Medio Ambiente

Cabo de Gata Níjar. Trece nuevas especies para la ciencia

Investigadores de la Universidad de Almería han descubierto trece especies de insectos desconocidas para la ciencia. Para hacerlo no han tenido que irse ni valles lejanos ni a montañas remotas, los han encontrado en pleno Parque Natural  Cabo de Gata-Nijar.  Otros noventa taxones que están todavía bajo estudio podrían ampliar la lista de nuevos vecinos en el entorno natural más emblemático de la provincia. 

Mirados de cierto modo, los insectos y las arañas pueden parecer seres venidos dscf0933.jpgde otra galaxia. Para el no iniciado todos ellos entran dentro de la categoría de `bichos’ y desarrollamos una asociación casi instintiva entre estos animales con algo irrelevante, molesto o incluso repulsivo.
Las fobias de cada uno son de cada cual, pero no debemos olvidar que su presencia garantiza la continuidad de los procesos de generación de vida en nuestros ecosistemas. De la participación de los insectos depende el reciclaje de aproximadamente el 20% de la biomasa vegetal de la Tierra, siendo también los principales desintegradores de cadáveres y excrementos de otros animales. Más del 60% de las plantas dependen para sobrevivir de los insectos polinizadores.
Conocer en profundidad sus hábitos, cuantos son y donde habitan son cuestiones esenciales para gestionar con solvencia nuestro medio ambiente.

13 nuevos vecinos en el Parque Natural
Si hablamos de valores ambientales en la provincia de Almería, el territorio ocupado por el Cabo de Gata destaca por su importancia. Aunque pueda sorprender, investigadores de la UAL han descubierto, en terrenos que llevan siendo Parque Natural desde hace más de 20 años, trece nuevas especies de artrópodos terrestres  desconocidas hasta ahora para la ciencia.
La identificación de estos nuevos vecinos es fruto del trabajo que el grupo de investigadores liderado por el Doctor Antonio Aguirre Segura ha desarrollado para la elaboración del Atlas Entomológico del Parque Natural Cabo de Gata-Nijar.
Además de las trece nuevas especies descubiertas, durante el estudio se han localizado dentro del territorio del Parque, más de 1.200 entidades taxonómicas de artrópodos a nivel de especie y subespecie, que han quedado encuadradas en 733 géneros, 225 familias, 128 superfamilias y 26 órdenes.
Otro de los resultados faunísticos destacables ha sido la localización por vez primera en territorio europeo de la presencia de dos especies y un género de cuya existencia no se tenía referencias previas dentro del continente.

Gran presencia de endemismos
Debido a sus particulares características climatológicas, botánicas y ecológicas, junto a su privilegiada ubicación geográfica como avanzadilla del extremo occidental de Eurasia frente a las costas africanas, el Cabo de Gata reúne una serie de condiciones irrepetibles que posibilitan la existencia de una fauna de invertebrados de singular interés y diversidad.
Estas condiciones ambientales son el trasfondo de la elevada presencia de fauna endémica que se han censado durante el estudio. Estas especies, específicas del entorno en el que viven, aportan un gran valor añadido al patrimonio ecológico del Parque Natural.
Los resultados del censo establecen que 130 especies, el 11% del total, pueden considerarse endémicas. Doce de ellas habitan únicamente en la provincia de Almería y 15 son endemismos locales, exclusivos del entorno de Parque, lo que, junto a los 13 nuevos taxones descubiertos, confieren  al entorno un indiscutible valor e identidad propia en cuanto a artrópodos se refiere.

La deriva de las especies.
En cifras generales, el estudio ha puesto de manifiesto que, frente a un 40,27% de especies de amplia distribución y un 20,81% de especies típicamente europeas, existe un 39% de ellas que parecen estar relacionadas con el entorno Mediterráneo, y en algunos casos podrían relacionarse con procesos evolutivos derivados de los acontecimientos geológicos y climáticos ocurridos en el Mediterráneo Occidental.
Algunas de las especies halladas se encuentran ligadas a las antiguas estepas áridas que unían toda la franja sur europea y de Asia Central. Teniendo en cuenta estos datos, Aguirre apunta la posibilidad de que el territorio del Parque haya podido funcionar como refugio de especies cuyas áreas de distribución se han visto restringidas por los cambios ambientales que han ido sucediendo.

