Arqueólogos de la UA descubren una inscripción funeraria en bronce en Baelo...

Arqueólogos de la UA descubren una inscripción funeraria en bronce en Baelo Claudia

Un equipo de la Universidad de Alicante ha descubierto una inscripción funeraria con letras de bronce en un sepulcro de la antigua ciudad romana Baelo Claudia. Este hallazgo, único en Hispania, ha sido presentado recientemente por el consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, Miguel Ángel Vázquez, en el Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia, en Tarifa (Cádiz).

Liderado por Fernando Prados, del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología y Patrimonio Histórico (INAPH) de la Universidad de Alicante, han intervenido en el proyecto expertos de las universidades de Granada, Murcia, Alicante y Madrid y ha contado con la colaboración del personal del Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia, además de estudiantes y voluntarios.

La investigación ha permitido descubrir que el sepulcro más importante, emplazado en el espacio más privilegiado de la necrópolis, perteneció a una poderosa mujer cuyo nombre fue Junia Rufina. Vázquez ha indicado que “el hallazgo tiene un extraordinario valor porque, además del carácter único de la inscripción, por primera vez en nuestro país se ha conseguido completar el conjunto conformado por el monumento funerario, elementos arquitectónicos de gran valor y una escultura femenina togada, prueba del poder femenino en la época”.

Tal y como detalla el investigador de la UA, Fernando Prados, “la extracción de la pieza ha permitido comprobar que la inscripción está completa y que alude a una mujer que fue sepultada en este mausoleo, justo en el mismo lugar donde hace poco más de dos décadas se exhumó la estatua femenina que se expone en el Museo del Conjunto Arqueológico tarifeño, y que ahora podemos interpretar como su retrato”. Se trata de un hallazgo excepcional, añade, dado que las letras de metal eran sistemáticamente expoliadas y fundidas tras el abandono de los edificios de los que formaban parte, y por ese motivo se trata de una pieza extraordinaria. “La rapidez y virulencia con la que el mausoleo se derrumbó provocó que el dintel cayese boca abajo y que estas letras quedasen cubiertas hasta su reciente hallazgo”, indica Prados.

La pieza principal, la inscripción en bronce, fue extraída el pasado 4 de junio y desde entonces, junto al resto de materiales, entre los que destacan elementos arquitectónicos, como ricos capiteles, está siendo sometida en este depósito a un profundo análisis y estudio arqueológico.

Columnas y capiteles de gran calidad

En concreto, detalla el experto de la UA, la excavación del mausoleo ha permitido localizar columnas y capiteles corintios de gran calidad realizados en mármol, importados desde distintos lugares del Imperio romano, así como elementos decorativos esculpidos y pintados que formaron parte de su ornamentación. Se trata de un conjunto de gran monumentalidad que refleja el esplendor y la brillantez artística de esta ciudad hispanorromana en torno a los siglos I y II de nuestra era y que en el S. IV fue derribado por la fuerza de un devastador terremoto. En paralelo, ha sido hallada una calle perpendicular a la vía que unía Baelo con Carteia, prolongación del decumanus maximus de la ciudad.

Estos descubrimientos abren la posibilidad a definir nuevos itinerarios en el conjunto arqueológico para dar a conocer estos elementos hasta ahora desconocidos y, del mismo modo, abordar nuevos horizontes para la investigación. En las conclusiones de su intervención, Fernando Prados señala que el carácter excepcional del hallazgo viene a ofrecer nuevas potencialidades de cara a la puesta en valor del espacio funerario de Baelo. El epígrafe descubierto puede ser un magnífico recurso y contribuirá notablemente a incrementar la riqueza patrimonial de este singular enclave y renovar la exposición permanente del conjunto arqueológico.

Además, se abre la oportunidad prácticamente única a escala nacional de poder plantear un nuevo acceso al circuito de visitas al yacimiento a partir de uno de sus ejes principales, el mismo que se usó hace 2000 años, lo que supondría un incuestionable valor añadido. “Esto mejoraría sustancialmente la calidad informativa y didáctica de las visitas, convirtiéndola en una experiencia única, al nivel de las que se pueden realizar en Pompeya, Ostia y otras célebres ciudades romanas”, destaca Prados.

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