Convocado por el Grupo Ecologista Mediterraneo y la Fundación Grupo Cajamar, el salón de actos de la Estación Experimental Cajamar Las Palmerillas acogió este viernes uno de los actos más emblemáticos de la Campaña de Biodiversidad Domesticada, la Exposición de Variedades Históricas de Una de Mesa y Homenaje a los Parraleros. Una actividad que se ha desarrollado durante más de treinta años y que consiste en rescatar del olvido y de la amenaza de desaparición dos centenares de variedades históricas de una de mesa de la provincia de Almería, posiblemente la más rica del país en este fruto y exponente máximo de la historia de la agricultura y la biodiversidad almeriense.

Para comenzar el acto, y tras la bienvenida a los cerca de un centenar de personas que llegaron desde todos los puntos de la geografía provincial, se procedió a la entrega de los reconocimientos a los que, con su esfuerzo, han hecho posible que la una de mesa de Almería no quede en el olvido.
Sobre el escenario los verdaderos «héroes de la biodiversidad», un grupo de parraleros, todos ellos de avanzada edad, que fueron desfilando por el escenario, convertido en un escaparate de una amplia representación de estas uvas. La primera de ellas Pilar López Salvador, una mujer de Instinción que fue el motor de la cultura parralera en su pueblo y una persona influyente con presencia en toda la comarca del Andarax, con especial mención al impulso a las mujeres, especialistas en «poner guapas» las uvas destinadas a recorrer los mercados de todo el mundo, pese a las deficiencias del transporte. Le hizo entrega de su mención honorífica María López, consejera del Banco de Crédito Cooperativo, que quiso compartir este homenaje del GEM y del Grupo Cooperativo Cajamar.
Tras Pilar López, posiblemente el momento más emotivo de la mañana, el homenaje a Laureano Cantón Salmerón, llegado desde Huécija, el que probablemente sea el parralero más veterano de todo el país. Con 104 años sigue al pie del cañón cuidando sus parras y derramando su sabiduría, su conocimiento de las parras y sus secretos, a todos aquellos que lo buscan para mantener vivos y productivos sus parrales. Le entregó el premio el director de Las Palmerillas, Ramón Gil, entre el fuerte aplauso de todos los asistentes.
El turno de Juan Gómez Gómez, agricultor de 90 años, llegó acompañado de una de las sorpresas de la gala, ya que se aprovechó la ocasión para presentar en sociedad la última de las variedades rescatadas por medio de la campaña de Biodiversidad Domesticada del GEM, la uva del Cortijo del Calvo, situado en El Parador de Roquetas de Mar, donde pervive la única parra madre de esta variedad conocida en la provincia. Junto a él acudieron su hijo y su sobrino, perpetuadores a su vez del cultivo de esta variedad.
Los reconocimientos y homenajes se cerraron con el otorgado a un «uvero de corazón» como es el geógrafo y catedrático Emilio Ferre Bueno, natural de la villa de Íllar, al cumplirse cincuenta años desde que presentara un trabajo exhaustivo sobre la historia de la uva de la Comarca del Almanzora. Considerado uno de los más grandes especialistas en la uva de mesa de Almería, es un referente tanto en el sector de los parraleros como en la comunidad científica y educativa andaluza y española.
Recibió el premio de manos del investigador Juan José Hueso, de la Estación Experimental de Las Palmerillas y, en su intervención destacó la importancia de la uva como producto estrella no sólo en el desarrollo económico, territorial y la configuración geológica de la provincia, sino también en el aspecto social, porque en épocas de dificultades el parral fue sin duda un elemento dinamizador que permitió avanzar y vivir a miles de familias.
El director de la estación experimental Cajamar Las Palmerillas hizo a su vez un recorrido por una Estación Experimental que ha sobrepasado ya el medio siglo de historia, un tiempo en el que la evolución de la agricultura ha corrido de forma paralela, tanto del centro de la Fundación Cajamar como del propio sector con el desarrollo de trabajos de investigación, innovación y sostenibilidad que han otorgado una nueva dimensión a un modelo agrario que hoy es ejemplo de eficiencia para España, Europa y el Mundo.
La implicación de la Fundación Grupo Cajamar en el proyecto de Biodiversidad Domesticada ha quedado patente tras el acuerdo con el GEM para la instalación en los terrenos de Las Palmerillas de una plantación con la mayor parte de las variedades de uva de mesa genuinamente almeriense, convertida ya en un auténtico ‘banco biogenético’ que permite garantizar la conservación de estas parras únicas en el mundo.
La jornada contó con la presentación del responsable de la campaña del GEM, Antonio Rubio Casanova, verdadero ‘alma máter’ del rescate de las variedades que han sido el sustento de muchas familias almerienses a lo largo de los últimos siglos, un mérito que quiso compartir con los parraleros, al fin y al cabo los artífices de que hoy, ya entrados en el Siglo XXI, Almería pueda seguir presumiendo de su biodiversidad y del legado de muchas generaciones de agricultores que cultivan y que aman sus parras.
El acto se cerró con un recorrido por la exposición de las uvas y con el reparto de las mismas a los asistentes a una actividad que ennoblece la historia natural, agrícola y social de los almerienses.













