Los calamares y las sepias comenzaron a diversificarse hace cien millones de años desde las zonas abisales oceánicas

Los calamares estuvieron al borde de la extinción. Tras millones de años ocultos en el mar profundo, los cefalópodos lograron sobrevivir a eventos catastróficos como la extinción masiva del Cretácico-Paleógeno que acabó con los dinosaurios no aviares y ammonites, gracias al refugio que le proporcionó el océano profundo

Macho maduro de Spirula spirula, el calamar cuerno de carnero, capturado en la demarcación canaria durante la campaña MAFIA, en la que participaron investigadores del IEO. Foto de Víctor Tuset. IOCAG – ULPGC / IEO-CSIC

Una investigación internacional liderada por el Instituto Científico Tecnológico de Okinawa japonés (OIST), en colaboración con el Instituto Español de Oceanografía (IEO, CSIC) entre otros, ha desvelado el misterio del éxito evolutivo de los calamares y sepias. 

El trabajo, publicado recientemente en la prestigiosa revista Nature ecology & evolution, expone cómo un grupo que estuvo al borde de la desaparición o estancamiento logró, tras millones de años de «espera» en las profundidades, convertirse en uno de los grupos de depredadores marinos más diversos y exitosos del planeta.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo internacional secuenció tres nuevos genomas de calamares y utilizó técnicas avanzadas de transcriptómica para entender cómo evolucionaron sus órganos y su concha interna. El análisis combinó bases de datos existentes con tres genomas de calamares secuenciados por primera vez para identificar el «punto de inflexión» que dio lugar a la diversidad actual de calamares y sepias, que en conjunto conforman los cefalópodos Decapodiformes (con diez extremidades). 

Los investigadores proponen que la diversificación masiva de los calamares modernos no ocurrió de forma inmediata, sino que siguió un modelo de «mecha larga». Esto significa que, tras una separación inicial de linajes hace unos 100 millones de años (en el Cretácico), hubo un largo periodo de poco cambio evolutivo antes de que explotara la diversidad de especies existentes en la actualidad.

«A diferencia de otros grupos que se diversifican rápidamente tras un cambio ambiental, los calamares siguieron un patrón de evolución pausada. La mecha se encendió en las profundidades, pero la explosión de biodiversidad no ocurrió de inmediato», explica Gustavo Sánchez, líder del estudio. «Tras millones de años de estabilidad en las aguas profundas, el grupo experimentó una rápida expansión hacia nuevos nichos ecológicos una vez que las condiciones en la superficie se estabilizaron, dando lugar a la enorme variedad de formas y tamaños que vemos hoy».

«Los cefalópodos lograron sobrevivir a eventos catastróficos, como la extinción masiva del Cretácico-Paleógeno que acabó con los dinosaurios no aviares y ammonites, gracias a estos refugios en el océano profundo», explica Fernando Á. Fernández-Álvarez, coautor del estudio. «Después de la gran extinción, durante el periodo de recuperación, los calamares y sepias experimentaron una rápida diversificación para adaptarse a los nuevos ecosistemas y nichos que quedaron vacíos en el océano», concluye Fernández-Álvarez.

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