frío y a la ingesta de comida que los hombres. Un estudio de las universidades de Almería y Granada ha detectado diferencias en la temperatura de la piel de ambos sexos en la zona supraclavicular, situada en el entorno del cuello. Esta región está relacionada con la grasa parda o marrón, un tejido adiposo que desempeña un papel relevante en la generación de calor y el mantenimiento de la temperatura corporal.

¿A qué se deben estas diferencias en la termorregulación entre hombres y mujeres? Los investigadores que las han detectado todavía no tienen una respuesta definitiva, aunque manejan varias hipótesis pendientes de validar. Una de ellas apunta a un posible origen hormonal y a la influencia de los estrógenos.
La función de estas diferencias en la regulación del calor corporal sigue siendo una incógnita. Sin embargo, los investigadores consideran que el hallazgo abre nuevas vías de estudio por sus posibles implicaciones en la regulación de la grasa corporal, la pérdida de peso y la salud cardiovascular. Además, la temperatura de la piel podría llegar a utilizarse como un bioindicador del funcionamiento de los mecanismos que generan calor a partir de la ingesta de alimentos.
La temperatura de la piel revela diferencias entre hombres y mujeres
El hallazgo se produjo en el marco de una investigación más amplia sobre la incidencia del ejercicio físico en la grasa marrón, un tejido adiposo que se localiza, entre otras zonas, alrededor del cuello, explica Juan Manuel Alcántara, investigador Ramón y Cajal de la Universidad de Almería (UAL).
El estudio se llevó a cabo con 63 personas jóvenes, de las cuales el 68 % eran mujeres. Los investigadores midieron la temperatura en diferentes partes del cuerpo, como la frente, la escápula, el pecho y la punta de los dedos, entre otras. La sorpresa llegó al analizar los datos de la región supraclavicular, donde observaron temperaturas más elevadas en las mujeres. «Hemos observado que hombres y mujeres termorregulan diferente».
El equipo científico midió la temperatura de la piel después de la ingesta de comida y de la exposición al frío. Los resultados apuntaron a una respuesta energética similar ante estos retos metabólicos, aunque con diferencias relevantes: en ambas situaciones, la temperatura de la piel en la zona del cuello fue superior en las mujeres. «Por ejemplo, cuando expusimos a mujeres al frío comprobamos que pierden menos temperatura que los hombres», añade Juan Manuel Alcántara.
Estos resultados apuntan a posibles diferencias en la regulación del calor corporal. Sin embargo, los investigadores todavía no saben si esta característica supone una ventaja para las mujeres. Como precisa el investigador de la UAL, «hemos observado que regulan el calor de forma distinta».
Qué papel desempeña la grasa parda en la regulación del calor
La región corporal en la que se han observado estas diferencias resulta especialmente interesante desde el punto de vista metabólico, ya que en ella se encuentra tejido adiposo marrón.
La grasa parda disminuye con la edad y tiene una función termogénica, es decir, contribuye a generar calor. Además, se investiga su posible papel en la regulación del metabolismo y en procesos relacionados con la obesidad y la inflamación, entre otros ámbitos de interés para la salud.
Por este motivo, la detección de un patrón diferente de temperatura de la piel entre hombres y mujeres abre una nueva vía de investigación para determinar qué papel desempeña la grasa parda en la regulación de la temperatura corporal. Los resultados también podrían orientar futuros estudios relacionados con el metabolismo y la pérdida de peso.
A más largo plazo, el conocimiento de estos mecanismos podría contribuir al desarrollo de fármacos capaces de activar este tipo de tejido adiposo y aprovechar sus efectos metabólicos. No obstante, se trata de una posibilidad que requiere nuevas investigaciones.
«Con nuestro estudio hemos demostrado que dos personas tienen una misma respuesta energética, ya sea en frío o en una comida, pero hombres y mujeres gestionan el calor de forma distinta. Esto nos lleva a que no solo tengamos que medir las calorías, sino adentrarnos en la descripción de cómo nuestro cuerpo conserva este calor», afirma Juan Manuel Alcántara.
Por qué es importante estudiar por separado la respuesta metabólica de hombres y mujeres
Las diferencias detectadas también plantean la necesidad de tener en cuenta el sexo en los estudios sobre metabolismo y termorregulación. «Ya no se puede incluir a hombres y mujeres en el mismo grupo, porque, como muestra este estudio, hay más diferencias de las que en un principio se puede pensar», aclara el investigador.
Otra de las líneas que abre este trabajo es la posibilidad de utilizar la temperatura de la piel como indicador del funcionamiento corporal mediante un método no invasivo. Según explica Juan Manuel Alcántara, esta medición podría servir, por ejemplo, para realizar un seguimiento de la pérdida de peso y estudiar cómo se gestiona la energía durante ese proceso.
La investigación del equipo de las universidades de Almería y Granada supone un paso más en el campo de la medicina de precisión, que busca avanzar hacia tratamientos personalizados. El trabajo abre nuevas preguntas sobre la regulación de la temperatura corporal y podría contribuir a futuras investigaciones sobre el control del peso y la salud cardiometabólica.














