¿Por qué buena parte de los prototipos no pueden dar el salto al mercado? La transferencia del conocimiento sigue siendo la asignatura pendiente de la ciencia española y hay razones que explican por qué ocurre eso. La catedrática de la Universidad de Alicante e investigadora del Centro de Inteligencia Digital (CENID), Elena Lloret, explicó algunas de ellas en un encuentro sobre innovación celebrado en Alicante.

Elena Lloret considera es necesario reforzar los medios y los incentivos para acelerar el proceso desde que se concibe una idea y se desarrolla teóricamente, hasta que se convierte en un producto real que llega al público o las empresas. «Las investigaciones que hacemos en laboratorios se quedan en prototipos», advierte Lloret.
Qué frena el salto del laboratorio al mercado
El problema se encuentra en el momento de trasladar esos avances a las empresas, que tienen necesidades y ritmos diferentes. «No tenemos en las universidades la infraestructura ni los recursos necesarios», lamenta Lloret. Una carencia que limita la transferencia tecnológica y dificulta que los resultados científicos se conviertan en productos reales.
Por ello, la investigadora reclama «una mayor motivación con incentivos a los investigadores» que favorezcan el desarrollo de soluciones aplicables a la industria. El objetivo es acortar la distancia entre la investigación académica y el tejido productivo, de modo que el conocimiento generado en las universidades tenga una aplicación práctica.
Reducir la burocracia y conectar universidad y empresa
La falta de tiempo es otro de los principales frenos, según Lloret. En este punto, Eduardo Pascual, secretario autonómico de Innovación de la Generalitat Valenciana, reconoció que los procedimientos administrativos de las ayudas públicas no siempre avanzan a la velocidad necesaria.
Para corregirlo, el Consell apuesta por digitalizar y simplificar trámites, especialmente los relacionados con la presentación de documentación y la justificación de subvenciones. También busca acercar la innovación a los lugares donde se desarrolla la actividad productiva mediante una red de agentes de innovación vinculados al territorio.
Pascual destaca, además, el papel de los canales de colaboración entre el CENID y las empresas, que permiten que estas asuman el desarrollo de productos a partir del conocimiento generado en el centro. Una fórmula que facilita responder a las necesidades del mercado con mayor rapidez y evidencia que la transferencia de conocimiento requiere tanto investigación como recursos, coordinación e incentivos para convertir los prototipos en soluciones comerciales.













