Plan de contingencia de la UGR en Ceuta: más vigilancia, accesos controlados y cambios de horario

La Universidad de Granada ha aprobado y puesto en marcha un Plan de contingencia institucional ante la crisis en Ceuta con el objetivo de reforzar la seguridad de la comunidad universitaria y garantizar, siempre que las condiciones lo permitan, la continuidad de la actividad académica.

Campus periférico de la Universidad de Granada en Ceuta.

El plan contempla medidas concretas de seguridad, cambios en la organización de las clases, flexibilidad docente y apoyo psicológico para estudiantes, profesorado y personal técnico, de gestión y de administración y servicios. Entre las actuaciones previstas figuran el incremento de los efectivos de vigilancia, un mayor control de los accesos al campus y la adaptación de los horarios académicos para facilitar los desplazamientos en las franjas consideradas más seguras.

La Universidad de Granada mantendrá activo el plan mientras persista la situación de crisis y lo revisará de forma permanente, como mínimo cada quince días, para adaptar las medidas a la evolución de las circunstancias.

Más vigilancia y accesos controlados en el campus de la UGR en Ceuta

La seguridad es el primer gran ámbito de actuación del plan de contingencia de la UGR en Ceuta. La institución prevé incrementar los efectivos de vigilancia y establecer accesos más controlados al campus, con el objetivo de garantizar que las instalaciones universitarias sean un espacio seguro para estudiantes y trabajadores.

A estas medidas se suma la adaptación de los horarios académicos para favorecer los desplazamientos de la comunidad universitaria en las franjas consideradas más seguras.

El rector de la UGR, Pedro Mercado, ha señalado que «el objetivo es hacer del campus de la Universidad de Granada en Ceuta un espacio seguro».

La universidad trabaja además de forma coordinada con el Gobierno de la Ciudad y con la Delegación del Gobierno para mejorar las condiciones de seguridad tanto en el entorno del campus como en los trayectos habituales del estudiantado, especialmente en los desplazamientos entre los alojamientos y las instalaciones universitarias.

La modificación de los horarios pretende precisamente que la actividad académica se desarrolle en momentos del día que permitan realizar los desplazamientos de ida y vuelta en las mejores condiciones de seguridad posibles.

Las clases comenzarán una semana más tarde

El plan también introduce cambios en el calendario académico. La Universidad de Granada ha decidido retrasar una semana el inicio de las clases en Ceuta. El acto institucional de apertura del curso se mantiene el día 21, mientras que la actividad académica comenzará finalmente el 22 de septiembre.

La previsión de la UGR es mantener la docencia prioritariamente de forma presencial, aunque incorporando medidas de flexibilidad para atender las diferentes circunstancias personales de estudiantes y profesorado.

Cada centro y titulación podrá adaptar sus horarios y organizar modalidades complementarias de apoyo a la enseñanza cuando sea necesario. El objetivo es que ningún estudiante vea comprometido el seguimiento de sus estudios por las dificultades derivadas de la situación actual.

De esta manera, la universidad pretende mantener la normalidad académica siempre que las condiciones de seguridad lo permitan, pero dejando margen para adaptar la actividad docente si la evolución de la crisis lo hace necesario.

Atención psicológica para estudiantes y trabajadores

El tercer gran ámbito de actuación del plan está relacionado con el bienestar emocional de la comunidad universitaria. La Universidad de Granada pondrá en marcha un servicio de atención psicológica telefónica, que podrá complementarse con atención presencial si fuera necesario.

La institución también promoverá actividades destinadas a afrontar situaciones de ansiedad, estrés e incertidumbre relacionadas con las circunstancias actuales.

Estas actuaciones se completarán con espacios de escucha y apoyo y con medidas específicas de acompañamiento para las personas que puedan verse más afectadas por la situación de emergencia.

