La UNED pone en marcha un programa pionero para el acceso de personas gitanas a la universidad

La UNED y la Fundación Secretariado Gitano (FSG) han puesto en marcha un programa de preparación y acompañamiento para facilitar el acceso a la universidad de personas gitanas mayores de 25 años. La iniciativa, pionera por su alcance nacional y por el apoyo específico que ofrece, busca que diez participantes puedan retomar sus estudios y continuar su formación hasta llegar a la educación superior.

Inmaculada Tirado y Sunamita Motos estudian en la UNED gracias a este programa pionero.

El programa no se limita a cubrir los gastos de matrícula y material didáctico. Incluye seguimiento personalizado, un espacio propio en la plataforma virtual Ágora, tutorías presenciales en el centro de la UNED más próximo al domicilio de cada estudiante y técnicas de estudio adaptadas a personas adultas que retoman su formación.

Por su parte, la Fundación Secretariado Gitano diseña un plan de trabajo individualizado para cada alumno y alumna, que desarrolla mediante tutorías con actividades prioritarias y complementarias.

Las diez personas participantes han sido seleccionadas mediante un proceso que ha tenido en cuenta su situación sociofamiliar, económica y laboral, así como su trayectoria educativa. El objetivo es acompañarlas durante el curso preparatorio y facilitarles las herramientas necesarias para afrontar el acceso a la universidad.

Volver a estudiar a los 42 años: «Nunca es tarde para retomar los estudios»

Inmaculada Tirado y Sunamita Motos son dos de las participantes en esta primera edición. Ambas tienen 42 años y han decidido retomar su formación para abrir nuevas oportunidades personales y profesionales.

Tirado dejó los estudios reglados a los 17 años para formarse por su cuenta y abrir una inmobiliaria. Creció en una familia donde «el conocimiento y la cultura eran muy importantes» y recuerda especialmente a su padre, funcionario, que les repetía cuánto le había costado formarse.

Ahora, con una hija de 11 años, tiene claro su objetivo: «Quiero ir a la universidad y hacer Trabajo Social para ayudar al pueblo gitano. Firmemente creo que querer es poder».

Conoció la convocatoria a través de las redes sociales y vio en ella una oportunidad para quitarse «la espinita» de no haber terminado sus estudios. «Me pareció una oportunidad más para poder realizarme como persona y terminar aquello que dejé sin acabar».

Sunamita Motos, técnica de salud en una ONG, también ve en esta formación una oportunidad para avanzar profesionalmente y desarrollar su proyecto personal. «Quiero seguir desarrollando mis capacidades y acceder a nuevas oportunidades en el ámbito laboral y en mi proyecto de vida personal», explica.

Para ella, la decisión tiene además un significado especial como mujer gitana. «Como mujer gitana, tiene además un significado especial, ya que representa la posibilidad de continuar aprendiendo, superarme y demostrar que nunca es tarde para retomar los estudios y alcanzar nuevas metas».

Las experiencias de ambas reflejan el papel que puede desempeñar el acompañamiento educativo para quienes desean retomar sus estudios después de años alejados de la formación reglada.

La desigualdad educativa de la población gitana empieza antes de la universidad

La iniciativa de la UNED y la Fundación Secretariado Gitano responde a una desigualdad que se acumula a lo largo de la trayectoria educativa de muchas personas gitanas. Las dificultades para completar la educación obligatoria limitan también las posibilidades de acceder posteriormente a estudios superiores.

Según el informe La situación educativa del alumnado gitano en España, publicado por la Fundación Secretariado Gitano en 2023, el 62,8 % de los jóvenes gitanos de entre 16 y 24 años no termina la ESO, frente al 4 % del conjunto de la población.

La brecha se mantiene en el acceso a la universidad: solo el 1,6 % de la población gitana de entre 18 y 24 años accede a estudios superiores, frente al 31,5 % de la población general.

Estos datos muestran la magnitud de las barreras educativas a las que se enfrenta este colectivo y la importancia de impulsar medidas que permitan retomar los estudios en la edad adulta.

«Este tipo de proyectos viene a luchar contra la desigualdad estructural y abre oportunidades a personas gitanas que durante su trayectoria vital se enfrentaron a dificultades y barreras que los llevaron a abandonar prematuramente los estudios, y que ahora quieren retomarlos», señala Sara Giménez, directora general de la Fundación Secretariado Gitano.

Cómo funciona el programa de acceso a la universidad de la UNED

El proyecto nace de la colaboración que los profesores de la UNED Juanjo Villalón y Yayo Aznar iniciaron hace años con la Fundación Secretariado Gitano.

La universidad aporta el curso preparatorio, los equipos docentes, la plataforma virtual Ágora y su red de centros, que permite acercar las tutorías presenciales a los lugares de residencia del alumnado. La financiación procede del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, a través de la convocatoria de subvenciones con cargo al IRPF.

El acompañamiento busca facilitar que los participantes puedan afrontar el proceso de acceso a la universidad con recursos adaptados a sus necesidades. Para ello, combina la preparación académica con la orientación individualizada y el seguimiento durante el curso.

Desde su creación, la UNED tiene como misión acercar la educación superior a toda la ciudadanía y ofrecer una segunda oportunidad a quienes no pudieron seguir la vía ordinaria. Este programa traslada ese compromiso a personas que afrontan importantes barreras para continuar su formación.

Así lo subraya José Óscar Vila, vicerrector adjunto de Acceso a la Universidad de la UNED: «Este programa acompaña a estas diez personas en un momento decisivo de su trayectoria y, al mismo tiempo, nos permite construir un modelo evaluable y replicable que puede extenderse a otros territorios y colectivos en situación de vulnerabilidad educativa. Su verdadero alcance supera las diez plazas, porque cada estudiante que culmine este camino puede convertirse en referente dentro de su entorno».

Evaluar los resultados para ampliar la iniciativa

Al término de esta primera edición, la evaluación medirá cuántas personas completan el curso, superan la prueba de acceso y se matriculan después en un grado universitario. También analizará cómo valoran la experiencia tanto el alumnado como los equipos implicados.

Los resultados servirán para decidir si el programa se consolida y se amplía en próximos cursos. La intención es comprobar si el modelo de acompañamiento puede reproducirse en otros territorios y contribuir a reducir las barreras que dificultan el acceso a la educación superior.

El reto es compartido: la UNED y la Fundación Secretariado Gitano aportan los medios y el acompañamiento, mientras que las diez personas participantes afrontan el proceso con su esfuerzo y compromiso. Motos lo resume con una actitud que marca el espíritu de esta primera edición: «con mucha ilusión, motivación y compromiso».