La Fundación Séneca financia un proyecto con gemelos para determinar la relación entre la calidad del sueño y el bienestar emocional, en una ecuación a la que se le incorporan factores genéticos. El estudio se lleva a cabo con datos almacenados en el Registro de Gemelos de Murcia, un centro único en España.

En la investigación científica hay una larga tradición de estudios con gemelos, para el estudio de la influencia genética en el comportamiento y determinar hasta qué punto contribuyen a la hora de generar diferencias entre los individuos. Ahora, la Universidad de Murcia, con fondos de la Fundación Séneca, desarrolla una proyecto para aclarar qué componente genética y qué parte ambiental están implicadas en la calidad del sueño y su relación con el bienestar emocional.
Esta investigación se vale de los datos almacenados en el Registro de Gemelos de Murcia, un centro único en España, donde se cuenta con información de más de 3.900 gemelos monocigóticos, así como muestras biológicas de cerca de 1.600 personas.
Estudio con gemelos para conocer la relación de la genética con el sueño y los problemas mentales
Concretamente, este proyecto nace con el objetivo de analizar de forma longitudinal cuál es la trayectoria conjunta de calidad de sueño y bienestar psicológico de los participantes. Para ello se está examinando «cuál es el papel de los problemas de sueño en la evolución del bienestar, mientras se tiene en cuenta la contribución relativa de factores genéticos y ambientales a esta asociación», explica el investigador principal de este proyecto y líder del grupo de Psicobiología y Neurobiología del Comportamiento de la Universidad de Murcia, Juan Ramón Ordoñana.
Esta investigación se inició en el mes de enero y se prolongará hasta el finales de 2027, cuando se darán a conocer las conclusiones a las que llegue el grupo de investigación integrado por un total de ocho científicos. Hasta entonces, los investigadores seguirán un procedimiento de trabajo basado en un «análisis longitudinal de la evolución conjunta de la calidad de sueño y la percepción subjetiva de bienestar», en gemelos, lo que permitirá esclarecer el papel jugado por los factores genéticos en esta ecuación compleja.
«Con este proyecto queremos conocer hasta qué punto la calidad del sueño influye en el bienestar subjetivo y para eso, tener en cuenta factores genéticos que puedan incluir en calidad del sueño y en factores ambientales comunes», explica Juan Ramón Ordoñana.

Influencia del sueño en el bienestar emocional
Una mala noche la tiene cualquier persona, bien porque ese día sea especialmente caluroso, tenga algún problema físico que le dificulte conciliar el sueño o haya cualquier cuestión de su vida personal o laboral que le perturbe y le mantenga despierto más horas de lo normal. Por eso, en este estudio se trata de ofrecer un análisis más prolongado en el tiempo. «Queremos ver si cuando aparecen problemas de sueño, se manifiestan también problemas de bienestar subjetivo y ver esto a lo largo del tiempo», añade el investigador de la Universidad de Murcia, que también es director del Registro de Gemelos.
En esta relación entre calidad del sueño y bienestar, la componente genética puede tener un peso destacado, de ahí que se recurra a datos sobre gemelos, que genéticamente son prácticamente iguales y, por lo general, han crecido en un entorno muy parecido.
Perspectiva nueva en los estudios sobre sueño
En este estudio se pretende ir más allá y abrir un camino nuevo en el campo de los estudios de calidad de sueño. Los investigadores quieren imprimir un enfoque más global a la relación entre calidad del sueño y bienestar emocional. Incorporan variables ambientales asociadas a la calidad del sueño y relacionadas con hábitos de vida, como el consumo de psicofármacos, alcohol, tabaco y otras drogas.
Para medir la calidad del sueño de una manera comprensiva, a la investigación se incorporan otra serie cuestiones ambientales como la polución ambiental, la cantidad de zonas verdes cercanas a la vivienda, cuestiones que se pueden asociar a la calidad del sueño, incluso también si duerme en pareja, si tiene un rol de cuidador, «porque hemos visto que las mujeres tienen más interrupciones del sueño debido a este factor»; el tipo de rutinas que se llevan a cabo al acostarse… «elementos que antes no se habían integrado en un estudio», afirma Juan Ramón Ordoñana.
Toda esta información se cruzará con datos sobre perfiles genéticos, así como con medidas tomadas con sensores sobre el tiempo real del sueño, la temperatura corporal mientras se duerme y los movimientos al dormir.
Este proyecto servirá para dilucidar la influencia real de la calidad del sueño sobre el bienestar psicológico como nunca antes se había hecho, y ofrecer una perspectiva más avanzada.













