El número de personas sin hogar contactadas en las calles de Málaga ha aumentado un 63,2 % en dos años, según el segundo informe de la Cátedra de Inclusión Social de la Universidad de Málaga (UMA). El estudio, que analiza la situación del sinhogarismo en la ciudad entre 2024 y 2026, advierte de la cronificación de algunas situaciones de exclusión residencial y reclama respuestas estructurales que faciliten el acceso a una vivienda digna y estable.

El informe, titulado Personas sin hogar en la ciudad de Málaga: situación y evolución 2024-2026, recoge los resultados de un nuevo mapeo realizado en colaboración con el Ayuntamiento de Málaga y las entidades sociales que atienden a las personas sin hogar. En esta edición se entrevistó a 647 personas, frente a las 512 de 2024, lo que supone un incremento del 26,4 % en el conjunto de la muestra. El aumento más acusado se produjo entre las personas localizadas en la calle: 302, frente a las 185 de la edición anterior.
De las 647 personas entrevistadas, 302 se encontraban en la calle (el 46,7 %) y 345 estaban alojadas en recursos asistenciales (el 53,3 %). Los investigadores advierten de que la evolución refleja una situación que requiere un seguimiento continuado y políticas capaces de abordar las causas económicas, laborales, administrativas y residenciales que conducen al sinhogarismo.
El equipo investigador está coordinado por los profesores Rafael Arredondo y María de las Olas Palma, del ámbito de la Psicología Social, el Trabajo Social y los Servicios Sociales y la Antropología Social de la Universidad de Málaga.
Un perfil mayoritariamente masculino y con una elevada presencia de población extranjera
El estudio dibuja un perfil predominantemente masculino. Los hombres representan el 81,3 % de las personas entrevistadas, frente al 15,6 % de mujeres; el resto corresponde a otras respuestas o a personas que no facilitaron ese dato. La edad media se sitúa en 43,8 años.
También destaca el nivel educativo: el 46,2 % de las personas encuestadas tiene estudios primarios como máximo nivel formativo. Por otra parte, el 62,3 % de las personas entrevistadas es de origen extranjero, un dato que, según los investigadores, pone de relieve la necesidad de incorporar una perspectiva intercultural a las políticas de inclusión y atender las barreras administrativas que afectan a parte de este colectivo.
El informe señala que el sinhogarismo no puede explicarse únicamente por circunstancias individuales. La precariedad económica, las dificultades para encontrar empleo, los problemas de acceso a una vivienda asequible y la falta de documentación o de permisos de trabajo aparecen entre los factores que dificultan salir de esta situación.
La falta de permisos de trabajo es una barrera tan frecuente como el desempleo
La situación laboral constituye uno de los aspectos destacados de la investigación. Entre las personas que no trabajan, el desempleo y la falta de permisos de trabajo aparecen empatados como principales obstáculos, con un 26,9 % de las respuestas en cada caso.
Este resultado evidencia que la inserción laboral no depende exclusivamente de encontrar una oferta de empleo. Para una parte de las personas de origen extranjero, la regularización administrativa es un requisito previo para acceder al mercado laboral y avanzar hacia una situación de mayor autonomía.
Al mismo tiempo, el estudio constata que una parte de las personas sin hogar tiene experiencia profesional previa en sectores caracterizados por la precariedad y la temporalidad, como la hostelería, la construcción y la limpieza. En el momento de la investigación, el 29,5 % de las personas entrevistadas estaba trabajando, aunque seguía en situación de sinhogarismo.
Los datos ponen de manifiesto las dificultades que pueden surgir cuando disponer de un empleo no garantiza ingresos suficientes para acceder a una vivienda estable, especialmente en un contexto de encarecimiento residencial.

La mayoría prefiere una vivienda propia y quiere permanecer en Málaga
Una de las principales conclusiones del informe es la distancia entre las soluciones asistenciales tradicionales y las preferencias expresadas por las propias personas afectadas. El 54,8 % manifiesta que preferiría vivir en una vivienda individual, mientras que el 29,2 % optaría por un piso compartido. Las alternativas institucionales, como los albergues o los centros de acogida, reciben menos respaldo.
El arraigo territorial también aparece como un elemento relevante: el 72,5 % de las personas encuestadas desea permanecer en Málaga. Para los investigadores, este dato ofrece una oportunidad para diseñar programas de inclusión que tengan en cuenta los vínculos de las personas con la ciudad y faciliten el acceso a una vivienda normalizada.
El estudio plantea así la necesidad de reforzar las políticas de vivienda y empleo, junto con medidas de acompañamiento social que favorezcan la autonomía. El objetivo es que la atención no se limite a responder a las necesidades inmediatas, sino que contribuya a ofrecer alternativas estables para salir de la exclusión residencial.
Una de cada cinco mujeres encuestadas ha sufrido agresiones sexuales
La investigación también pone el foco en la inseguridad y la violencia que afrontan las personas sin hogar. Según el informe, tres de cada cuatro han sufrido discriminación o delitos, principalmente robos e insultos. La situación presenta, además, una marcada brecha de género.
El 21,1 % de las mujeres entrevistadas afirma haber sufrido una agresión sexual, frente al 1,8 % de los hombres. Las mujeres también declaran mayores porcentajes de insultos, amenazas y agresiones físicas, lo que evidencia la especial vulnerabilidad que afrontan en contextos de sinhogarismo.
El documento señala asimismo las dificultades para denunciar los delitos sufridos y la desconfianza hacia los mecanismos institucionales de protección. Estos factores pueden contribuir a que muchas situaciones de violencia queden sin respuesta, por lo que los autores consideran necesario reforzar la seguridad y la atención adaptada a las necesidades de las personas afectadas.
Un estudio colaborativo para orientar las políticas de inclusión
Este segundo mapeo da continuidad al trabajo iniciado en 2024 por la Cátedra de Inclusión Social de la Universidad de Málaga, el Ayuntamiento y las entidades sociales que trabajan con personas sin hogar. La investigación combina el conocimiento académico con la experiencia de los profesionales y voluntarios que intervienen directamente en la atención.
En esta edición participaron también estudiantes de diferentes titulaciones de grado y máster, personas voluntarias y profesionales de los centros y entidades sociales. Su colaboración permitió realizar el trabajo de campo y recoger información sobre las condiciones de vida, las necesidades y las trayectorias de las personas entrevistadas.
Los autores concluyen que el sinhogarismo en Málaga requiere medidas estructurales centradas en el acceso a una vivienda adecuada, junto con políticas de empleo, regularización administrativa y protección frente a la violencia. El informe pretende servir como herramienta para conocer la evolución del problema y orientar las decisiones de las administraciones y las entidades responsables de su atención.













