La primera boya espantamedusas: las aleja sin dañar el ecosistema marino

Las medusas podrían tener un nuevo obstáculo antes de llegar a playas, instalaciones acuícolas o plantas desalinizadoras. Investigadores de la Universidad de Alicante han desarrollado una boya capaz de reducir y disuadir la llegada de medusas mediante campos electromagnéticos, una tecnología que actúa sin causar daños a los animales ni alterar el ecosistema marino.

Medusas en la playa. Foto de Alfonso Aguilera.

El sistema ha sido diseñado por el grupo de investigación de Gestión y Restauración de Ecosistemas Terrestres y Marinos (GRE) y busca proteger zonas de baño y áreas marinas sensibles frente a la presencia de estos organismos.

Cómo funciona la nueva boya para alejar medusas

El movimiento de las medusas depende de pulsaciones con las que contraen la umbrela para impulsar agua y desplazarse. La nueva tecnología aprovecha este mecanismo biológico: mediante la generación de campos electromagnéticos, el dispositivo consigue reducir temporalmente esas pulsaciones y disminuir así su capacidad de movimiento.

Cuando las medusas abandonan el radio de acción del sistema, recuperan completamente su movilidad natural gracias a las corrientes marinas y a la gravedad.

Los investigadores destacan que se trata de una actuación temporal y reversible, sin daños para los animales.

“La solución tiene mayor eficacia frente a otras opciones, garantizando que afecta a cualquier espécimen que se aproxime al dispositivo, lo que aporta una mayor seguridad ante posibles obstrucciones en sistemas industriales y protegiendo las áreas de baño en la costa”.

Una tecnología que solo actúa sobre las medusas

El dispositivo está formado por una boya flotante equipada con componentes electrónicos y fuentes de energía, junto a una estructura vertical con distintos emisores colocados a diferentes profundidades.

Además, incorpora bobinas encargadas de generar los campos electromagnéticos que producen el efecto disuasorio. Los investigadores subrayan otra de sus ventajas: a diferencia de las barreras físicas tradicionales, la tecnología no interfiere con otras especies marinas.

“Igualmente, la tecnología es totalmente inocua y sostenible, ya que genera un efecto disuasorio inmediato a las medusas sin producirles ningún daño y sin producir ningún residuo que afecte al medio marino”.

Asimismo, “a diferencia de las barreras físicas que también afectan a otras especies, este sistema actúa únicamente sobre las medusas sin producir efectos negativos a otras especies”.

Aplicaciones: playas, acuicultura y plantas desalinizadoras

La tecnología está orientada a la protección de zonas costeras sensibles, tanto para reducir riesgos para los bañistas como para evitar problemas en actividades industriales que utilizan agua marina.

Entre sus posibles aplicaciones figuran plantas desalinizadoras, instalaciones de acuicultura y otros entornos donde la acumulación de medusas puede generar incidencias operativas.

Otra ventaja destacada por los investigadores es su menor coste y mantenimiento frente a barreras físicas convencionales.

“tiene menor coste que las barreras físicas y tiene menos necesidad de mantenimiento por sus dimensiones y, además, los principales elementos del dispositivo se concentran en la boya flotante con lo cual el acceso a él y la reparación o sustitución de los componentes es más sencilla”.

La innovación ya está protegida mediante solicitud de patente y la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) de la Universidad de Alicante busca empresas interesadas en su desarrollo y explotación comercial.