Un trabajo de hormigas
Conocer en profundidad la fauna entomológica de cualquier región geográfica resulta una tarea ardua, laboriosa y a veces tremendamente complicada. La enorme variedad de categorías taxonómicas implicadas y sobre todo la dificultad que conlleva su correcta identificación requieren un elevado grado de especialización científica.
La elaboración del Atlas entomológico ha sido financiada por la empresa ACUSUR a través del pertinente contrato de investigación suscrito con la UAL. En el proyecto han trabajado, en sus 3 años de duración, numerosos especialistas en cada uno de los órdenes de artrópodos capturados garantizando la adecuada identificación de todos los ejemplares capturados.
Para la elaboración del listado de especies presentes en el Parque ha resultado de gran utilidad para los investigadores la colección entomológica existente en la Estación Experimental de Zonas Áridas. Considerada como una de las mejor dotadas de todo el territorio Nacional, cuenta con cerca de 200.000 ejemplares recogidos por los científicos del CSIC a lo largo de los años.
El descubrimiento de nuevas especies proviene, como es lógico, del trabajo de muestreo directo sobre el terreno. Para lo que se han utilizado redes entomológicas, aspiradores y trampas diseñadas para la captura de ejemplares.

Conocer para proteger
El inventario de la riqueza faunística en general y entomológica en particular existente en cualquier espacio protegido resulta totalmente indispensable para la gestión y conservación del patrimonio natural. Es una de las herramientas necesarias, aunque obviamente no la única,  para la adopción de las estrategias conservacionistas más adecuadas.
El Atlas no sólo recoge información sobre las diferentes especies presentes, sino también datos sobre su distribución y frecuencia. Para la representación cartográfica de los puntos exactos en los que se han capturado las distintas especies se han utilizado las aplicaciones conocidas como DIVA-GIS (Sistema de Información Geográfica para el Análisis de Datos de distribución de especies) y ARC WIEV GIS, aprovechando en ambos casos como base cartográfica la información proporcionada por el Mapa digital de Andalucía.
Los resultados de la investigación han sido comunicados, entre otros, a los Organismos gestores del Parque Natural, que podrá beneficiarse especialmente del conocimiento generado, ya que aunque el objetivo principal de la investigación se centraba en la elaboración del listado faunístico de especies, se ha intentado también prestar atención al análisis de la relevancia zoogeográfica de cada taxón, a las implicaciones ecológicas y , de forma indirecta, al estudio de los procesos que puedan amenazar sus poblaciones, todo ello con vistas a proporcionar instrumentos que puedan permitir una gestión ambiental efectiva.

Un trabajo que no está cerrado
En nuestro planeta se conocen más de un millón de especies de insectos y se estima que su número real podría alcanzar los treinta millones cada año se descubren, entre especies y subespecies, alrededor de 3.000 nuevos taxones repartidos por todo el mundo, la mayoría en zonas tropicales. En el caso de la Península Ibérica, la media ronda las veinte nuevas especies descritas anualmente.
Estos datos ayudan a ponderar la importancia de la investigación dirigida por el Dr. Aguirre. Las 13 nuevos taxones descubiertos en su investigación suponen un número destacable para una zona geográfica tan pequeña como el Cabo de Gata, máxime estando éste situado en la Europa continental.
Como señala su director, los estudios entomológicos en el Parque Natural había sido muy puntuales hasta el inicio de los trabajos del Atlas: "Éste podría considerarse como el primer estudio de conjunto."
Esto no quiere decir que todo el trabajo esté hecho. El mismo Aguirre puntualiza que, teniendo en cuenta la complejidad taxonómica de los grupos potencialmente objeto de investigación, junto a la carencia de especialistas reconocidos que puedan afrontar su análisis efectivo, "no se puede pretender que este estudio sea definitivo ni exhaustivo, sino más bien que constituya la primera piedra de un edificio que deberá ser construido poco a poco". Por el momento esperan los resultados de la identificación de otros 90 taxones.

 

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