Baltasar de Moscoso y Sandoval protagoniza la Obra Invitada de la UJA...

Baltasar de Moscoso y Sandoval protagoniza la Obra Invitada de la UJA en el V Centenario de su obispado

El espacio ‘Obra Invitada’ de la Universidad de Jaén (UJA) acoge hasta el 4 de diciembre una muestra en la que se conmemora el IV Centenario de la llegada a Jaén del cardenal Baltasar de Moscoso y Sandoval (Altamira, La Coruña, 1589-Toledo, 1665), como Obispo Diócesis jiennense (1619 y 1646).

A la inauguración asistieron: el vicerrector de Proyección de la Cultura y Deporte de la UJA, Felipe Serrano Estrella; el deán de la Catedral de Jaén, Francisco Juan Martínez Rojas; el director de la Cátedra Andrés de Vandelvira de la UJA, Pedro Galera Andreu; la responsable del Área de Cultura de la Fundación Caja Rural de Jaén, Pilar Rodrigo Sanjuán; la directora de Secretariado de Actividades Culturales y Programa Universitario de Mayores, Marta Torres Martínez, y la directora de Secretariado de Proyección de la Cultura, Mª Paz López-Peláez Casellas.

El vicerrector aseguró que Baltasar de Moscoso y Sandoval era un obispo “entregado a esta Diócesis”, que además de su gran labor pastoral, con la introducción del Concilio de Trento en dicha Diócesis, “llevó a cabo la tarea de promocionar las artes, que se plasmó en las obras de la Catedral de Jaén”.

Este año se cumplen cuatrocientos años del nombramiento de Baltasar de Moscoso y Sandoval como obispo de Jaén, diócesis en la que desarrolló uno de los gobiernos más dilatados y prolijos. Su intensa labor pastoral estuvo marcada por el deseo de fijar los principios tridentinos, para lo que prestó especial atención a la reforma tanto del clero como de los laicos. 

Para recordar esta efeméride, la Universidad de Jaén ha dedicado el espacio de Obra Invitada al cardenal Moscoso y Sandoval, y muestra una pequeña selección de piezas, que permitirá acercar a su figura y entender el importante papel que tuvo en esta diócesis. 

Como testimonio de su labor pastoral, la exposición muestra un ejemplar de las ‘Constituciones sinodales’, publicadas en Baeza en 1626. Para ilustrar su papel en el impulso de las obras de la catedral y la promoción de las artes en el templo, la muestra exhibe la ‘Planta’, que Juan de Aranda realizó en 1641, la más antigua de las conservadas, y la ‘Custodia’, que porta los escudos del cardenal en su base y que es un fiel trasunto de algunas de las piezas que este donó al templo y que no se han conservado; particularmente el ‘Relicario de Santa Potenciana’, viva expresión del gusto manierista en la platería española de la primera mitad del siglo XVII.  

Asimismo, durante su gobierno se reanudaron las obras de la Catedral de Jaén que llevaban varias décadas paralizadas. Baltasar Moscoso aprovechó su cercanía con Felipe IV y su estancia en la Roma de Urbano VIII, para conseguir los medios necesarios con los que afrontar tan ingente empresa. El sistema de financiación que creó estuvo vigente hasta la culminación del templo en el siglo XVIII e incluso se planteó su validez a la hora de levantar el Sagrario. La documentación capitular de la Edad Moderna testimonia ampliamente su labor en la promoción de las artes y del culto en el templo mayor jiennense. 

Todos estos aspectos dan buena prueba de su amor a una diócesis a la que se entregó no solo durante los veintisiete años que la rigió, sino también desde Toledo, a donde fue promocionado en 1646 por deseo de Felipe IV y por mandato del papa Inocencio X.  

De entre los retratos conservados del prelado, se ha seleccionado el que forma parte de la galería de obispos de Jaén, en cuya cartela se recogen algunos de los hechos más destacados de su trayectoria. Asimismo, se exhibe las tres biografías que se hicieron sobre su figura. La primera, publicada tan solo tres años después de su muerte por el que fuera su confesor, el jesuita Alonso de Andrade, es prueba evidente de alta consideración que despertó Baltasar Moscoso. Dos años más tarde, en 1670, veía la luz la compuesta por su secretario y gentilhombre Andrés Passano de Haro y, finalmente, en 1680 lo hacía la del carmelita fray Antonio de Jesús María. Esta última, la más difundida, recoge mucha de la información contenida en las otras dos; no obstante, incorpora nuevos datos fruto de la información aportada, entre otros, por el cabildo de Jaén por petición expresa del autor. 

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