Los ingenieros agrícolas reclaman la obligatoriedad de la ‘receta’ fitosanitaria

Los ingenieros agrícolas reclaman la obligatoriedad de la ‘receta’ fitosanitaria

Los ingenieros agrícolas de Almería, a través de COITAAL, han defendido la necesidad de hacer obligatoria la prescripción fitosanitaria, ya que consideran que es el sistema de trabajo más eficaz para garantizar la seguridad alimentaria. Además, este colectivo profesional defiende que la ‘receta’ fitosanitaria solo la puedan firmar profesionales cualificados que avalen la prescripción con un seguro de Responsabilidad Civil para proteger los intereses del productor en caso de cualquier incidencia o siniestro provocado por una sesoramiento erróneo.

Conseguir la obligatoriedad de la prescripción fitosanitaria es uno de los retos profesionales de los ingenieros agrícolas en 2018, como reconoció la presidenta de COITAAL el pasado sábado durante la tradicional comida de hermandad para celebrar la festividad de San Isidro, un emotivo acto celebrado en Vera que contó con la presencia del consejero de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía. “Hay que lograr que la receta fitosanitaria sea obligatoria en toda España, trabajamos codo con codo con los ingenieros agrícolas y agrónomos de todo el país para conseguir que el Ministerio de Agricultura atienda nuestras peticiones y se salvaguarde la seguridad alimentaria en el actual contexto de Gestión Integrada de Plagas (GIP)”, según Maria Teresa García Muñoz.

Los ingenieros agrícolas resaltan la importancia de que la ‘receta’ fitosanitaria esté firmada por un ingeniero cualificado que cuente con respaldo colegial para contar con mayor seguridad en la toma de decisiones. “Cuando un ingeniero agrícola firma la prescripción fitosanitaria se hace responsable de su decisión con todas las consecuencias y es él, guiado por su experiencia y sus conocimientos profesionales, quien decide los productos fitosanitarios que necesita el cultivo en cada momento del ciclo de producción”, añade la presidenta de COITAAL, quien señala que para los ingenieros agrícolas es una prioridad, además de una obligación legal, luchar contra el intrusismo profesional y las malas prácticas en el campo. “Cuando tomamos una decisión actuamos sobre cultivos de los que vamos a obtener alimentos y además el uso de fitosanitarios puede afectar al medio ambiente”, destaca Maria Teresa García Muñoz.

La ‘receta’ fitosanitaria funciona de modo similar a la receta médica del sistema público de salud en humanos o la prescripción de medicamentos veterinarios. El ingeniero agrícola prescribe un tratamiento con un determinado producto fitosanitario que el agricultor podrá adquirir en su punto de venta habitual presentando antes su carnet de uso profesional de productos fitosanitarios. Es por ello que los ingenieros agrícolas defienden que la ‘receta’ sea el único documento válido para comprar productos fitosanitarios, evitando así la realización de tratamientos no autorizados y el uso de productos prohibidos. Además, constituye el soporte del Cuaderno de Explotación y, por tanto, es un elemento esencial en el asesoramiento en Gestión Integrada de Plagas.

Aunque ya existen aplicaciones informáticas que permiten realizar la ‘receta’ fitosanitaria a pie de finca y mediante app, este procedimiento aún no tiene carácter preceptivo en toda España. Por este motivo, COITAAL está participando activamente, junto con otros colegios profesionales de España, en el proceso de negociación abierto con el Gobierno para conseguir la obligatoriedad de la prescripción.

Concurso AgroFOTO

Por otra parte, durante la celebración de la festividad de San Isidro se entregaron los premios del concurso anual AgroFOTO. Este año, el primer premio en la categoría para colegiados ha sido para Antonio José Céspedes López con la fotografía titulada “Mírido Dicphus Tamaninii sobre tomate”, seguido por Eva Susana Tudela Alcaraz con “Luz y Aire” y en tercer lugar “Hermoso descuido”, obra de Leopoldo Damián Alonso Rodriguez.

Antonio José Céspedes López con la fotografía titulada “Mírido Dicphus Tamaninii sobre tomate” ganó el premio para los colegiados.

En la categoría libre el primer premio se ha concedido a Angel Francisco Soler Cano, autor de “Luz esmeralda”. El segundo premio ha recaído en la fotografía titulada “El tejido del Poniente”, cuyo autor es Juan Antonio García Pérez, mientras que Angel Rafael Martínez de la Peña ha obtenido el tercer puesto con “Hiedra de pepinos”.

Los finalistas en la categoría de colegiados han sido: Jesús Buendía López con “Casa-malla” y Mari Carmen García García con “Zarzilleando”. En la categoría libre, los puestos finalistas han correspondido a Pedro Alonso Ferrer con “Polinización natural” y a Carmen Maria Robles Vallet con “Biodiversidad en la horticultura protegida”.

Los premios para cada categoría han consistido en tres lotes de material fotográfico o informático por valor de 300, 120 y 80 euros, respectivamente. Está previsto organizar este verano una exposición con las fotos ganadoras y finalistas. Cabe destacar que un año más, la decisión del jurado ha contado con el criterio técnico y artístico del Grupo Indalofoto.

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