El objetivo no es únicamente garantizar la seguridad física de la comunidad universitaria, sino también reducir la incertidumbre entre estudiantes y sus familias, el personal docente e investigador y el personal técnico, de gestión y de administración y servicios.

Un plan que afecta a 1.755 personas

La dimensión del dispositivo responde al tamaño de la comunidad universitaria de la UGR en Ceuta. El campus está formado por 1.755 personas, entre ellas 1.597 estudiantes de grado y máster, 150 docentes e investigadores y 26 miembros del personal técnico, de gestión y de administración y servicios.

A estas cifras se suman varias decenas de estudiantes del Aula Permanente de Formación Abierta de la UGR y diversos investigadores vinculados a proyectos.

Una parte importante de los estudiantes tiene además que desplazarse hasta la ciudad autónoma para desarrollar presencialmente su actividad académica. Alrededor de 900 estudiantes proceden de la Península y de otros territorios, por lo que las condiciones de movilidad constituyen uno de los aspectos centrales del plan.

Precisamente por ello, la UGR pretende facilitar la incorporación a Ceuta del estudiantado procedente de fuera de la ciudad, con especial atención a quienes comienzan ahora sus estudios.

El rector: «Tenemos la responsabilidad de estar, de acompañar»

El rector de la UGR, Pedro Mercado, ha explicado las principales líneas del plan después de visitar este lunes Ceuta junto al vicerrector para los campus de Ceuta y Melilla, Salvador del Barrio.

Durante la visita, ambos se reunieron con las autoridades locales y mantuvieron además un encuentro de más de cuatro horas con miembros de la comunidad universitaria para conocer directamente sus preocupaciones.

Según ha explicado Mercado, las principales demandas trasladadas durante ese encuentro están relacionadas con la necesidad de garantizar unas condiciones de seguridad adecuadas tanto para el desarrollo de la actividad académica como para los desplazamientos diarios de estudiantes, profesorado y personal técnico, de gestión y de administración y servicios.

«Todo será poco para acompañar y para estar cerca de una población, de una comunidad universitaria que en estos momentos está viviendo momentos muy, muy difíciles», ha dicho el rector.

Mercado ha añadido: «Tenemos la responsabilidad de estar, de acompañar y también de contribuir desde la universidad».

El rector ha señalado que el plan se ha diseñado a partir de ese proceso de diálogo y escucha directa y que pretende que el campus siga siendo un espacio seguro en el que pueda mantenerse la actividad universitaria en las mejores condiciones posibles.

Tres ejes para mantener la actividad universitaria

El plan de contingencia de la Universidad de Granada se articula en torno a tres grandes ámbitos: seguridad, actividad docente y bienestar emocional.

El primero contempla las medidas destinadas a proteger a la comunidad universitaria y las instalaciones. El segundo busca mantener la actividad académica con el menor impacto posible, combinando presencialidad y flexibilidad. El tercero incorpora medidas de apoyo psicológico y acompañamiento ante las situaciones de ansiedad, estrés e incertidumbre que pueda generar la crisis.

El conjunto de actuaciones responde a un objetivo común: preservar la normalidad universitaria siempre que las condiciones lo permitan y evitar que los estudiantes o trabajadores sufran perjuicios derivados directamente de problemas extraordinarios de movilidad, seguridad o funcionamiento de los servicios esenciales.

La UGR revisará las medidas cada quince días

La situación será objeto de seguimiento continuo por parte de la Universidad de Granada. El plan de contingencia se revisará de forma permanente y, como mínimo, cada quince días, para adaptar las actuaciones a la evolución de la crisis.

La universidad mantendrá además la coordinación con las autoridades competentes para responder a un escenario que puede cambiar rápidamente.

Con este dispositivo, la UGR pretende ofrecer certidumbre y capacidad de respuesta a la comunidad universitaria de Ceuta, manteniendo la actividad académica siempre que sea posible y situando la seguridad y el bienestar de estudiantes y trabajadores como prioridades.