Turismo industrial: una ‘mina’ para el desarrollo local

Huelva es una de las primeras provincias que apostaron por el turismo industrial, con la puesta en valor de su legado minero. Ahora,la Universidad de Huelva y la Junta de Andalucía han impulsado la Cátedra de Turismo Industrial, para mejorar esta fórmula ideal para el desarrollo local y regional.

En los años 80 del siglo pasado, los investigadores comenzaron a interesarse por el legado industrial que habían dejado generaciones anteriores. Se puede decir que nacía la disciplina de la arqueología industrial, que indagaba en el pasado, para reconstruir la industria en tiempos pasados y comprender el significado de los artilugios, algunos con varios siglos a sus espaldas, que todavía seguían en pie.

Turismo industrial y arqueología industrial, unidos de la mano

En los primeros años, el interés se centraba en la arquitectura industrial y en todo lo relacionado con el ferrocarril, aunque pronto se amplió la mirada, para poner el foco en el legado dejado por la minería. Prueba de ello fue el Primer Congreso Nacional Cuenca Minera de Río Tinto, celebrado en 1988, y en el que se sentaron las bases para el desarrollo posterior de investigaciones en torno a estos recursos para el desarrollo económico, tecnológico y social de un entorno.

Huelva es una provincia con uno de los pasados industriales más ricos del sur de España, gracias, en gran medida a su actividad minera, que ha dejado un legado compuesto por las propias minas, las instalaciones empleadas para el tratamiento del mineral, así como una red de ferrocarril empleado en el transporte de los recursos mineros desde los puntos de extracción y tratamiento, hasta los puertos, de donde partía hacia su destino final.

Río Tinto, un referente en turismo industrial y minero

Buen ejemplo de ello lo representa hoy día el Parque Minero de Río Tinto, un conjunto de recursos industriales puestos en valor para el turismo, que en 2019 se convirtió en el lugar industrial más visitado en España, según explica en su tesis sobre arqueología minera realizada en la Universidad de Huelva, Aquilino Delgado.

Sin duda, el espacio de Río Tinto es el más conocido, pero no el único. Valverde del Camino, la cuenca minera de Tharsis, Puebla de Guzmán, entre otros puntos de la geografía onubense han actuado para la conservación y puesta en valor de un patrimonio industrial, convertido ahora en un recurso para la actividad turística.

Herencia de la Revolución Industrial

En buena medida, gracias a esta actividad turística se ha podido trasladar al gran público cómo Huelva fue uno de los puntos del país en los que se vivió más fervientemente la Revolución Industrial. La Faja Pirítica del suroeste peninsular atrajo capital británico y francés, para la explotación de unos recursos mineros muy apreciados.

Esto dio lugar al desarrollo de la minería, la construcción de ferrocarriles, puertos, muelles, instalaciones para los obreros, así como otras infraestructuras, que cambiaron la imagen de una provincia, que hasta la fecha había vivido pegada a la agricultura y la pesca.

Patrimonio minero, ganadero, agrícola…

Aunque el patrimonio industrial de Huelva no solamente está protagonizado por la minería. Molinos, dehesas, explotaciones vitivinícolas, salinas y otras muestras de la actividad agroganadera de esta provincia, valen para acercarse al pasado, con la mirada puesta en el futuro que representa el turismo industrial.

Estos precedentes han llevado a que la Universidad de Huelva y la Junta de Andalucía creen la Cátedra de Turismo Industrial, que se suma la red de cátedras sobre turismo impulsadas en las ocho provincias andaluzas.

Cátedra de Turismo Industrial

Esta cátedra, dirigida por María Ángeles Plaza, pretende contribuir a la visibilidad de este segmento turístico mediante actuaciones orientadas a la formación, información e investigación, con un impacto que trascienda el ámbito universitario y en continua colaboración con las instituciones, agentes y profesionales del sector en la provincia de Huelva.

De esta manera, se convertirá en una fuente de conocimiento avanzado para las empresas del sector, con quienes mantendrá una relación muy estrecha, mediante acciones de transferencia como congresos, jornadas técnicas, seminarios o cursos de verano.

María Ángeles Plaza explica que el turista que visita las instalaciones industriales es un visitante “motivado por tener experiencias y aprender”. Un turista “con curiosidad”, un rasgo compartido con los turistas del segmento cultural, en el que también se puede englobar el turismo industrial.

“Es un segmento que puede orientarse a perfiles de turistas muy diversos: grupos escolares, familias, excursionistas… con diferentes niveles de conocimiento e interés (desde más noveles hasta más avanzados) sobre una determinada industria”, explica la directora de la Cátedra.

Cómo es el turismo industrial

Aunque se está lejos de la oferta que la “European Route of Industrial Heritage” (“ERIH”) muestra de países como Alemania o Gran Bretaña, con cerca de 400 centros visitables respectivamente, nuestro país está consolidándose en esta red europea con más de un centenar de lugares donde hacer turismo industrial, entre los que se encuentra el Parque Minero de Minas de Riotinto, uno de los de más tradición y con más recursos al servicio de los visitantes.

Aunque el turismo industrial es mucho más que la visita a antiguas factorías. En este modelo tienen cabida también fórmulas diferentes como la visita a explotaciones agroganaderas, como el turismo enológico en bodegas, las visitas a las dehesas para conocer de cerca cómo se cría el cerdo ibérico o también el turismo relacionado con la agricultura intensiva, con visitas a invernaderos y cooperativas, tal y como se está haciendo desde hace unos años en Almería.

Tanto el turismo industrial activo, en el que se visitan empresas que están en funcionamiento, como el de patrimonio industrial están en auge y representan una alternativa más para diversificar la oferta. Son modelos de negocio con posibilidad de crecer tanto en espacios urbanos como rurales, para los que además supone una oportunidad de desarrollo local.

Iniciativas como la Cátedra de Turismo Industrial de la Universidad de Huelva así lo están haciendo ver y están generando el conocimiento adecuado para su implantación.

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