Los nanomateriales están llamados a desempeñar un papel cada vez más importante en sectores como la medicina, la energía, la electrónica o la industria. Pero cuanto más se extiende su utilización, mayor es también la necesidad de conocer sus riesgos y garantizar que se desarrollen y empleen de forma segura.

Con ese objetivo nace NANOSAFE, un ambicioso proyecto europeo que estará coordinado por la Universidad de Málaga y que contará con un presupuesto cercano a 1,5 millones de euros financiado por la Agencia Ejecutiva Europea de Educación y Cultura (EACEA) a través del programa Erasmus+.
Durante los próximos tres años, universidades, centros de investigación, empresas y entidades especializadas de ocho países europeos trabajarán para crear un nuevo ecosistema de formación, innovación y emprendimiento alrededor de la seguridad y sostenibilidad de los nanomateriales.
Formar a quienes tendrán que hacer seguros los nanomateriales
La nanotecnología permite fabricar materiales con propiedades muy diferentes a las que presentan a escalas mayores. Esa capacidad abre enormes posibilidades, pero también plantea preguntas sobre cómo evaluar sus riesgos, cómo utilizarlos de manera segura y cómo diseñar nuevos materiales teniendo en cuenta desde el principio sus posibles efectos sobre las personas y el medio ambiente.
NANOSAFE pretende responder precisamente a ese desafío. El proyecto busca crear el primer ecosistema europeo integrado de educación, formación e innovación dedicado a la seguridad de los nanomateriales.
La iniciativa desarrollará nuevas competencias profesionales y perfiles especializados, además de programas formativos dirigidos tanto a estudiantes de formación profesional y educación superior como a profesionales que necesiten actualizar sus conocimientos.
El proyecto también contempla la creación de contenidos digitales, laboratorios virtuales y microcredenciales reconocidas a escala europea, con el objetivo de facilitar una formación que pueda adaptarse a las necesidades de un sector tecnológico en rápida evolución.
Del laboratorio al diseño seguro de nuevos materiales
Uno de los conceptos centrales de NANOSAFE será el marco europeo SSbD, que propone incorporar los criterios de seguridad y sostenibilidad desde las primeras fases del diseño de un producto o material.
La idea es cambiar el enfoque: no esperar a que un material llegue al mercado para analizar sus posibles problemas, sino integrar la seguridad y la sostenibilidad en el propio proceso de innovación.
Para ello, NANOSAFE conectará a universidades, empresas, centros tecnológicos y organismos reguladores. La intención es que el conocimiento generado en laboratorios y centros de investigación pueda trasladarse con mayor facilidad al tejido productivo y a los profesionales que deberán aplicarlo.
La iniciativa también desarrollará herramientas de sensibilización dirigidas a la ciudadanía y recomendaciones destinadas a responsables políticos y administraciones públicas.
La Universidad de Málaga coordina un consorcio de ocho países
La UMA liderará un consorcio formado por instituciones de España, Austria, Italia, Polonia, Alemania, Grecia, Bélgica y Países Bajos.
El proyecto cuenta además con una red internacional de entidades asociadas de Europa, América, Asia y Canadá, que contribuirán a ampliar el alcance de sus resultados.
La gestión institucional y administrativa de NANOSAFE se realizará desde la Oficina de Proyectos Internacionales del Vicerrectorado de Movilidad y Proyectos Internacionales de la Universidad de Málaga.
Una investigación que reúne nanotecnología, salud, derecho y comunicación
La coordinación científica correrá a cargo de Olga Guerrero, catedrática de Ingeniería Química de la UMA e investigadora especializada en nanomateriales, energía e ingeniería ambiental. Guerrero figura entre el 2% de los científicos más citados del mundo y cuenta con experiencia en la coordinación de proyectos internacionales.
Pero NANOSAFE no será únicamente un proyecto de ingeniería o nanotecnología. Su propia estructura refleja la necesidad de abordar la seguridad de estos materiales desde diferentes perspectivas.
En el equipo de la UMA participan investigadores especializados en materiales nanoestructurados y tecnologías energéticas, nanotecnología e ingeniería química, química de materiales y catálisis, sostenibilidad empresarial, comunicación científica e innovación social, derecho tecnológico y regulación y salud pública.
Esta combinación permitirá abordar el reto de los nanomateriales desde la ciencia y la tecnología, pero también desde la regulación, la formación, la salud, la comunicación y la relación con las empresas y la sociedad.
Una red europea permanente sobre nanosafety
Uno de los objetivos más ambiciosos del proyecto será crear la futura red europea de nanoseguridad, destinada a favorecer la cooperación y la transferencia de conocimiento en materia de seguridad de nanomateriales.
La intención es que NANOSAFE no termine cuando concluya su financiación. Los conocimientos, herramientas y conexiones creados durante los tres años del proyecto aspiran a convertirse en una infraestructura de colaboración que continúe conectando a investigadores, empresas, centros educativos y organismos públicos.
El proyecto pretende, además, formar durante este periodo a cientos de estudiantes, docentes y profesionales en un ámbito que previsiblemente ganará peso a medida que la nanotecnología se extienda a nuevos sectores.
Málaga refuerza su posición en la innovación europea
La selección de NANOSAFE supone también un respaldo a la capacidad de la Universidad de Málaga para liderar proyectos internacionales y sitúa a la ciudad como uno de los nodos desde los que se impulsará esta nueva agenda europea sobre seguridad y sostenibilidad de los nanomateriales.
El proyecto conecta así dos necesidades que hasta hace poco podían parecer separadas: la carrera por desarrollar nuevos materiales y la obligación de garantizar que esa innovación sea segura y sostenible.
La nanotecnología promete transformar ámbitos tan diversos como la salud, la energía, la electrónica o la industria química. NANOSAFE parte de una premisa sencilla pero cada vez más importante: el futuro de esos materiales no dependerá únicamente de lo que sean capaces de hacer, sino también de que sepamos utilizarlos sin generar nuevos riesgos.












