La UHU se vuelca en la lucha contra el SIDA

Compartir

La Dirección de Salud de la Universidad de Huelva ha celebrado en el edificio Galileo Galilei unas jornadas enmarcadas en la conmemoración del Día Mundial de la Lucha frente al VIH/Sida 2022, que con el lema ’Poner fin a las desigualdades. Poner fin al sida. Igualdad Ya’, han contemplado numerosas actividades de sensibilización dirigidas a la comunidad universitaria de la Onubense.

Como ha destacado Begoña García, directora de la Unidad de Salud de la UHU, esta actividad ha contado con la colaboración de Cruz Roja Huelva y de la Asociación Resurrección, con el fin de “continuar sensibilizando, concienciando e informando a la comunidad universitaria de la importancia de una salud sexual responsable como medio de prevención, así como de la importancia del uso del preservativo como método de protección de doble barrera frente a Infecciones de Transmisión Sexual (ITS)”. Para ello, la Unidad de Salud ha organizado una serie de intervenciones educativas a través de una atención individualizada y propuestas de gamificación a cargo de los Agentes Healthy.

Desde la Unidad de Salud han puesto el énfasis en el compromiso y la lucha que deben enfocarse a disminuir el retraso diagnóstico, promoviendo la realización de “actividades formativas dirigidas e individualizadas; sensibilizar y romper estigmas sobre el ser seropositivo, con diversas actividades interactivas y performance; y promover relaciones sexuales seguras en aquellos colectivos más vulnerables, los jóvenes universitarios”.

En este sentido, Begoña García ha puesto de relieve el eslogan propuesto por el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA), ‘Igualdad ya’, una llamada a la acción con la que se insta a todas las personas a “abordar las desigualdades que están frenando el progreso para poner fin al sida”.

Desde ONUSIDA subrayan los objetivos estratégicos de: aumentar la disponibilidad, la calidad y la idoneidad de los servicios para el tratamiento, las pruebas y la prevención del VIH, para que todas las personas reciban la atención que precisan; reformar las leyes, políticas y prácticas para abordar el estigma y la exclusión a los que se enfrentan las personas que viven con el VIH, los grupos de población clave y las poblaciones marginadas, de modo que todo el mundo sea respetado y bienvenido; y garantizar el intercambio de tecnología para permitir un acceso igualitario a la mejor ciencia para el VIH, tanto entre las comunidades como entre el sur y el norte del mundo.

En un comunicado emitido con motivo del Día Mundial, el 1 de diciembre, Naciones Unidas resalta que los nuevos datos de ONUSIDA sobre la respuesta mundial al VIH revelan que durante los dos últimos años de la COVID-19 y otras crisis mundiales, el “progreso contra la pandemia del VIH ha decaído, los recursos se han reducido y, como resultado, hay millones de vidas en riesgo”. Tras cuatro décadas de respuesta al VIH, según se recalca en el comunicado, “las desigualdades persisten en los servicios más básicos, como el acceso a las pruebas de detección, el tratamiento y los preservativos, y son aún mayores en el caso de las nuevas tecnologías”.

Las mujeres jóvenes africanas siguen siendo desproporcionadamente las más afectadas por el VIH, mientras que la cobertura de los programas específicos dirigidos a ellas se mantiene demasiado baja. En 19 países africanos muy afectados, los programas específicos de prevención combinada para chicas adolescentes y mujeres jóvenes están activos solo en el 40% de los lugares de alta incidencia del VIH.

Únicamente un tercio de las personas de los grupos de población clave, entre los que se incluyen los hombres homosexuales, las personas trans, los consumidores de drogas, los trabajadores sexuales y los prisioneros, tienen acceso regular a la prevención. ONUSIDA alerta de que los grupos de población clave “se enfrentan a importantes barreras legales, como la criminalización, la discriminación y el estigma”.

La ONU advierte que “ya solo tenemos por delante ocho años para alcanzar el objetivo de 2030 de poner fin al sida como amenaza para la salud mundial”, y por ello “las desigualdades económicas, sociales, culturales y legales deben abordarse con urgencia”.