Muchas personas creen ser alérgicas a la penicilina sin serlo realmente. Esa etiqueta puede acompañarles durante años y condicionar cada vez que necesitan un antibiótico. Ahora, un equipo multidisciplinar de la Universidad de Málaga (UMA) ha desarrollado una nueva tecnología que podría ayudar a determinar con mayor precisión quién presenta realmente una alergia a estos medicamentos.

La nueva plataforma utiliza nanopartículas magnéticas para detectar en una muestra de sangre los anticuerpos relacionados con la alergia a antibióticos betalactámicos, entre ellos la amoxicilina y otras penicilinas.
En las primeras pruebas realizadas, el sistema alcanzó una sensibilidad del 98 % para la amoxicilina, frente a aproximadamente un 17 % en la técnica comercial ImmunoCAP analizada en el estudio.
El trabajo, publicado en la revista Materials Today Bio, ha sido desarrollado por investigadores de la Universidad de Málaga, IBIMA Plataforma BIONAD, la Red de Enfermedades Inflamatorias (REI) y el Hospital Regional Universitario de Málaga. Las científicas del Departamento de Química Orgánica de la UMA Yolanda Vida y María I. Montañez son las autoras principales.
Una nanopartícula que actúa como un pequeño imán
La tecnología desarrollada por el equipo malagueño se basa en nanopartículas de unos 30 nanómetros, formadas por un núcleo de óxido de hierro y una cubierta de sílice.
Su funcionamiento puede parecer complejo, pero la idea básica es sencilla: utilizar estas diminutas partículas como una especie de sistema de captura capaz de reconocer las moléculas relacionadas con la respuesta alérgica.
El catedrático de Química Orgánica de la UMA Ezequiel Pérez-Inestrosa, uno de los investigadores que participan en el trabajo, las describe como “un imán diminuto cubierto de miles de anzuelos moleculares”.
“Si en la sangre del paciente existen anticuerpos IgE responsables de la alergia, estos quedan atrapados con mucha más facilidad que en los métodos convencionales”, explica. Es precisamente esa capacidad para concentrar y capturar los anticuerpos lo que permite mejorar la detección de la respuesta alérgica en una muestra de sangre.
El problema de las alergias a la penicilina que no son alergias
El interés de esta tecnología va más allá de conseguir una prueba más rápida. Uno de los problemas que intenta abordar es el sobrediagnóstico de alergia a la penicilina.
Según explica Pérez-Inestrosa, entre un 8 % y un 25 % de la población asegura ser alérgica a estos antibióticos, pero solo entre un 1 % y un 10 % lo sería realmente.
La diferencia tiene consecuencias. Cuando una persona está etiquetada como alérgica a la penicilina, los médicos pueden verse obligados a recurrir a otros antibióticos aunque el paciente pudiera tolerar los betalactámicos.
“Aunque entre un 8 por ciento y un 25 por ciento de la población asegura ser alérgica a estos antibióticos, solo entre un 1 y un 10 por ciento lo es realmente. Esta etiqueta errónea obliga a utilizar fármacos alternativos que suelen ser menos eficaces, más tóxicos y favorecen la aparición de resistencias bacterianas”, aclara Pérez-Inestrosa.
Por eso, identificar correctamente una alergia no solo afecta al paciente concreto, sino que también puede tener implicaciones para el uso responsable de los antibióticos y para la lucha contra las resistencias bacterianas.
Detectar la alergia sin provocar una reacción
Otra de las ventajas potenciales de la nueva plataforma está en la forma de realizar el diagnóstico.
Los procedimientos utilizados para confirmar determinadas alergias a medicamentos pueden incluir pruebas de provocación, en las que el paciente entra en contacto con el propio fármaco bajo supervisión médica. Estas pruebas pueden ser necesarias en determinados casos, pero también implican riesgos.
La tecnología desarrollada por la UMA plantea una alternativa basada en una muestra de sangre analizada en el laboratorio, lo que permite buscar los anticuerpos relacionados con la alergia sin exponer directamente al paciente al medicamento durante el análisis.
Además, el sistema simplifica el procesamiento de las muestras al evitar largos procesos de centrifugación. La catedrática de Medicina María José Torres, otra de las impulsoras de la investigación, destaca los resultados obtenidos hasta ahora. “En las pruebas realizadas el sistema fue capaz de detectar prácticamente todos los casos reales de alergia y redujo los falsos negativos y positivos”, afirma.
Una diferencia notable frente a las pruebas convencionales
Para evaluar la nueva plataforma, los investigadores analizaron muestras de sangre de 94 personas: 50 pacientes con alergia confirmada a la amoxicilina y 44 que toleraban correctamente estos antibióticos.
Los resultados se compararon con dos métodos de referencia: ImmunoCAP, una de las técnicas comerciales más extendidas, y el método RAST convencional.
En el caso concreto de la amoxicilina, la plataforma basada en nanopartículas magnéticas alcanzó una sensibilidad del 98 %, mientras que ImmunoCAP detectó alrededor del 17 % de los casos en las condiciones estudiadas.
La cifra resulta llamativa porque significa que la nueva tecnología fue capaz de identificar prácticamente la totalidad de los pacientes que realmente presentaban la alergia dentro de este grupo de estudio.
Pero hay una precisión importante: estos resultados proceden de un estudio inicial y no significan todavía que la nueva prueba pueda sustituir a las técnicas utilizadas en los hospitales.
De una prueba experimental a una herramienta clínica
El siguiente paso será comprobar si los resultados se mantienen cuando la tecnología se prueba con un número mucho mayor de pacientes y en diferentes centros sanitarios.
Los autores plantean por ello la realización de estudios más amplios y multicéntricos, además de una validación clínica antes de que la plataforma pueda incorporarse a la práctica hospitalaria rutinaria.
Ese proceso será fundamental para determinar no solo su capacidad de detectar correctamente a las personas alérgicas, sino también su comportamiento en diferentes poblaciones y situaciones clínicas.
Si las siguientes investigaciones confirman los resultados iniciales, la tecnología podría aportar una herramienta más sencilla y precisa para revisar diagnósticos de alergia a antibióticos betalactámicos.
Y ahí está la importancia de la investigación: una prueba capaz de distinguir mejor entre quienes realmente son alérgicos y quienes no podría evitar tratamientos alternativos innecesarios y devolver a muchos pacientes medicamentos que quizá nunca debieron dejar de utilizar.
Por ahora, las nanopartículas magnéticas de la Universidad de Málaga siguen estando en fase de investigación. Pero el principio que las guía es poderoso: buscar en una pequeña muestra de sangre las señales que permitan separar una alergia real de una etiqueta que, en muchos casos, puede haber acompañado al paciente durante años sin corresponderse con su verdadera respuesta al medicamento.












