Todavía no hay una manera definitiva de medir la calidad del aire en las ciudades. Un equipo de investigación estudia nuevos indicadores de contaminación atmosférica y estaciones para evaluar la calidad del aire que podrían aportar una visión más realista de lo que se respira en entornos urbanos.

Investigadores de la Universidad de Huelva proponen completar la evaluación de la calidad del aire con el estudio de la cantidad, el tamaño y la composición química de las partículas presentes en la atmósfera. La normativa actual establece controles sobre contaminantes como las partículas PM10 Y PM2.5, el dióxido de nitrógeno y el dióxido de azufre. Sin embargo, la consideran insuficiente y proponen incorporar información sobre otros parámetros.
“Lo que pretendemos es llenar un vacío de conocimiento. Hay parámetros no convencionales que no están contemplados actualmente en la legislación, pero que pueden aportar información muy importante para entender qué respiramos y de dónde proceden esas partículas”, explica la investigadora de la Universidad de Huelva, Ana María Sánchez de la Campa.
Las nuevas estaciones para vigilar la calidad del aire
Uno de los objetivos principales del proyecto es contribuir científicamente al desarrollo de los denominados superemplazamientos urbanos, estaciones avanzadas de vigilancia atmosférica que integrarán diferentes técnicas de medición para obtener una visión más completa de la contaminación.
La nueva normativa europea plantea la creación de este tipo de infraestructuras para estudiar contaminantes emergentes y mejorar la caracterización de la calidad del aire. En este contexto, los resultados obtenidos por la Universidad de Huelva podrán servir como base científica para la planificación y ubicación de futuras estaciones avanzadas.
“Estas estaciones necesitan información que ahora mismo no tenemos. Es importante conocer qué ocurre en cada momento del día, porque una media diaria puede ocultar episodios concretos de alta concentración o emisiones puntuales en determinadas franjas horarias”, señala Sánchez de la Campa.
Estudio de entornos urbanos con alta densidad de población y tráfico
El proyecto trasladará parte de esta investigación a entornos urbanos con alta densidad de población y tráfico, como la ciudad de Sevilla, donde se analizará el comportamiento de las partículas atmosféricas mediante instrumentación avanzada. La experiencia previa del equipo investigador incluye estudios realizados en el entorno urbano de Huelva y en zonas mineras como Riotinto.
El carácter innovador del proyecto reside en la utilización de técnicas capaces de aportar información con una resolución temporal muy superior a la de los métodos convencionales. Actualmente, muchos análisis de partículas se basan en muestras recogidas durante 24 horas que posteriormente son trasladadas al laboratorio para su estudio. Este procedimiento permite obtener valores medios diarios, pero no conocer con detalle qué ocurre en momentos concretos del día.
Revelar la composición química de las partículas contaminantes
Frente a ello, la Universidad de Huelva dispone de instrumentación avanzada, entre la que destaca un sistema de fluorescencia de rayos X en tiempo casi real (NRT-XRF), capaz de analizar la composición química de las partículas con una frecuencia horaria. “Con la fluorescencia de rayos X podemos tomar muestras cada hora y analizarlas prácticamente en el momento, obteniendo mucha más información que con una única muestra diaria”, explica Daniel Sánchez Rodas.
Dicha tecnología permitirá estudiar no solo PM10 y PM2.5, sino también partículas ultrafinas y diferentes fracciones según su tamaño. El proyecto empleará además sistemas capaces de discriminar hasta 13 tamaños distintos de partículas, desde las fracciones más grandes hasta partículas ultrafinas de especial interés por su capacidad de penetración en el organismo.

Estudio de otros elementos químicos que actualmente no se analizan
Otro de los aspectos diferenciales de la investigación será el análisis de determinados elementos químicos que actualmente no están incluidos en los controles habituales. Entre ellos se encuentra el antimonio, un elemento que puede proceder de distintas fuentes y cuya presencia atmosférica puede estar relacionada, entre otros factores, con el desgaste de los sistemas de frenado de los vehículos.
La contaminación atmosférica constituye uno de los principales retos ambientales y sanitarios actuales. Las partículas de menor tamaño presentan especial interés debido a su capacidad para penetrar en el sistema respiratorio y alcanzar zonas más profundas del organismo. Por ello, conocer con mayor precisión la composición y evolución de estas partículas resulta fundamental para diseñar estrategias de prevención y gestión de la calidad del aire.
El proyecto permitirá avanzar hacia una visión más completa de la exposición de la ciudadanía, proporcionando información útil para administraciones públicas y gestores ambientales. La combinación de técnicas convencionales y nuevas herramientas de alta resolución permitirá generar grandes volúmenes de datos que posteriormente serán analizados para identificar patrones, fuentes emisoras y posibles medidas de mejora.












